
Mujeres en la cima: ellas mandan
Representan el 40% de la fuerza laboral, pero apenas el 1,2% de las mujeres ocupa puestos de liderazgo en las empresas. En esta nota, cinco de ellas cuentan cómo le imprimen su sello a la conducción
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Aunque se han preocupado por capacitarse y constituyen, a escala mundial, más del 40% de la fuerza laboral, la participación de las mujeres en los puestos directivos de las empresas sigue siendo mínima. La Argentina no escapa a la regla, porque si bien hoy es alto el porcentaje de mujeres en gerencias de áreas tradicionalmente femeninas, como Recursos Humanos, Ventas o Marketing, esa cifra cae abruptamente cuando se analiza su participación en aquellos sectores estratégicos, por donde pasa realmente la autoridad y el poder en las empresas. A este nivel, aquí los números se asemejan a los de Estados Unidos, donde apenas el 1,2% de las mujeres ocupa el cargo de presidente ejecutivo (CEO), y no más de un 5 o 6% accede a las posiciones Senior.
Lidia Heller -consultora en temas de gerencia femenina- reconoce que, a pesar de su fuerte presencia en los lugares de trabajo, las mujeres sienten que las dificultades para ascender persisten.
"Por lo general, uno las encuentra en jefaturas o gerencias donde los temas por decidir no son claves para la empresa. Para saber realmente cuán alto llegó una mujer, lo que hay que preguntarse es cuánta autoridad concentra, qué nivel de decisión en temas centrales para el negocio maneja", dice.
Autora de dos libros clave en este tema, Por qué llegan las que llegan y Las que vienen llegando, Heller dice, además, que en muchísimos casos son ellas mismas las que se imponen limitaciones.
"Cuando uno se encuentra mujeres en la cima en el mundo de los negocios es porque seguramente nunca se plantearon que había cosas que podían hacer y otras que no. Simplemente las hicieron", dice.
Más allá de sus capacidades, entonces, es probable que esa actitud decidida explique por qué están donde están mujeres como Felisa Miceli, Clarisa Lifsic, Margareth Henriquez, Analía Remedi o Mónica Pescarmona.
Capacitación
Claro que también la irrupción de mujeres capaces a la cabeza de las organizaciones empieza a ser el resultado de la explosión de la matrícula femenina en las universidades en los últimos 30 años.
Según el último módulo especial de educación de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, el número de mujeres en el total de población de la educación superior universitaria sobrepasa ya el 55%, en tanto que a nivel terciario supera el 75 por ciento.
Para Lidia Heller es evidente que una mejor educación incide en el desarrollo de las carreras laborales de las mujeres, pero constatar esto es un proceso que lleva tiempo.
"Lo que empezamos a ver ahora con las que están llegando a los cargos más altos es el resultado de la experiencia acumulada por las mujeres a partir de su incorporación al sector financiero, bancario y, poco a poco, al sector tecnológico", afirma. Todavía son pocas, pero cree que hay que esperar y es optimista.
"No necesariamente espero un progreso fluido, pero creo que la masa crítica de mujeres jóvenes ingresando en diferentes campos laborales marcará una diferencia."
Ahora, ¿lo harán claramente en igualdad de condiciones con los hombres?
En el contrainforme que las ONG argentinas presentaron en julio de 2002 ante la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw) de la ONU, se afirma que el ingreso promedio de las mujeres argentinas representa el 71% del de los varones de iguales condiciones educativas.
Techo de cristal
Esta desproporción en las remuneraciones laborales se incrementa con la edad y la calificación. Las que padecen una mayor diferencia son las mujeres mayores de 40 años, y quienes trabajan en actividades por cuenta propia (como el sector de servicios, comercio o industria) y las que poseen niveles superiores de instrucción. También este contrainforme (que consiste en recomendaciones elaboradas por distintos actores de la sociedad civil para aportar la información faltante o errónea respecto de los datos proporcionados por cada Estado) se refiere a la vigencia del llamado techo de cristal. Tal como ocurre en todo el mundo, en el mercado de trabajo las mujeres siguen limitadas a ciertas ramas y categorías ocupacionales relacionadas con su rol de madre y cuidadora, y a puestos de menor jerarquía, prestigio y remuneración. A pesar de que la matrícula universitaria total se ha feminizado.
Según el documento, las mujeres se capacitan, pero no logran reflejar su formación en el acceso a mejores puestos de trabajo. El tradicional techo de cristal -esa barrera invisible que por reglas no explícitas les impide acceder a los cargos más altos de las compañías grandes para los que han demostrado estar tan preparadas como los hombres- se perpetúa. "Y es fácil prever que, en tiempos de altos índices de desocupación, se incrementará", se vaticina allí.
Complementarios
La consultora en temas laborales Alcira Romano, si bien reconoce que los condicionantes del desarrollo de carrera de las mujeres y los hombres son radicalmente diferentes, cree que las cosas están cambiando día a día gracias al impulso proactivo de ellas tanto como a la disminución de los prejuicios por parte de ambos.
"Debemos reconocer que el estilo femenino es diferente al masculino en relación con la forma de comunicar, la forma de resolver conflictos, la toma de decisiones, los valores, la ética en los negocios, las estrategias para el logro de objetivos -dice-. Ambos son diferentes, pero complementarios, y en el interjuego de ambos se da una modalidad de liderazgo organizacional totalizadora, holística, que responde a las tendencias más integradoras de las nuevas culturas de la organización."
Para saber más
www.un.org/womanwatch
www.indec.mecon.ar
Testimonios Alex Milberg
Analía Remedi
42 años / Gerente general de HP
Es un arduo camino", dice Analía Remedi. Buena síntesis de una carrera que la llevó de pasante en el área de Comercio Exterior de Hewlett- Packard, hace 22 años, a gerente general de una de las áreas estratégicas de la compañía: la de Sistemas Personales, con competencia en la Argentina, Paraguay y Uruguay. Hoy, casada y madre de dos hijos -Carolina, de 9, y Pablo, de 12-, reconoce que todavía las mujeres en la cima son una excepción, pero cree que eso irá cambiando.
"El medio no es fácil porque los roles están muy marcados y eso condiciona -explica-. Por eso hay que respetar con firmeza las propias elecciones, saber hasta dónde uno quiere llegar y a qué está dispuesta a renunciar."
Como ventajas, destaca el hecho de que la mujer en la empresa hace más uso de la inteligencia emocional y la intuición, que antes no se aplicaban al management. "Estas habilidades tardaron en ser consideradas valores, pero ahora hacen que las mujeres no tengamos miedo de gerenciar según nuestras propias características innatas", asegura.
Clarisa Lifsic de Estol
41 años / Presidenta del Banco Hipotecario
Asimple vista, nadie pensaría que ella es la presidente del banco. Clarisa Lifsic, casada, cuatro hijos, tiene 41 años y podría pasar por universitaria. Tiene 900 empleados a cargo y conduce una empresa que en 2003 facturó casi 500 millones de dólares. Pero su designación en el cargo no la tomó por sorpresa. "Hacía cuatro años que estaba en el directorio. No soy una paracaidista que aterricé en la presidencia", dice.
Una de las primeras metas que se fijó al asumir fue conocer a cada uno de los empleados del banco, que no sabían si darle un beso o la mano.
Cree que las mujeres tienen un estilo particular de conducción. "Los hombres ponen toda su libido en la oficina y las mujeres por ahí nos repartimos más -afirma-. Podemos compartimentar más. No se nos va la vida en el trabajo."
Y agrega que una reunión de negocios es distinta si la que está al mando es una mujer. "Los hombres se cuidan, son más educados y evitan insultos. La presencia femenina altera los códigos: no permito que se hable de negocios con metáforas futboleras."
¿Exitos en su carrera? Hay muchos. Ella se siente orgullosa -dice- de haber hecho crecer compañías, de haber logrado llevar a buen término fusiones e inversiones importantes. Respecto del Hipotecario, lo que más le preocupaba era la deuda de la entidad, que pudo reestructurar.
Sin embargo, no duda a la hora de destacar lo que considera el mayor logro de su vida. "Mis hijos -dice-. Clara, Máximo, Manuel y Conrado."
Felisa Miceli
51 años / Presidenta del Banco Nación
Cuando supo que iba a ser la primera mujer en presidir el Banco Nación, Felisa Miceli sintió pánico y euforia, en parte, porque era mujer. "Iba a romper una tradición histórica del Banco -dice-, pero era un prejuicio mío."
No era, desde luego, una inexperta: ya a los 30 fue directora del Banco Provincia. Hoy, con nueve meses de gestión, puede afirmar que se siente apoyada por sus empleados.
Cuenta que su mayor virtud para negociar es "que nadie sepa qué estoy pensando", y que su punto débil radica en que concede más de lo conveniente.
En lo personal, debió enfrentarse con una decisión crucial: carrera o familia, y eligió conciliar ambas facetas. "Cuando nacieron mis hijos tuve que decidir entre la función materna y mi carrera. No dejé de trabajar; durante muchos años lo hice part time, pero no abandoné."
¿Sus claves de mando? "Paciencia, tranquilidad y claridad en las metas, micro y macro. Saber adónde quiero llegar."
Y está muy orgullosa de sus logros y de la responsabilidad que le ha tocado. Por eso dice: "Este es el máximo reconocimiento que tengo en la vida. Dirigir el primer banco del país es maravilloso".
Margareth Henriquez
48 años / CEO de Bodegas Chandon
La debacle se veía venir desde Europa. La inestabilidad política y monetaria hacían pensar lo peor. Precavidos, desde la casa central de Chandon en Francia decidieron cambiar al CEO de la Argentina. Y nombraron a Margareth Henriquez, de 48 años, experta en crisis.
El timming no pudo ser mejor para Chandon y peor para la región. Henriquez llegó a Buenos Aires desde Venezuela en julio de 2001, apenas cinco meses antes del derrumbe.
Una de sus costumbres para mantenerse en contacto con los consumidores es ir a los supermercados y hablar con ellos. "Ahí está la verdad, en los puntos de venta -enfatiza-. Más allá de las estrategias globales, siempre hay que estar atento a los consumidores".
¿Le habrá costado llegar a un puesto ejecutivo siendo mujer? Ella contesta con una negativa. "Las mujeres tenemos un momento crítico en nuestras carreras cuando somos madres. Luego, en la preparación (tiene posgrados en Harvard) y en la gestión, estamos a mano con los hombres. O mejor. Los requisitos que hoy debe tener un líder responden mucho a las características femeninas: entusiasmo, compromiso, capacidad de concentración en distintas tareas al mismo tiempo y buena administración de recursos son cualidades bien femeninas".
Por eso, Henriquez suele pedirles a sus gerentes que saquen a la mujer que llevan adentro. "La mujer descubrió que puede desarrollar su propio estilo y que ese estilo tiene un valor. Antes simplemente emulaba a los hombres".
Mónica Pescarmona
49 años / Presidenta de la Fundación Grameen Mendoza
Esta mujer, que proviene de una familia de poderosos empresarios, es ingeniera agrónoma, está casada y tiene cuatro hijos. Preside la sede mendocina de la fundación que alguna vez se conoció como el banco de los pobres, fundado por Muhammad Yunus. Ella sintetiza: "El asistencialismo mata la esperanza. Nosotros no donamos dinero. Damos créditos y estimulamos el crecimiento". La mayor parte de los beneficiarios de esos pequeños créditos son mujeres, porque, según Pescarmona, "son las que están a cargo de la casa. Los hombres, en muchos casos, se van. Además de impulsar sus proyectos, intentamos educar". Para ella, la parte más difícil de su trabajo es tener que enfrentarse con el dolor de los demás. "Me duele mucho caminar por la calle y que los chicos estén descalzos, con los vientres hinchados por no tener qué comer. Me he cansado de retar a mis hijos, porque a veces se enojan y me dicen: Otra vez comemos torres de chenoa, que significa restos de anoche. Y yo les digo, se van a dormir con la pancita llena, con un beso de tus padres, con la camita calentita."






