
Para bailar rocanrol
El inolvidable ritmo de los años 50 revive en las clases donde se enseñan sus pasos
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ntes de comenzar a tocar uno de sus famosos temas, Elvis Presley cuenta hasta cuatro. Alrededor de cincuenta personas miran la pantalla de video y esperan que el rey del rock and roll dé la orden para comenzar a marcar los primeros pasos de la clase de baile. En jeans y zapatillas, los alumnos que se acercan, cada jueves por la noche, a Museo Rock disponen de al menos una hora y media para ser poseídos por los acelerados y memorables ritmos de los años 60, "la época del rock and roll más rápido", informan los organizadores.
De un lado del salón se agrupan los principiantes, ansiosos por conocer el vértigo de las vueltas. Del otro, separados por una línea imaginaria, los pies electrizados de los avanzados repiten el esquema elemental que marca la profesora al comenzar cada encuentro.
"La mujer debe lucirse", dice Betina Paladino. Recuerda haber escuchado esas palabras mágicas de boca de su maestra, Nancy Centurión, cuando tomaba las primeras clases. Actualmente, ambas comandan la tripulación de rockanroleros que cada semana perfecciona movimientos y se anima a agregar un matiz personal a las coreografías.
"No hay una sola manera de bailar, cada uno tiene su propio estilo", comenta Centurión. "Primero conocés los pasos básicos de repetición y, después, dibujás rulos con los pies sobre el piso", apunta Paladino.
En el local de San Telmo, la clase dura una hora, pero la música no deja de sonar hasta que la última pareja abandona la pista. Duplas mixtas y del mismo sexo se forman después de la lección para demostrar los frutos de lo enseñado.
Una propuesta diferente es la que ofrece Almendra, en Belgrano. En la disco, conocida como punto de reunión para mayores de 25 años, los martes y domingos se dan cita personas de todas las edades para descifrar las claves de un rock and roll más moderno, de las décadas del 70 y 80. "De esta manera, los alumnos tienen la posibilidad de ir a un boliche y demostrar lo aprendido", cuenta Horacio Charly Lococo.
En este caso, cada lección tiene diferentes etapas. Durante la primera hora, novatos y expertos se mezclan en el salón; luego, los grupos se separan para practicar movimientos y perfeccionar técnicas. Por último, se forman parejas con participantes de distintos niveles para estudiar los pasos entre compañeros.
También en Belgrano, La Diabla optó por abrir un espacio a quienes buscan un lugar donde mecerse con este excitante ritmo. Todos los jueves, se prepara un recorrido por el cancionero de diferentes épocas para tomar las clases, primero, y luego, bailar hasta sentir que las bisagras piden tregua.
No es necesario llegar de a dos, aunque siempre haga falta un par para moverse. Como una ley, en estos lugares está prohibido permanecer sentado y siempre habrá un compañero dispuesto a entregar su mano para bailar rock and roll.
Museo Rock. Pasaje San Lorenzo 356. Tel. 361-6407. Jueves, a las 21, clases; después, baile. Entrada, $ 3 con consumición.
Almendra. Ciudad de La Paz 1722. Tel. 782-8303. Clases: martes y domingos, de 21 a 23.30. Entrada, $ 5 con consumición.
La Diabla. Monroe 2315. Tel.
788-2411. Jueves, desde las 19.30. La clase dura dos horas. Entrada, $ 5 con derecho a quedarse a bailar hasta las 2.





