
Matías Camisani: modelo de músico
A los 20 años, ya había construido su carrera en las pasarelas internacionales. Ahora, a los 33, disfruta de su hijo Valentino, transmitiéndole su pasión por la música. En esta nota cuenta cómo y por qué la paternidad le cambió la vida
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Pink Floyd suena mejor que nunca. El crío está sentado en el piso, entre dos parlantes, y escucha The dark side of the moon. Su papá lo mira disfrutar y se felicita por la tarea cumplida: acaba de legarle a Matías la pasión por la música.
Pasaron muchos años desde aquella escena familiar. Ahora, el crío ya tiene un crío de 2 años, Valentino. Ahora, el crío es guitarrista de una banda, 4° Espacio, y ha editado su primer CD. En la libreta de matrimonio está puesto por escrito: el crío ha conquistado el corazón de una princesa de piernas largas que pisa fuerte en el reino de la moda, Dolores Barreiro. En la agencia Dotto Models, los books documentan que el crío sabe sacarle el jugo a su fisonomía. Después de haber terminado la escuela secundaria, estudiaba publicidad y atendía un local del Alto Palermo. Al poco tiempo, la suerte le hizo una oferta tentadora: déjate fotografiar y sigue las instrucciones del destino. El obedeció y ganó: a los 20 años, Matías Camisani ya había construido una carrera internacional como modelo. "La vida es extraña –dice–. A veces las cosas dependen de uno y otras, no. No todo se da como uno lo proyecta. La vida siempre presenta opciones distintas y desconocidas. Yo acepto el destino como venga."
Tradición familiar
Manso frente a los designios del porvenir, Matías acepta la tradición familiar y la transmite con alta fidelidad. "Yo nací en 1970 –cuenta–. Mis padres tenían 20 años. Mi viejo era fanático de la música y me lo transmitió. Tengo muy presente el recuerdo del día que me hizo escuchar The dark side of the moon porque ése fue el primer disco estéreo y él quiso que yo experimentara la sensación de estar entre los dos parlantes. Ahora, a Valentino, yo también le hago escuchar música y cuando me ve con los pibes de la banda me pide que le cantemos. El tema que más lo entusiasma es Blackberry way. Yo creo que la música está dentro de mí desde muy chico; es mi modo natural de expresarme. Quizá sea genético."
Y lo que la genética no da, la pasarela presta. El día que Valentino se ponga a recordar su infancia, evocará una situación familiar mucho más desahogada que la que hoy evoca Matías. Ocurre que Valentino es hijo de dos modelos top en un milenio donde la fotogenia cotiza en alza. Es comprensible que sea mecido en una cuna de oro que los Camisani no podrían haber comprado ni siquiera en sueños. "Yo nací en una familia de clase media en la que todo era muy difícil. Mi papá se recibió de médico cuando yo tenía 5 o 6 años. Los primeros recuerdos que tengo de él son los de haberlo visto encerrado en la cocina, estudiando a full con algún amigo. Cuando se recibió vinieron las guardias y el consultorio, así que tenía poco tiempo para estar conmigo. Mi mamá también trabajaba muchísimo."
Será por eso que aunque desea poder vivir exclusivamente de la música, Matías reconoce los privilegios que le da su oficio de modelo. Raro ejemplar entre sus pares, desentona en el coro plañidero que insiste en presentar el universo de la moda como el más sacrificado de los oficios terrenales. "Siempre fue de una gratificación absoluta –se sincera Camisani–. Me deja mucho tiempo libre para hacer música o para jugar al fútbol; conocí lugares que de otra forma jamás habría pisado; nunca me exigió grandes sacrificios, apenas los cuidados mínimos para que no se me caiga el pelo o para no terminar teniendo una terrible panza."
Ironía de la paternidad, Matías dice que está lejos de cuidar su anatomía de un modo obsesivo, pero admite que desde el nacimiento de Valentino cuida su vida con excesivo ahínco. "Recuerdo que cuando salimos de la clínica, después del parto, yo manejaba el auto de un modo distinto: iba más despacio, era mucho menos inconsciente –relata–. Es que cuando nació mi hijo comprendí que la vida era más frágil de lo que había creído hasta entonces."
Asegura que ahora piensa más antes de actuar, que es menos temerario, que toma más recaudos para consigo mismo. Y lo explica de un modo contundente: "Ahora me cuido mucho más porque desde que nació mi hijo, mi vida tiene un valor agregado".






