Ni cuadernos ni notitas: los colegios usan plataformas digitales para dar tarea y comunicarse con los padres

Fuente: LA NACION - Crédito: Shutterstock
Laura Reina
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24 de agosto de 2019  

Domingo, 21 horas. El chat de mamis del colegio arde. Al terminar la cena, María Laura Román toma el teléfono y lee los más de 50 mensajes que entraron furibundos al chat de 5º B. Son de una tarea de matemática para mañana. ¿Tarea? ¿Mañana? Laura le había preguntado más temprano a Tomás si tenía algo que hacer para el colegio y la respuesta había sido un rotundo no. Por las dudas, y para rechequear que no apareciera nada a último momento, ella había visto el cuaderno rojo de comunicaciones y tampoco había rastros de ninguna tarea para hacer. En realidad, ni ella ni su hijo ni ninguna madre y alumno de la clase se habían percatado de la asignación que había en la plataforma Santillana, que utilizan varios colegios para subir material de estudio extra o, como en este caso, alguna tarea ¿sorpresa?

De casualidad, una madre entró en la plataforma, vio que había una nueva tarea con fecha de entrega inmediata, para el otro día, y enseguida mandó la voz de alarma vía chat para desatar primero la sorpresa y luego una catarata de quejas. "¿Cómo no avisan por cuaderno?". "¿Los chicos sabían de la tarea?". "¿Quién la van a hacer?". "¿Y si no la hace nadie?", fueron algunos de los mensajes intercambiados en medio del desconcierto por la utilización de la herramienta digital. Finalmente, todos completaron la asignación, bajo protesta de grandes y chicos. ¿La respuesta de la docente? Es responsabilidad de cada chico chequear en la plataforma si tiene o no cargada alguna tarea para completar.

El pasaje de lo analógico a lo digital ya es una realidad en varios colegios del país, en los que el famoso cuaderno rojo donde solían concentrarse las comunicaciones entre la escuela y los padres parece haber caído en desuso. El tema es que, como en toda transición, surgen varios inconvenientes. Los nuevos canales de comunicación (chat, mails y plataformas de contenido educativo para niños y de gestión y comunicación para padres y docentes) se han multiplicado hasta volver un tanto caótico ese intercambio, que en varios casos mantiene en uso la parte analógica (especialmente cuando se trata de comunicaciones que requieren la firma de los padres, como autorizaciones para salir del colegio), pero busca darle protagonismo al formato digital.

Sandra Amoroso (43 años) reconoce que le cuesta el pasaje de lo analógico a lo digital. Con dos hijos en secundaria y una tercera en primer grado, todavía no se acostumbra a entrar al mail y fijarse si el colegio mandó alguna notificación. "En la escuela de Abril casi reemplazaron el cuaderno rojo, que ni se usa, por el mail para avisar cosas relacionadas con actos, salidas, competencias deportivas o llevar alguna cosa para una determinada materia -dice-. El tema es que muchas veces yo no chequeo mi Gmail y me termino enterando gracias a una madre que vio el mensaje en su casilla y lo subió al chat. Es un clásico que muchas digan 'uh, gracias, no lo había visto'. Otras veces ni me entero y me he perdido clases especiales por eso. Yo soy más de la vieja escuela: con mis hijos más grandes pasaba todo por el cuaderno de comunicaciones y yo tenía la costumbre de fijarme todos los días si había algo ahí. Con Abril llegó el cambio. Es cuestión de acostumbrarme, pero me cuesta", reconoce.

En el caso de Andrés Barrios (47 años) sucede todo lo contrario: recibe las notificaciones por duplicado y hasta triplicado. Para él, la superposición es lo peor de la transición de lo analógico a lo digital: "Lo bueno es que es casi imposible no enterarse de algo", dice con cierto humor, sobre la lluvia de avisos que recibe a diario del colegio de sus hijas. Un mail le avisa que tiene un mensaje en la plataforma de gestión de la escuela, Xhendra, que resulta ser el mismo mensaje que ya había recibido por mail hacía un rato. Y ese mismo mensaje aparece después pegado en el cuaderno rojo, que sigue en funcionamiento. "A esto hay que sumarle que muchos son mensajes institucionales que no aportan demasiado y podrían evitarse. Y hay cosas que no te llegan por el sistema, pero que sí te llegan por cuaderno, como pago de cuotas o la reserva de vacantes, lo que hace que no exista una lógica real para que uno decida informarse exclusivamente por la plataforma y dejar de mirar el cuaderno o solo por cuaderno. Hoy, la atención está puesta en los dos: la digital y la analógica, los canales se multiplicaron y se complica la comunicación", sostiene Andrés.

Con respecto a las tareas, Andrés recuerda que una maestra de su hija del medio cargó un trabajo en la plataforma de estudiantes para entregar un sábado y no avisó en la semana, lo que generó bastante malestar entre los chicos. "La tecnología cambió la relación de alumnos y docentes. El classroom digital hace que tengas una especie de profesor online 7x24 que en todo momento te puede pedir un trabajo o modificar el que ya te dieron, y eso genera ansiedad en los chicos, porque hace que todo el tiempo estén pendientes de si cargaron o no una tarea para entregar -plantea-. Con estas plataformas se extendió el horario de clases. El problema con la tecnología es que no te permite cortar nunca. Nos pasa como adultos que estamos contestando mensajes de trabajo el fin de semana. Y noto que eso se traslada a los chicos y no está bueno", reflexiona el papá de Amalia, que está en segundo año del colegio secundario. Andrés es padre de otras dos hijas: una en la universidad y otra, en la escuela primaria.

Todo en uno

Con más de 400 establecimientos de todos los niveles (jardín, primario y secundario) que tienen en uso la plataforma, Nicolás asegura que los últimos dos años explotó la cantidad de escuelas que utilizan estos sistemas digitales de gestión. "La nuestra es una herramienta que está pensada para colegios que se están digitalizando por primera vez. Podés subir notas, asistencias, boletines comunicados... muchos colegios se animaron y por eso crecimos tanto. En 48 horas ya está en funcionamiento, es muy fácil de usar, no requiere de un experto y lo mejor es que se puede gestionar desde cualquier dispositivo móvil: celular o tablet", describe, y agrega: "El problema de los mails es que no se ven. La app te manda notificaciones cuando hay una novedad, y como mamá o papá puedo configurar cuáles silenciar y cuáles no. La idea es que la información sobre vaya en busca del padre y noal revés", plantea.

Pero lo que en realidad más valoran los padres es que esta plataforma de gestión se puede integrar a otras de estudio que el colegio utilice, como Google o Microsoft Class. Eso significa que en las apps que se bajan al celular pueden ver desde las comunicaciones, calificaciones e inasistencias hasta las tareas asignadas en las plataformas de estudio para evitar sorpresas. "También queremos generar una integración con Santillana, que es una plataforma muy usada en varios colegios. La idea es que pueda concentrarse todo en una sola app para simplificar los canales de información", dice Giménez.

Según el nivel al que asiste cada niño, los padres valoran más una u otra información: con el jardín se valoran especialmente las fotos y videos de alguna actividad, y también tener ahí los informes narrativos y pedagógicos. En secundaria, en cambio, lo que más se valora son las calificaciones, que si no son buenas al menos te enterás en qué anda flojo y te da la posibilidad de actuar rápido", dice el CEO de Blended. Eso mismo es lo que rescata Andrés Barrios: "Lo positivo de estas herramientas es que de alguna forma evitan que los chicos te oculten información sobre alguna nota o te digan que aprobaron y no es así. Eso me parece lo más destacable", reconoce.

Otra cosa que valoran las escuelas es la flexibilidad: cada colegio puede elegir cómo configurar las notificaciones, como por ejemplo, las inasistencias. "Hay escuelas que notifican día a día, más que nada por seguiridad, y otras te mandan las inasistencias mes a mes. Es a self service, a gusto de cada escuela", asegura Giménez, que de todos modos reconoce que falta bastante para la digitalización total.

"El cuaderno se va a seguir usando porque hay comunicados que requieren la firma del padre o de la madre. Si bien la firma digital está imponiéndose en algunos ámbitos, todavía falta para instalarse en el sistema educativo. Y aunque estén digitalizados, los colegios imprimen los boletines para mandar las planillas al Ministerio. El 90% de las escuelas en América Latina se siguen gestionando con papel. La convivencia de lo digital y lo analógico va a seguir un tiempo más, pero estimamos que con nuestro sistema se reduce en un 90% el uso del cuaderno".

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