Mel Gibson: polémico corazón cristiano

En un ambiente en el que es común que las estrellas coqueteen con el budismo o la Cábala, al actor australiano lo distingue un ferviente catolicismo que lo ha llevado a concretar un controversial proyecto cinematográfico: La Pasión, sobre la vida de Jesús
(0)
25 de mayo de 2003  

Cerca de Malibú, Los Angeles, un grupo llamado la Sagrada Familia compró un terreno de 16 acres para construir una nueva iglesia. Aunque el edificio es relativamente grande (9300 pies cuadrados), la congregación es pequeña, con sólo unos 70 miembros. Y aunque las prácticas y los rituales religiosos son los que resultan familiares a cualquier católico, hay una gran diferencia: la misa del domingo será oficiada completamente en latín.

Para que nadie conciba la idea de que este grupo de feligreses pueda dispersarse en caso de que las colectas no sean suficientes, un representante de la nueva iglesia aseguró a los vecinos que el emprendimiento estaba financiado por un miembro de la congregación que posee "una tremenda fluidez financiera". Y la persona no es otra que el actor Mel Gibson, la estrella de Arma mortal y Corazón Valiente, entre otros films. La iglesia está administrada por una corporación sin fines de lucro, cuyo director, gerente ejecutivo y único benefactor es Gibson, que durante los últimos años contribuyó a ella con más de 2 millones y medio de dólares.

El hecho de que Mel Gibson esté construyendo una iglesia en las colinas cercanas a Los Angeles no resulta demasiado sorprendente: su catolicismo jamás fue un secreto, y en realidad le confiere una suerte de exotismo a la inversa en un ambiente en el que es común que las estrellas coqueteen con el budismo o la Cábala. Un hombre de familia, aún en su primer matrimonio y con siete hijos en su haber, Gibson fuma, cría ganado, rechaza públicamente la cirugía plástica y parece indiferente a todas las causas liberales que sus pares se dedican a promover. Sin embargo, recientemente se ha revelado en su trabajo algo más que el deseo de entretener: un proyecto monumentalmente arriesgado llamado The Passion (La Pasión), del cual es co-guionista y director.

El actor parece cada vez más deseoso de expresar una teología que sólo había insinuado en sus trabajos anteriores. Es una vertiente católica arraigada en los mandatos de un concilio papal del siglo XVI, y cultivada por un grupo disidente de católicos, entre los que se cuentan místicos, monárquicos, conservadores desilusionados e incluso un seminarista que abandonó el seminario por ser un teólogo disidente... y que es, por casualidad, Hutton Gibson, su padre.

Al margen de la autoridad

Mel es la estrella de este movimiento, llamado tradicionalismo católico, que procura mantener la fe tal como se la entendía antes del Segundo Concilio Vaticano de 1962-1965 y considera todas las reformas modernas como obras de liberales. En general, opera al margen de la autoridad o el control de la Iglesia oficial. Para el movimiento es central la misa ritual en latín, que fue codificada por el Concilio de Trento en el siglo XVI, y que siguió oficiándose hasta que el Segundo Concilio Vaticano resolvió que la misa se oficiara en la lengua de cada país.

El actor es conocido dentro de esos círculos, y no ha hecho ningún secreto de su afiliación religiosa. "Asisto a una misa en latín, anterior al Segundo Concilio Vaticano -declaró en un reportaje hace un par de años-. Durante 1960, todos dijeron que la Iglesia debía cambiar adaptándose a los tiempos, pero el Creador instituyó leyes muy específicas, que no podemos cambiar."

En cualquier caso, posiblemente nada de lo que Mel Gibson ha hecho hasta ahora iguale, como anuncio público de su visión del mundo, el proyecto que está completando ahora en Roma. Su film La Pasión es una gráfica pintura de las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo, basada en los relatos bíblicos y en los escritos de dos monjas místicas. Con este film, Gibson vuelve a la silla de director (ya se sentó en ella con Corazón Valiente,1995), pero esta vez no se lo verá en pantalla. Tampoco habrá subtítulos, pese a que los actores sólo hablarán en arameo y latín. Gibson ha declarado que espera mostrar la ordalía de Cristo empleando técnicas de relato fílmico, que harán innecesarios los subtítulos para comprender los diálogos.

La idea se le ocurrió hace más de diez años, y la está realizando sin el respaldo de ningún estudio ni distribuidora norteamericana. "Obviamente, nadie quiere tener nada que ver con una película filmada en dos lenguas muertas -dijo-. Creen que estoy loco, y tal vez lo esté. O tal vez sea un genio."

Lo que resulta claro es que muchos tradicionalistas esperan que el estilo realista y explícito que el actor ha elegido para su film sirva como una dramatización de alto presupuesto (estimado en 25 millones de dólares) de los puntos clave de la teología tradicionalista.

  • Para saber más: www.sassiweb.it/thepassion
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.