
Naveen Andrews, actor sin prejuicios
En Lost supo ser Sayid, un soldado iraquí en plena era Bush; hoy protagoniza Sense8, la serie de los hermanos Wachowski que explora en las divergencias y la diversidad sexual. “Si sos de etnia india, te limitan a papeles de taxista”
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Lana y Andy [Wachowski] se propusieron echar en cara lo que vivimos día tras día, todo lo que nos enfrentamos como seres humanos –analiza Naveen Andrews (46) en diálogo telefónico con La Nación revista–. Nos empujaron a bordear los límites para poder toparnos con los prejuicios y las barreras sociales. En Sense8 somos testigos de lo más maravilloso y lo más doloroso de la condición humana. Los Wachowski me dieron la oportunidad de ver el mundo como nunca."
El hombre que supo ser Sayid Hassan Jarrah en Lost, uno de los sobrevivientes del vuelo 815 de Oceanic, conoce de primera mano sentirse diferente. A pesar de haber nacido en Wandsworth, al sur de Londres y de no haber aprendido nunca el hindi, por decisión de sus padres, ambos inmigrantes procedentes de Kermala, India, Naveen siempre se sintió extranjero en su propia tierra. "Crecer en los 70 en Inglaterra fue difícil. Estoy seguro de que muchas personas de mi edad, de origen indio y paquistaní, sufrieron lo que yo sufrí [el cine de Stephen Frears con títulos como Ropa limpia, negocios sucio y Negocios entrañables ofrece una radiografía de los inmigrantes abandonados por el sistema]. Cuando me mudé a los Estados Unidos me sentí como en casa, pero mi acento británico hizo que también marcara cierta diferencia [risas]. Como actor tuve que correrme a esa idea de que si sos de etnia india, estás limitado a papeles de taxista. No soy inmune a los prejuicios."
Prejuicios a los que también tuvo que hacer frente como ex adicto a las drogas y al alcohol. En varias ocasiones confesó que "en Inglaterra es muy fácil ser alcohólico". Convencido de que las cicatrices emocionales viven siempre con uno, Naveen encontró ayuda en uno de sus héroes punkies de la adolescencia, el Sex Pistols Steve Jones, a quien conoció en Los Ángeles y lo acompañó a su primera reunión de Alcohólicos Anónimos. "Hoy tengo paz y la cura pasa por ser un buen padre", asegura el padre de dos hijos: Jaisal, de su relación con su profesora de matemática, y Joshua, con la actriz Elena Eustache.
Creada por Andy y Lana Wachowski [The Matrix] y J. Michael Straczynski [prolífico autor de cómics y padre de Babylon 5, serie de culto], Sense8 explora la conexión de ocho personas que viven en San Francisco, Chicago, Ciudad de México, Londres, Berlín, Islandia, Bombay, Nairobi y Seúl. Estos seres conectados sensorialmente son capaces de compartir los pensamientos, sentimientos y habilidades. "Los personajes son de culturas radicalmente diferentes y el hecho de que estén conectados y de sentirse mutuamente plantea muchas preguntas incómodas sobre la intimidad –explica Naveen–. Si realmente se puede sentir a otra persona, ¿cuál es el impacto de ese sentimiento en tu alma? Y esta es una idea subversiva, que las personas pueden encontrar hasta ominosas, teniendo en cuenta el mundo en que vivimos, donde está presente el fascismo y el nacionalismo. Nos separamos por raza, clase, sexo, todo el tiempo."
Cuando le pidieron a Straczynski que describiera el programa en una sola frase se animó a decir: "Es una historia mundial sobre la trascendencia humana y lo que significa ser humano en una sociedad contemporánea".
No importa donde viva cada uno de los personajes, quizá no lleguemos a comprender cómo es vivir en esos lugares, pero sí nos podemos identificar con sus historias, con sus personalidades, con sus miedos a no ser aceptados, y con sus vivencias, porque hablamos de cuestiones universales y humanas. De repente uno tiene acceso a los pensamientos del otro, a sus secretos, a sus personalidades, lo que nos permite ir a un nivel muy humano.

Sumergirse en la mismísima complejidad humana.
Es una serie que habla del hecho de que todos estamos conectados, nos guste o no. Explora en nuestras diferencias, ya sean raciales, sexuales o políticas. Hoy somos testigos del crecimiento del nacionalismo en Europa, todos los días vemos a miles de inmigrantes tratando de cruzar las fronteras en busca de un lugar mejor. El rechazo, el temor a la persona que es diferente, está presente aún hoy.
Hablamos de globalización, pero ¿somos incapaces de hablar de integración?
Es doloroso ver cómo negamos la integración, cómo la discriminación está tan presente entre nosotros. Los seres humanos no hemos avanzando. Todos vivimos, amamos y sentimos, pero parece que no queremos aceptarlo. La gente es cínica y amarga, buscamos diferenciarnos y dividirnos. No quiero entrar demasiado en política, pero me parece que los enemigos de esta serie son los mismos fascistas. Que la serie sea tan abierta en un momento donde avanza la derecha no es casual. Me siento orgulloso de ser parte de este programa.
Al igual que en Lost, en Sense8 la actualidad vuelve a colarse en la ficción y codearse con ciertos tabús y sensibilidades, como el derecho a una sexualidad libre, además de mostrar el temor de un gay a salir del closet y los prejuicios sufridos por un transexual –para Larry Wachowski, que desde 2012 es Lana tiene una importancia personal–, en el mismo momento en que los Estados Unidos legalizaron a nivel nacional el matrimonio igualitario. "Hoy podemos decir que hemos hecho a nuestra unión de estados un poco más perfecta", recitó sin pausa el presidente Barack Obama el pasado 26 de junio.
En la serie de culto creada por J. J. Abrams y Damon Lindelof, Naveen se atrevió a meterse en la piel de un soldado iraquí en plena administración Bush, cuando las relaciones de los Estados Unidos con Irak no eran precisamente fáciles. "Éramos muy conscientes de nuestra responsabilidad para con el mundo árabe en ese momento –declaró el actor en una entrevista al diario Hinduistan Times–. Queríamos resaltar su costado humano. Ni blanco ni negro, complejo. Y creo que tuvimos éxito." Naveen consiguió que ese oficial del ejército de la guardia republicana de Saddam Hussein, ese torturador redimido calara en el público como el personaje más humano de los perdidos en la isla.
No hay duda de que los Wachowski se propusieron indagar en el terreno de género e identidad como nunca se hizo en la TV. En sus películas suelen retratar a personajes que se sienten asfixiados por una vida que no es la que les corresponde.
Este es nuestro mundo ahora mismo y es necesario explorar estas cuestiones, donde hay personas que aún sufren las opciones sexuales. En el pasado, la vida del actor Montgomery Clift fue literalmente destruida por no poder salir del armario. Antes de él, podemos pensar en Federico García Lorca, el poeta español. Sigue siendo importante hablar de ello. La lucha no terminó. No somos seres moldeados, somos seres vivientes.
Para Lana y Andy Wachowski, esta producción de 12 capítulos es una forma de redimirse de sus últimos fracasos [Meteoro, El atlas de las nubes y El destino de Júpiter]. Para Netflix, es uno de los contenidos originales más ambiciosos, teniendo en cuenta que Andy y Lana dirigieron la mayoría de los episodios con la ayuda de Tom Tykwer [Corre, Lola, corre] en las escenas de Berlín y Nairobi, y el director de V de Vendetta, James McTeigue, en Bombay y México.
¿Cómo fue trabajar con los hermanos Wachowski?
Inquietante, ya que lo que está escrito en el guión no es necesariamente lo que se ve en pantalla. En el primer encuentro, con Daryl [Hannah] teníamos un montón de preguntas. Nunca fueron contestadas. Pero en el proceso uno comienza a descubrir al personaje, a comprenderlo. Es sorprendente, aterrador y transformador lo que sucedió, estábamos conectados [risas]. Siempre tratan con humanidad las cuestiones más complejas, pero desde un lugar tremendamente innovador. Superaron mis expectativas.
¿Cómo definirías a Jonas Maliki, tu personaje?
Junto a Daryl podemos decir que somos padres de estos ocho personajes. Tenemos la difícil tarea de revelar quiénes son y qué pueden hacer. Esto es importante porque hay que convencerlos de que lo que sienten es real. Soy una guía.
Parecería que lo tuyo es generar preguntas [tanto en Lost como Sense8 las respuestas no son fáciles de hallar] y ser el rostro de series a las que no le caben género alguno.
[Risas] Puede ser. Es cierto que a Lost y a Sense8 no le cabe etiqueta alguna. Aquí los Wachowski proponen un permanente cruce de géneros, donde también está presente lo real y lo más surrealista. No es fácil de explicar.
¿En la mente de quién te meterías?
De Jimmy Hendrix [Naveen toca la guitarra y canta], porque Dios hablaba a través de su guitarra.






