
Mortadelas
Es una creación de la cocina de Bologna, tradicionalmente elaborada con carne de cerdo (y otras) que los maestros charcuteros italianos ajustaron en creaciones que guardan con celo, en busca del cliente que sepa diferenciarlas. Así son las mortadelas, con ese toque de ajo, especias y vino que las distingue en sus inconfundibles aroma y sabor.
Con una tecnología ajustada a la elaboración de un fiambre que la importación mejoró en imagen y que obligó a sustentarla acorde con la demanda del consumidor, las mortadelas argentinas -de puro cerdo o combinadas con carne vacuna- reúnen las características identificadas por nuestro paladar. A la clásica se le sumaron otras, más gourmet -con pistachos, aceitunas rellenas-, que la alejaron de esa imagen de embutido barato y de dudosa factura.
Para preservar su humedad, propia de un alimento de cocción lenta y prolongada, se recomienda conservarla en envases herméticos a una temperatura de entre 0 y 5 grados. Las hay de diferente tamaño, peso y diámetro. La verdadera, para los entendidos, es la grande, extendida en delgadas láminas sobre un migoso pan de campo.
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