
Médicos en pie de guardia
También entre nuestros compañeros existen situaciones imprevistas que pueden poner en peligro sus vidas. Hay que actuar con calma, pero sin perder el tiempo y prestar atención a los síntomas que presente
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Nuestro pichichus quiere dar su paseo habitual y hoy (quién sabe por qué razón) decidimos sacarlo sin el collar ni la correa. Da la vuelta de siempre sin distanciarse mucho de nosotros. Pero de pronto aparece un amigo de la familia en la vereda de enfrente y el perro cruza la calle, contento, para saludarlo. Todo ocurre rapidísimo. En una milésima de segundo, nuestro querido amigo termina bajo las ruedas de un auto que no puede evitar atropellarlo...
La descripción no pretende convertirse en una tragedia. Sin embargo, escenas como ésta ocurren a menudo. La primera causa de emergencias veterinarias son los traumatismos sufridos por los perros que cruzan imprevistamente la calle.
Casos varios
Según los expertos, esos accidentes pueden ocurrir aun entre mascotas entrenadas. Por eso, una importante recomendación es que nunca hay que sacarlos sin el collar y la correa.
Otras causas de urgencias entre los perros son los traumatismos y las heridas recibidos durante alguna pelea. No ocurre lo mismo con los gatos. Las consultas más frecuentes son por los magullones que se presentan cuando se caen desde alturas importantes, tal vez en el intento de ir tras un pajarito o un ratón que se encontraba en el techo.
No siempre las lesiones son claramente visibles o sabemos a ciencia cierta que nuestro amiguito sufrió un golpe. Pero pueden aparecer indicadores llamativos que hay que saber interpretar.
Por ejemplo: al acostarnos, creemos que el perro se quedó en la terraza. Pero al día siguiente aparece sospechosamente en el patio. ¿Cómo fue que llegó ahí, si no tenía accesos libres? Cabe la posibilidad de que se haya tirado o caído. Y en eso está presente la amenaza de alguna lesión que evolucione en forma lenta. Algunas se declaran hasta 72 horas después de haberse producido el accidente.
En cualquiera de esos casos, lo indicado es recurrir a los servicios especializados en emergencias veterinarias. Allí se dispone de elementos necesarios para ayudar a nuestros compañeros a salir del mal paso.
Motivos de consulta
- Gastroenteritis: a diferencia de lo que ocurre con las personas, el hecho de que vomiten y eliminen con sangre no supone, en todos los casos, un riesgo grave. Sin embargo, se recomienda no subestimar los síntomas y consultar de inmediato a un profesional. Normalmente, se les administra suero con medicación y un control veterinario durante 12 horas. La mayoría de las veces el cuadro mejora sin complicaciones. Si esto no sucede, se realizan exámenes c omplementarios.
- Convulsiones: pueden tener distintas causas (neurológicas, renales, hepáticas, por intoxicación). Aunque dejan graves consecuencias, sólo cuando se extienden durante más de 4 horas conviene consultar de inmediato con el veterinario, por lo menos en forma telefónica. Si el problema se repite el mismo día hay que atenderlo de manera urgente. En el centro de emergencias se resuelve el control del síntoma a través de la administración de un medicamento anticonvulsivo. Sólo después se indaga al paciente para conocer el origen (puede incluir consulta neurológica, tomografía computada, radiografías, electroencefalograma, etcétera).
- Golpe de calor: lógicamente, esta es la época del año con mayor riesgo de que ocurra. Aunque no es necesario que se produzca por razones climáticas. Por ejemplo, si el animalito viaja sin ventilación y expuesto al sol en un vehículo o, simplemente, si se lo deja por un largo período adentro del auto, en las mismas condiciones. Los más propensos son los perros grandes y de pelaje largo. Los síntomas suelen ser: jadeo intenso, debilidad, inapetencia, alta temperatura (hasta 42º) y decaimiento. La atención debe ser inmediata. De todos modos, prevenirlo no es difícil: hay que dejarles agua fresca siempre a disposición, preservarlos de largas exposiciones al sol y, si la temperatura es alta, humedecerles completamente el cuerpo.
- Dilatación gástrica: es habitual que ocurra en perros de raza grande, aunque todos los canes corren ese riesgo. Por lo general se da entre los que comen una vez al día (es mejor que lo hagan en 2 o 3 oportunidades, pero en menor cantidad). Esos pichichos tienen más hambre, engullen rápidamente y tragan mucho aire. Al cabo de un tiempo, se produce una dilatación estomacal que, con los años, puede volverlo fláccido. Todo se complica cuando se cierra el paso de ese órgano al intestino y nuestro querido amiguito sufre tremendos dolores. Su panza se inflama como un enorme globo, tanto que si golpeamos su vientre con un dedo suena como un tambor. Lo peor ocurre cuando el estómago da una rotación y la comida no pasa más. Es una urgencia que puede presentarse en poco tiempo y, si no reciben atención inmediata, existe un altísimo riesgo de muerte.
- Partos: la perra o la gata están por tener cría: pujan, pujan y pujan. Han pasado ya 2 horas, pero ningún cachorrito vino al mundo. ¡Urgente, atención veterinaria! Claro que existe la forma de evitar que un parto se convierta en una operación cesárea y que sufran los hijitos o la mamá: la gestación debe tener un control médico. Así, puede saberse cuántos animalitos vienen, cómo están ubicados y dentro de qué lapso nacerán.
- Huesos: tanto sean de pollo como del tradicional y argentino asado, se trata de un entretenimiento peligroso. En ocasiones, producen astillas que perjudican los órganos u otras partes internas del cuerpo. También puede ocurrir que el hueso se quede trabado entre los dientes y haya que aplicar anestesia para quitarlo, con peligro de perder alguna pieza dentaria o dañar las encías. Lo ideal es que jueguen con sustitutos de cuero o de plástico.
- Cirugías: pueden ser de emergencia (cesáreas, dilatación estomacal, obstrucciones) o programadas (como por ejemplo grandes tumores).
Identikit de una diferencia
- ¿En qué radica la distinción entre cualquier clínica veterinaria y un servicio de emergencias? Justamente en eso: en una clínica es posible que se resuelvan algunas situaciones de urgencia, pero en un servicio especializado está todo dispuesto para la atención específica e inmediata.
- En los auténticos centros de ese tipo no se realiza atención clínica, vacunaciones o esterilizaciones. Están para lo urgente e inesperado; las situaciones que demandan celeridad. Algo así (salvando las distancias) como una terapia intensiva para humanos, que brinda toda la ayuda médica y tecnológica posible a los pacientes que ingresan en estado gravísimo.
Las carencias del sistema
- La mayoría de los abonados a canales de cable disfrutan con una serie que muestra los entretelones cotidianos de hospitales de emergencias veterinarias. Por lo general pertenecen a entidades protectoras de animale s. Eso no pasa en la Argentina.
- En nuestro país, los establecimientos de ese tipo no tienen medios suficientes para ofrecer atención de emergencia en forma gratuita o a bajo costo. Tampoco cumple con esa tarea la Universidad, que cuenta con un servicio limitado.
- En la ciudad de Buenos Aires, las únicas prestaciones no aranceladas son la vacunación antirrábica, la desparasitación y la esterilización, que se realizan en el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur.
Fuentes consultadas
Dr. Ricardo Bonafine. Centro de Emergencias Veterinarias: Guatemala 5493; 4772-3315.
Hospital para Pequeños Animales de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires: Avda. San Martín 4453; 4524-8455.
Movimiento Argentino de Protección al Animal (MAPA): Avda. San Juan 3345; 4957 6751/49562463/2481.
Doctores José Andrade Borges y Sergio Fernández. Meprevet: (15) 4478-4040.
Precios y servicios
- Centro de Emergencias Veterinarias (funciona todos los días, las 24 horas): consulta, $ 30 (incluye revisión y formulación del diagnóstico sin prácticas complementarias); radiografía, 35; ecografía, 40; cirugía, desde 50 hasta 500 pesos.
- Hospital para Pequeños Animales de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (de lunes a viernes, de 8 a 16.30): consulta, $ 10; radiografía, 15. Los jubilados que ganan el mínimo no abonan.
- Movimiento Argentino de Protección al Animal -MAPA- (atiende todo el año, las 24 horas): consulta, $ 10; radiografía, 20 pesos.
- Meprevet (funciona todos los días, las 24 horas): ambulancia de emergencias totalmente equipada y atención veterinaria a domicilio, $ 35. A ese costo se le debe sumar la medicación y la práctica médica o quirúrgica que la situación exija.
Doctor, presentarse en...
- La mayoría de las veces, el accidentado llega a la central de emergencias en estado de shock. Eso significa que sufre dificultades respiratorias, su sistema cardiovascular está descontrolado, a menudo tiene un bajo aporte de oxígeno y también está alterada su presión arterial. Puede presentarse con fiebre alta, desmayado o completamente débil.
- Por eso, la primera tarea que realizan los veterinarios es intentar recuperarlo. Lo pueden lograr de distintas maneras: a veces se lo intuba a través de la tráquea para que normalice su respiración; otras, se incrementa el aporte de oxígeno para mejorar su capacidad respiratoria.
- También hay que encontrar una vía endovenosa (es decir, colocarle suero) para administrarle, de ese modo, toda la medicación que pueda necesitar.
- Una vez que salió del estado de shock, respira mejor y sus órganos tienen otra vez una irrigación sanguínea satisfactoria. Los médicos veterinarios deciden si es necesario aplicar algún método diagnóstico complementario (radiografías, ecografías, análisis de sangre, medición de gases sanguíneos o presión arterial y tomografía computada).
- En algunos casos la emergencia puede resolverse mediante una cirugía que, como ocurre entre los humanos, siempre tiene un mayor riesgo cuando se la realiza sin programación.






