Modelos de belleza: ¿autoaceptarse o buscar la mejor versión personal?

El desfile Bellamente promueve la diversidad corporal
El desfile Bellamente promueve la diversidad corporal Fuente: LA NACION - Crédito: Martina Trebino Chevarria
Laura Reina
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16 de noviembre de 2019  

Hace algunos años, mientras cursaba el último año del secundario en un conocido colegio de Núñez, Candela Yatche empezó a sentir cierta obsesión por su cuerpo, por verse más flaca. Lo que la llenaba de angustia era la noche de graduación y la tradición de lucir una especie de disfraz con bombacha y corpiño (cubierto por una telita transparente) que atormentaba no solo a ella, sino a todas sus compañeras de curso.

"En esa escuela la mirada de los otros tiene un peso muy importante, lo social es muy fuerte y pesa muchísimo. Ese vestuario que había que usar en la fiesta de egresados implicaba mucha exposición del cuerpo y ese año me obsesioné bastante con el tema: bajé de peso, me sobreexigí en el gimnasio... Si bien no tuve un trastorno de alimentación severo, sentí que todo ese asunto me había consumido mucho tiempo y energía. Y no era yo sola: era a nivel era colectivo, todas hablaban de eso. Entre mis amigas las charlas sobre kilos de más y dietas para bajar de peso (las llamadas fat talks) eran habituales. Estaban naturalizadas. Está probado que cuanto más hablás de esto, mayor es la insatisfacción con tu cuerpo", sostiene Candela, de 22 años.

El clic, dice, lo hizo e cuando terminó el colegio y tres compañeras empezaron tratamientos por distintos desórdenes alimenticios. "Para mi eso fue muy fuerte, me abrió los ojos. Comencé a cuestionarme un montón de cosas. Empecé a estudiar mucho sobre el tema. Noté que era a nivel social, en los boliches, en los shoppings con los talles", dice Candela, que el jueves pasado presentó el libro Bellamente (Planeta) una novela que es una especie de continuidad de su proyecto que empezó en marzo de 2018 en Instagram (@bellamentearg) y se extendió a charlas, talleres y desfiles por todo el país que invitan a repensar lo que llama "el modelo hegemónico de belleza" y donde se promueve la autoaceptación del cuerpo.

"La idea del libro es prevenir la insatisfacción corporal. Que deje de ser un tema de conversación el cuerpo propio o de otro -sostiene Yatche-. Después de un hecho concreto, la protagonista de la novela pasa por un proceso de deconsrtrucción de su imagen. Es todo un proceso: amarse a uno mismo, reconectarse y amigarse con el cuerpo que tenemos lleva tiempo. Ella se libera poco a poco", dice y cuenta que el libro lo empezó a escribir por su cuenta, sin saber siquiera si iba a publicarlo, hasta que en medio del proceso de escritura recibió un llamado de la editorial que quería proponerle escribir un libro a partir de su proyecto. Ella le contó en lo que estaba trabajando y fue como dos piezas sueltas que encajaron. "El libro está apuntado sobre todo a adolescentes, pero todos seguramente se sentirán identificados", plantea Candela, que pertenece a una generación de jóvenes que se involucran de lleno en un tema y militan a favor de una causa. La de Candela es la de la autoaceptación corporal. Y suma un dato escalofriante: Argentina es el segundo país a nivel mundial con mayor número de casos de anorexia y bulimia, detrás de Japón.

Movimiento global

En realidad, el movimiento global body positive (cuerpo en positivo) es algo de lo que se viene hablando hace bastante tiempo. Empezó con actrices, cantantes y modelos que mostraban sus "defectos" e imperfecciones (y en algunos casos contaban sus malas experiencias con cirugías y tratamientos estéticos) y alentaban a todos a aceptarse tal como eran. En nuestro país, la ONG AnyBody Argentina, es una de las que promueve la diversidad corporal y pelea por una ley de talles inclusiva. La canadiense Sharon Haywood, fundadora y directora de la institución, cuenta que cuando llegó a Buenos Aires desde Toronto, hace ya más de 15 años, una de las primeras cosas que le llamaron mucho la atención fue el culto a la estética que hacían las porteñas.

"Observé que había una uniformidad en las mujeres. Fue chocante ver tantas mujeres parecidas, armadas, operadas, con botox, teñidas de rubio. Si lo quieren hacer, está bien. Pero lo que está mal es que se sientan obligadas a hacer tantas cosas para verse bien con tal de cumplir con un altísimo estándar de belleza que no es el real", explicó la activista a la nacion.

Desfrivolizar la belleza

Pero detrás de estos movimientos que buscan la autoaceptación personal, sin modificar nada de su imagen, hay muchos profesionales que buscan desfrivolizar el concepto de belleza. Una de ellas es Dalina Ytques, directora médica del centro EB Medicina Estética, reciente oradora en EL Mundo de las Ideas, donde habló precisamente de estética. "La belleza tiene muy mala fama -reconoce-. Pero hay que tener en cuenta que es la cualidad de una persona o cosa de provocar en quien la contempla un placer sensorial, intelectual o espiritual. Una cara bonita que no transmite nada, no es bella. Necesita estar acompañada de algo más. Por eso la imagen propia no es algo frívolo o superficial", plantea.

Según la especialista, los cambios externos se pueden lograr grandes cambios internos. "Al suavizar arrugas además de rejuvenecer un rostro, estoy entregando seguridad; al reponer volumen o al eliminar cada mancha de la piel estoy provocando aceptación", destaca.

Como médica, Ytques sostiene que el objetivo es que cada uno encuentre su mejor versión. "Para mi la belleza es integral, hay una conexión entre lo que mostramos y lo que somos. Un adentro y un afuera que están conectados. No podemos separar una cosa con otra. No ocuparse o tener una actitud de resignación frente a tu cuerpo no te hace sentir mejor -agrega Ytques-. En lo que sí estoy de acuerdo con estos movimientos es con la aceptación propia en el sentido de no tener un referente externo al cual imitar. Por eso es importante conectar con nuestra mejor versión, no con un afuera que nos condicione".

Sin embargo, desde los movimientos de autoaceptación aseguran que los tratamientos que prometen mejoras, no llegan nunca a cumplir las expectativas. Y Yatche agrega que ninguno logrará hacer más feliz a quien lo realiza. "¿Por qué alguien se siente incómodo con unos kilos de más? O con un rollito o una arruga? Me parece que le depositamos al cuerpo muchas expectativas. Pensamos 'cuando me opere esto o lo otro', 'cuando me agregue tal o cual cosa'... Es una carrera continua que empieza con el relleno y no termina nunca -plantea-. Y hay que saber que no vamos a ser más felices si somos más flacas. Debemos trabajar de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro", sostiene la autora de Bellamente, que además señala que la exigencia por verse bien es bastante desigual. "Siempre se le exigió muchísimo más a una mujer que a un hombre. Los ideales de belleza femeninos son muy altos", reconoce Yatche.

Otro concepto que está en discusión, al menos desde los movimientos de autoaceptación corporal, son los de "cuidarse" y "cuerpo real". Por un lado, se habla del cuidado solo a nivel físico, que suele estar asociado a comer productos light para bajar de peso. En cambio, no se le da entidad al cuidado de la salud mental. Consumir contenido que me gusta, estar con gente que quiero. Todo eso para mi engloba el concepto de cuidarse", sostiene Candela. En cuanto a "cuerpos reales", los movimientos rechazan el término porque implica que hay cuerpos que no lo son.

Dos modelos de belleza distintos, dos ideas, dos paradigmas. Pero Ytques no cree que sean necesariamente opuestos, sino parte de un proceso. "La imagen por si sola no te da felicidad, pero es un camino. Sentirse bello es evolucionar, vibrar en otra frecuencia, sentirse seguro de uno mismo, logrando un bienestar genuino y prolongado que mejora la calidad de vida. Y sentirse bello también es aceptarse", concluye.

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