
Música en familia
Luna Monti y Juan Quintero ensayan en la cocina las canciones con las que están renovando el folklore de hoy. La pareja, el trabajo en casa y el arte joven
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La casa de Luna Monti y Juan Quintero es escenario de distintas situaciones. El living es el espacio que copa la hija de la pareja para sus juegos y el lugar de encuentro con amigos. El cuartito de arriba es donde Luna ensaya con un grupo de cantantes y Juan compone. La cocina queda reservada para los ensayos del dúo. Porque esta es una casa de tres y también de cinco. Suena raro, pero tiene su explicación.
Luna y Juan se conocieron haciendo música. Ella estaba armando un repertorio para grabar un disco folklórico. Su productor, el prestigioso Raúl Carnota, le sugirió que escuchara las canciones de un tal Quintero. Las escuchó y le gustaron. Después conoció al inspirado responsable de esas piezas y más tarde crearon juntos el dúo que lleva grabado varios discos bellísimos con música de raíz folklórica. La cosa no terminó ahí. En estos doce años también se enamoraron, se fueron a vivir juntos y tuvieron una hija, Violeta, que ahora tiene 5 años.
Un dúo en tercera persona. A partir de 2001 entró en acción el dúo de Luna y Juan. "Mirá que nos hemos mudado un montón de veces, pero donde está el mate ahí estamos nosotros", dice Luna. Y si el mate está en la cocina, ahí estará la música, en dúo. ¿Es posible darle lugar a lo familiar cuando la música, que es el trabajo, habita el mismo espacio? "No quiero ser tan drástico, pero esto es como una doble vida. A veces hablamos de nosotros en tercera persona: el Dúo", dice Juan. "Claro, tenemos los ahorros del Dúo, por ejemplo –ejemplifica Luna entre risas–. En casa somos cinco. Aunque hay momentos en los que el Dúo se apodera de todo, especialmente cuando está por salir un nuevo disco. Y este nuevo disco fue muy de esta casa."
El primer CD llevó sus nombres; el segundo, de 2003, se llamó El matecito de las siete, y el siguiente, de 2006, Lila. El último año editaron un DVD para celebrar los diez años juntos y hace un par de meses publicaron Después de usted, que están presentando en diversos escenarios de nuestro país (y se consigue a través de www.sitemusic.com.ar). "No hubo ningún apuro para hacerlo. Cada canción es como un regalo, a veces no son para amigos, sino para gente que admiramos. Para esa que fue pasando por nuestras vidas y nos enriqueció –explica la cantora–. Creo que la venida de Violeta también tuvo que ver con eso. El nacimiento de este disco surge de eso, la primera canción la elegimos porque fuimos a un recital y ella comenzó a tararearla."
Violeta: la teatrera. La niña llega del colegio a las 5 de la tarde vestida con su guardapolvo azul y enseguida acapara la atención de todos los que están en el hogar. "Violeta pide –dice la madre–. Viene con un espíritu enfocado hacia lo artístico, le encantan las artes plásticas. «Mamá, cuando sea adulta quiero hacer teatro. Así que me tenés que llevar a dos escuelas, a la de danza y a la de violín», me dijo el otro día." Luna larga una carcajada apenas termina la anécdota.
La vocecita de Violeta se escucha en el bonus track del disco Después de usted. Esa grabación casera con la voz de la niña fue la que los motivó a crear la magnífica versión que Juan y Luna hicieron de El cigarrito. "Ay ay ay, me querís", dice, dulcemente, ese clásico del cancionero popular chileno, que escribió Víctor Jara.
"Este –Luna señala un extremo del living de la casa– es, en realidad, el escenario de Violeta. Arma las luces, cobra entrada." Se ve que va aprendiendo de chica el negocio de la música independiente que han elegido sus padres.
Juan ve todo esto con cautela: "Todo el tiempo me dicen: «Ésta va a salir música como los padres». Y mi respuesta reflejo es: «Dejala que haga lo que quiera». No me gusta la idea de condicionarla. Yo vivo este oficio con mucha alegría. Si ella elige este camino, tal vez me dé un poco de miedo; no sé. Pero sé que no quiero condicionarla".
Juan, la alegría y el oficio
Si Juan Quintero tiene que elegir casi al azar un recuerdo familiar, el primero que cruza su cabeza son los viajes en auto desde su Tucumán natal. Cada trayecto estaba animado por canciones con mamá, papá, los hermanos y, a veces, la abuela. El segundo recuerdo es de sus incursiones por el Teatro San Martín de Tucumán. Su madre cantaba en el coro y él pasaba mucho tiempo allí. Después (mucho después) se mudó a La Plata para estudiar música. "No sé si el folklore fue una elección de ese momento. Sí recuerdo que el tratamiento que le daban algunos en la Facultad era el de una música menor. Tal vez eso me hubiera hecho reaccionar. Después me di cuenta de que no. Teníamos un grupo de amigos, con los que nos dedicábamos a joder con lo que teníamos a mano. Y el folklore era una de las cosas que teníamos a mano."
Juan es uno de los músicos más talentosos e inspirados surgidos en la música de raíz folklórica de los últimos quince años. Su disco debut es una prueba de ese talento. Tiene grabada algunas de las mejores canciones que se escribieron en las últimas décadas. Además del dúo con Luna lleva adelante, con Andrés Beeuwsaert y Mariano Cantero, el trío Aca Seca, que tiene muy buenos discos, como Avenido y Ventanas. Quintero no se guía demasiado por las reglas o algún tipo de manual de buen músico. Tiene la sólida formación académica que le ha dejado la cursada en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, pero son sus impulsos creativos los que mejor lo guían. La fama conseguida se la ha ganado sin buscarla. Y lejos de los grandes proyectos del mercado de la música, en la situación cotidiana genera el hecho artístico que es digno del mejor aplauso. La música de Juan puede sonar sofisticada, pero al mismo tiempo tiene un sello de origen y un color de tierra adentro. "Ahora estoy con un proyecto buenísimo con la banda Sinfónica de Tucumán –larga este treintañero, con la candidez de un niño entusiasmado–. El director es quien fue mi profe de música. Una vez, yo había hecho una prueba en un conservatorio y eso me desencantó un poco. Pero fue este hombre el que me ha impulsado."
Luna y lo que emociona
Luna se crió en Ciudad Evita y tiene cierta debilidad por la comida árabe (aunque su historial genealógico es una mezcla de culturas y antepasados, como la de tantos nacidos en la Argentina). En su casa el folklore estaba bien instalado. El papá organizaba peñas en la iglesia, y como los Monti son un clan de siete hermanos y casa grande, la peña terminaba en el hogar familiar. Además, la mamá cantaba y Luna la acompañaba con la guitarra. Por esas cosas de rebeldía adolescente, y otro tanto por la inquietud y el estudio musical, siempre prefería cualquier música que no fuera la que cantaba su madre. Además quería evitar la comparación. "Pero al final me di cuenta de que lo que me emocionaba era esto. Mi hermano tenía una banda de reggae y yo hacía coros. Pero también hacíamos algún tema de Carnota. Y un día, en un recital de Mercedes Sosa, me dije: Ésto es lo que a mí me emociona y lo que tengo que hacer. Y me animé."
Luna tiene una muy buena voz, que está entre lo más sutil que se puede encontrar en la muy concurrida escena de cantantes folklóricas. En 2000, con su primer disco, Dentro, el silencio, comenzó a perfilarse como una de esas voces que no pasarían inadvertidas. Su nuevo proyecto es un grupo vocal instrumental compartido con María Birba, Victoria Matta, Malena Zuelgaray y Leticia Bibiloni. El hogar es el lugar de ensayo.
¿Se achicó o se cerró el universo por el hecho de que hay tanto de sus vidas que sucede en un lugar como este, su casa?
Luna: –Queremos hacer las cosas del modo como las hacemos. Fijate nuestro disco (muestra una edición de lujo con un arte de tapa diseñado con la mayor minuciosidad). Creo que son caprichos sanos. Que veas una cosa artesanal en ese trabajo aunque termine siendo algo industrial.
Juan: –El proceso de cada cosa tiene que tener la misma energía, aunque la gente luego no lo vea; esa energía esta en las personas con las que hacés la mezcla de tu disco, o en la que diseña el arte de tapa.
Luna: –Y también en la presentación en el teatro. Cuando presentamos el último disco quisimos cocinar para los amigos. Porque eso, para nosotros, es la vida. Juan se cocinó un locro como para 40 personas que comimos en casa, después de tocar. Otra vez yo hice comida árabe. Hasta que un día le dije: No hagamos esto el día que presentamos un disco porque llegamos con un agotamiento terrible.
Juan: –Me acuerdo de que cuando se casó un hermano de Luna hice locro para 140 personas. Hacía dos meses que estábamos saliendo y me la jugué (se ríe).
¿Cuánto hay de profesión y de afición en todo esto que hacen?
Juan: –Fuimos muy inexpertos. Pero ya hicimos varios discos. Esta vez hemos trabajado con una productora muy allegada. Pero eso significó sumar a otra persona. Nosotros, con nuestras torpezas, ya nos conocemos y entendemos desde hace doce años.
¿Se entienden desde hace doce años?
Luna: –Al habernos conocido tocando, antes de ser pareja, la parte artística funcionaba bien. Nos entendíamos en el escenario o al momento de elegir un repertorio. Después vino todo lo demás.
¿Cuánto golpea al ego de un artista la llegada de un hijo?
Luna: –Yo llego al anteúltimo tema de una actuación y ya estoy pensando dónde está mi hija. La llevamos a todos lados.
Juan: –Te modifica la manera como te relacionás con el mundo. Me doy cuenta con las cosas que siento, con las cosas que me importan. Creo que después de la llegada de Violeta las composiciones son más autorreferenciales y emotivas, pero no soy un laburante de la composición, dejo que las cosas salgan cuando tienen que salir.

¿Por qué hay músicos que dicen que los discos son como hijos?
Luna: –Nooo. Y lo que más me llama la atención es que algunos de los que dicen eso tienen hijos. No tiene nada que ver. No se compara. Los discos son de un tiempo y hay que aceptarlos como son. Con virtudes y errores. A veces pasan cosas lindas. Por ahí la gente te recuerda un tema que grabaste y que ya no lo tocás más.
Juan: –Los discos son como fotos. Pero no les quitemos mérito. No son fotitos. Los discos remueven muchas cosas y a veces las hacen aflorar, aunque nunca vayan a ser como un hijo.
Por todo el país
Después de haber actuado en el C. C. Konex, de Buenos Aires, el dúo continuará con shows por el resto del país para llevar las canciones de Después de usted. Algunas de las fechas que se vienen:
14 de Marzo, en Rafaela, Santa Fe.
20 de marzo, junto a la Orquesta Municipal de Cámara de Rosario, en el Parque España, de esa ciudad.
28 de marzo, dentro del encuentro Generación XXI, en el Teatro San Martín de San Miguel de Tucumán.
5 de abril, en el Salón Auditorio Fundación Copaipa, de Salta.
12 de abril, en la Sala de las Américas, de Córdoba.
19 de abril, invitados por Lito Vitale al Sábado de Gloria, en las ruinas de San Ignacio, Misiones.
28 de abril, junto a la Orquesta del Congreso en el Salón de los Pasos Perdidos.






