“Nunca hubiera llegado sin este apoyo”: se graduaron en UdeSA gracias al programa becas y hoy trabajan en la ONU, el FMI y el BID
Un 58 por ciento de los estudiantes de grado de la Universidad de San Andrés recibe algún tipo de beca. Cómo funciona el “círculo virtuoso” que promueve la excelencia; y las historias de tres graduados que llegaron a lo más alto del tablero internacional
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“Yo quería estudiar abogacía. Así que gracias a la sugerencia de mi hermano fui a averiguar por las becas de la Universidad de San Andrés, que era la única que ofrecía asistencia financiera completa. Cuando recibí el llamado confirmando que me daban la beca estaba con mi mamá y mi hermana, que justo se recibía de licenciada en turismo. Esa noche celebramos juntos su egreso y mi ingreso: es uno de los recuerdos más lindos que tengo”.
Quien habla es Sergio Giuliano, sanjuanino de nacimiento. Años después –en 2013– se graduó en UdeSA con honores. Luego ganó la beca Fulbright para estudiar una maestría en Yale, y más tarde la Chevening y Weidenfeld-Hoffman, que le permitió seguir perfeccionándose en Oxford. Hoy trabaja como oficial de Derechos Humanos en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. “Fue un camino impensado que jamás hubiera podido recorrer sin programas de ayuda financiera, y cuyo puntapié inicial fue la beca de UdeSA”, reflexiona hoy desde Ginebra.

También Ivana Rossi se enteró del programa de becas de UdeSA durante una charla casual. Y cuando logró obtenerla, se lanzó a estudiar Relaciones Internacionales. “Para mí la beca fue siempre un motivo de orgullo y de responsabilidad –advierte–. Sentía que tenía que hacerle honor a esa ayuda económica, que era una oportunidad atada a mi esfuerzo. No venía de una familia que tuviera los recursos para mandarme a San Andrés: de hecho, para mi padre fue un gran orgullo que sus hijas fueran universitarias, ya que él no había tenido la oportunidad”.
“En San Andrés viví una etapa hermosa, rodeada de un mundo impresionante. Es un lugar donde existe una apreciación colectiva por el intelecto, la dedicación, la creatividad”, recuerda Ivana, que hoy se desempeña en Washington como experta senior en el sector financiero del Fondo Monetario Internacional. A lo largo de su carrera escribió libros y papers, dio conferencias, trabajó en todos los continentes y brindó asistencia a más de 45 países. Antes había ganado la primera beca FURP de jóvenes líderes políticos, así como también la Fulbright. “Haber obtenido la beca de UdeSA me dio la confianza para seguir explorando sin que la falta de recursos impusiera un límite. Nunca hubiera llegado a donde estoy de no haber sido por esa beca. Y no lo digo solamente por la base académica, sino por la convicción de que podía ir más allá”, concluye.

Juan Ignacio Amado Aranda recuerda la postulación a la beca UdeSA como si hubiera sido ayer. “Yo era abanderado de mi colegio en Mendoza –cuenta– y durante un recreo la directora me llamó para contarme que había llegado una carta de la universidad invitándome a participar del programa ‘Abanderados Argentinos’, que cubría matrícula, alojamiento y un estipendio mensual. Yo no conocía UdeSA, ni tenía tampoco dimensión de la oportunidad que se me presentaba. Llegué a casa, me quedé horas investigando en la computadora. Quedé impactado por el nivel del cuerpo docente, el carácter vanguardista del programa de la carrera de Derecho y la variedad de actividades extracurriculares. Nunca había imaginado algo así”.
“Estudiar en UdeSA fue una experiencia transformadora. En lo académico pude aprender de los profesionales más prestigiosos del país, pero lo que más me marcó fue la promoción de la libre expresión, la pluralidad de ideas y la igualdad de oportunidades”, revela. Más tarde Juan Ignacio ganó la beca Arthur T. Vanderbilt, que le permitió hacer un posgrado en la New York University School of Law. Y hoy oficia como abogado especialista legal en el Banco Interamericano de Desarrollo, donde se encarga de brindar asesoramiento jurídico en proyectos de inversión para toda América Latina. “Tuve un camino profesional marcado por mucho esfuerzo –repasa–. Pero sin duda la beca UdeSa fue el punto de partida de una cadena de oportunidades que transformó mi vida y la de mi familia”.

Un imán para la atracción de talento
Si algo dejan en claro las historias de Sergio, Ivana y Juan Ignacio es que becas como las que ofrece UdeSA funcionan como una suerte de pasaporte. Se trata, desde luego, de una ayuda económica invalorable, pero también de un estímulo capaz de brindar la confianza psicológica y el impulso para ir por más.
El 58 por ciento de los alumnos de grado de la Universidad de San Andrés recibe hoy algún tipo de beca, lo que quiere decir que la mayoría de los estudiantes no paga la cuota completa. Hablamos de 2.322 alumnos que provienen de las 23 provincias argentinas, muestran un alto rendimiento académico y, sin importar su situación económica, pueden estudiar gracias al apoyo de la comunidad de donantes de la institución.

La estrategia de apostar por un programa de becas sólido tiene que ver, en la mirada de la casa de estudios, con fomentar una comunidad universitaria diversa, heterogénea y también de excelencia. Sobresale en este último sentido un dato particular: de los 1067 estudiantes que ingresaron a las carreras de San Andrés este 2026, 210 fueron abanderados y escoltas de sus colegios, lo que significa que uno de cada cinco entró con las máximas calificaciones. Esos perfiles brillantes no llegaron por casualidad, sino porque existe un programa que los fue a buscar y les abrió la puerta.
El papel de una comunidad comprometida
UdeSA financia su programa de becas con el apoyo de donantes individuales (entre los que se cuentan gran cantidad de graduados), empresas y fundaciones. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026 se sumaron 76 nuevos donantes institucionales y 24 graduados. El universo de apoyo económico queda así conformado por 54 compañías, 491 familias e individuos y 5 fundaciones.
El fondo de becas se nutre también del evento anual de recaudación –que se lleva a cabo ininterrumpidamente desde hace 35 años–, así como de otras campañas realizadas por la casa de estudios. Además, los números del programa resultan transparentes y se dan a conocer todos los años en la rendición de cuentas.
El pasado 31 de agosto se llevó a cabo la última cena de recaudación, en la que donantes y miembros de la comunidad UdeSA pudieron escuchar el panel titulado “Cómo leer un mundo incierto: los cambios tecnológicos y geopolíticos que están redefiniendo el escenario internacional” junto a Hinde Pomeraniec (periodista y escritora), Carolina Amoroso (periodista internacional y graduada UdeSA) y Federico Merke (director del Departamento de Ciencias Sociales de UdeSA).
Detrás del brillo del tradicional encuentro, lo que prima es la comunidad y una suerte de “red de contención”. Empresas, familias y ex alumnos deciden financiar el futuro asegurando que cada estudiante brillante de cualquier rincón del país tenga la certeza de que su esfuerzo puede llevarlo –literalmente– allí donde se lo proponga.
Conocé más sobre el programa de becas de UdeSA en este link: https://www.udesa.edu.ar/becas-y-asistencia-financiera
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