Los perros pueden ser diestros, zurdos o ambidiestros: ¿cómo sé qué es mi mascota?
Investigadores italianos crearon una herramienta estandarizada para medir la lateralidad motora en canes; el sistema permite clasificar a las mascotas en cinco niveles según su uso de patas
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El reino animal presenta diversas formas de asimetría cerebral, un fenómeno que se traduce en una preferencia motora clara. Investigadores de la Universidad de Bari Aldo Moro, en Italia, desarrollaron una herramienta científica denominada Doginburgh Inventory. Este sistema mide la lateralidad en perros con mayor precisión que los métodos previos, los cuales solían arrojar datos contradictorios. El nuevo inventario categoriza a los animales en cinco perfiles: zurdo fuerte, zurdo débil, ambidiestro, diestro débil y diestro fuerte. La revista Royal Society Open Science publicó los resultados del estudio, el cual evalúa cómo el uso de las patas influye en el bienestar y el comportamiento canino.
La lateralidad canina suele vincularse con rasgos cognitivos, agresividad y respuestas inmunológicas. Hasta la fecha, la comunidad científica medía este fenómeno con pruebas aisladas que confundían a muchos individuos ambidiestros con animales de lateralidad definida. El equipo liderado por Sevim Isparta, Serenella d’Ingeo, Valeria Straziota, Marica Nolè, Angelo Quaranta y Marcello Siniscalchi adaptó el Inventario de Dominancia Manual de Edimburgo, una escala utilizada en humanos desde 1971.
Los científicos sometieron a 43 perros a cuatro pruebas específicas: el test del juguete Kong, el alcance de alimento bajo muebles, el descenso de una escalera y el tránsito sobre una plataforma durante caminatas. Estas actividades evaluaron la pata elegida para iniciar cada acción motora.

Los resultados arrojaron que el 32,56% de los perros presentó una lateralización fuerte, mientras que el 46,51% mostró una preferencia débil. Por su parte, el 20,93% restante resultó ambidiestro. Según los investigadores, ninguna prueba reveló una tendencia colectiva hacia la izquierda o la derecha. No obstante, detectaron asimetrías robustas a nivel individual en tareas de alcance, escaleras y plataforma. El estudio también analizó la influencia del sexo del animal. Al respecto, los autores indicaron que los machos mostraron una preferencia significativa por la pata izquierda en la prueba del juguete Kong, un patrón que se replica en humanos, donde los hombres presentan una mayor prevalencia de zurdera que las mujeres.
El Doginburgh Inventory incorpora una métrica nueva llamada índice de preferencia de prueba, o TPI por sus siglas en inglés, la cual ajusta el puntaje final según la cantidad de tareas con preferencia real. Este ajuste evita que una única prueba con resultado ambidiestro distorsione el perfil general. El estudio reconoce que la muestra es pequeña, por lo cual los autores consideran este trabajo una prueba de concepto.

Los expertos proponen ampliar la investigación en el futuro para incluir factores como la raza, la edad y la posible influencia de la lateralidad del dueño sobre su mascota. El uso proyectado de este inventario abarca refugios de animales, donde podría servir como indicador de bienestar, y programas específicos de entrenamiento para perros de trabajo. Los científicos señalan que la ambilateralidad representa una condición atípica en perros.
En consecuencia, la herramienta permite identificar de forma precisa el perfil motriz para entender mejor las funciones fisiológicas y las capacidades cognitivas del animal en entornos diversos. Este nuevo abordaje estandarizado busca superar las limitaciones de los cuestionarios previos mediante el uso exclusivo de pruebas de rendimiento conductual. La técnica promete resultados más sólidos en la ciencia comparada.
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