
Melodías animadas
El ex Grand Prix Sebastián Rubin acaba de editar un disco solista que se llama "Viva la vida". Ironía, humor y mucho pop retro-sensible
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Adicto a la melodía y a las pastillas DRF, fan de Jerry Seinfeld y de Elvis Costello, Sebastián Rubin decidió dejar Grand Prix, pero no la música. Acaba de editar "Viva la vida", su primer EP en calidad de solista y, mientras alista una banda para salir a mostrar sus seis nuevas canciones, se presenta en formato íntimo y acústico: "Con un chelo, un piano y una percusión chica", cuenta y se explaya sobre las bondades de sonar desenchufado. "Se plantea una relación distinta con la gente, se escuchan otras cosas cuando desnudás a la canción".
Para conocer a Rubin no alcancanza con escuchar el disco. Pero se puede tener una importante aproximación observando la tapa del EP. En ella y simulando tener un revólver, un joven (que no es Rubin) se lleva el índice de la mano derecha a la sien. Porta una remera amarilla con la inscripción que da título al álbum: "Viva la vida". La sorpresa continúa en el reverso. El protagonista yace derrumbado en una silla del comedor de su casa. Una vainilla se incrustó en su pecho y de él sale Nesquick. "Lo primero que se me ocurrió fue el nombre del disco y la tapa. Después llegaron las canciones. A priori, "Viva la vida" me parecía kitsch , pero con la tapa tomaba otro significado. Estaba bueno contrastar la frase tan optimista con una imagen tétrica, pero infantil al mismo tiempo. Porque es una imagen de suicidio, pero sin ningún elemento agresivo, es como un juego: un pibe con una vainilla clavada y Nesquick chorreando. Ese fue el momento más lindo del disco, cuando pusimos la vainilla en la remera. Algunos gustos hay que darse en la vida, ¿no?"
Tras esa imagen, el EP salió solo. Llegaron "El genio de la soledad", "Igual", las canciones en inglés ("The Pebble Song" y "The Opposite Of Me" -justificadas por su oficio de traductor-), y la genial "Odio el amor". En ella, Sebastián canta: "Odio el amor, la primavera y el sol, la luna y todo lo demás. Odio el calor y las canciones de Paul, ir de la mano junto al mar". Podrán decir que es un pesimista, es cierto, pero no es el único. Al fin de cuentas él confiesa que prefirió gastarse el dinero de las vacaciones en la grabación de este disco. Y se da los gustos en vida. Como afirmar: "Siempre que paró volvió a llover" ("El genio..."). ¿No es genial?
Definitivamente no alcanza con escuchar sus canciones para conocer a Rubin. Por eso es bueno pispear su página ( www.rubinlandia.com.ar ) y leer sus textos. "¿Se dieron cuenta de que todos los cuadernos y repuestos que usamos en nuestra infancia no son más que una incitación a la frustración y el exitismo? -reflexiona en "Campeón es el que lucha"-. Campeón, Exito, Gloria... o el inaudito Arte..."
En este personaje -y en sus canciones- también habitan la ironía sutil, el chiste de humor dudoso, negro y el remate inevitable. "Incluir estos aspectos en las letras fue como recuperar algo que hago en la vida normal, pero que no volcaba en los discos. Me cuesta mucho resistirme a un remate cuando está picando. Si no hacés un chiste en el momento que tenés que hacerlo, se te enquista en el alma y es grave, aun en las entrevistas laborales y en entierros de familiares cercanos."
El pop puede ser lo suficientemente poderoso como para prescindir de estridencias y de cantantes gritones. ¿O no? "El gritar es un recurso, el problema es cuando es la única manera de hacer las cosas. Es como melodía sí o no. Si es una elección está perfecto, pero si es lo único que te sale deja de ser un recurso para ser una limitación. Yo esccuché demasiada música que viene de otro lado y tengo una especie de adicción a la melodía."






