
Para los brujos el futuro llegó rápido
Cuatro videntes, especialistas en diferentes mancias, proponen una baraja de posibilidades para ganarle de mano al año que se viene
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Corren días de fin de milenio. Inmejorable oportunidad para que los sabelotodo conocidos de siempre desfilen por las pantallas de TV para dejar sus consejos a la audiencia crédula y hacer reír a los paganos. Blanca Curi, por ejemplo, se animó a decir que 2001 será un año mejor para el país, que De la Rúa finalizará su mandato y que en las próximas elecciones presidenciales, Menem volverá por más (se trata de la misma mentalista que anticipó el primer arribo del riojano a la Rosada).
Más allá de esas caras públicas que se atreven a hacer uso de sus ¿dones? para adelantar el futuro, están los otros, los que sin acariciar la fama tienen un centenar de fieles consultantes. En un puñado de locales porteños, ellos ofrecen su baraja de presagios a cambio de unos pocos pesos.
Via Libre consultó a cuatro videntes , especialistas en diferentes mancias, para ver de qué se trata eso de repasar el pasado y anticiparse al mañana. Las cartas, los astros, la borra del café y hasta las burbujas del champagne, tienen algo que decir.
Los ojos de Duende
Elvira sale del set de maquillaje con los ojos azul profundo, tanto como el color de su traje de seda. Con la melena pelirroja encrespada y toda su coquetería a flor de piel.
A los 58 años, su currículum de vidente se compone de más de tres décadas de experiencia en el tarot y una breve incursión en la cafeomancia. Sin embargo, a principios de los los 90 descubrió que también podía leer las burbujas del champagne, y ese fue su mayor "arte". Desde entonces se hace llamar Elvira Duende, "porque me parecía que había creado algo diferente y que, en consecuencia, tenía que tener un nombre diferente", explica.
Mientras espera que el camarero del Chandon Bar sirva el pedido para dos, se presenta con simpatía ante su primer cliente. "Tomá tres sorbos seguidos y entregame la copa, sólo tomándola del tallo", ordena la maga. Y a la luz de una vela blanca comienza a decodificar las pompas de alcohol.
"En este momento, vos estás resucitando después de un año muy difícil. Tu cabeza te condiciona. Veo una letra P. ¿Quién es Paula... o Paola?", pregunta a su consultante, que la escucha atentamente.
Cinco minutos más tarde, las burbujas se desvanecen y el hechizo se termina. Pero Marcelo Suárez, gerente comercial de la empresa de turismo Eves, sigue sumido en su asombro. "El 99 por ciento de lo que me dijo, inclusive con nombres, es totalmente cierto", confiesa.
-¿Cuándo te diste cuenta de que podías ver más allá de las burbujas?
-Estaba por ahí, en un cóctel, volando sobre mi escoba -bromea-. Noté que si las personas bebían las burbujas cambiaban de forma, me metí adentro de la copa y me atreví a decir lo que veía. No me equivoqué.
-¿Pensás que la gente cree en lo que le decís?
-Sí, y se emociona, es un destape. El otro sufre un impacto muy fuerte cuando se escucha a sí mismo en mi voz. Porque en el momento de la lectura yo no soy yo, soy el otro.
Sin embargo, a este juego de "reencontrarse con uno mismo" no se le puede pedir más de la cuenta: el cliente debe conformarse con la escucha y guardarse las preguntas para otro capítulo. "Unicamente expreso lo que veo, pero todo lo que veo", explica esta dama, entre pronósticos de amor y de sombras.
Mientras tanto, ella también se permite soñar. Su máximo anhelo es trabajar a bordo de un crucero y, como dice creer más en la fuerza del deseo que en el destino, sabe que le llegara su hora feliz.
Según las pirámides
Josephine tiene buena fama. Los que pasaron por su mesa de tarot egipcio no se olvidan de ella. "Hay gente que se queda muy shockeada, otros lloran o temen", comenta Cachavacha. ¡Ah!, porque a ella sí le gusta que la llamen bruja.
Lo cierto es que esta mujer de buena vista, simpática confidente, tiene un centenar de clientes que la siguen a sol y a sombra. "Hay quienes se atienden todas las semanas, una vez al mes y también los que, como ya los conozco, me llaman para que les tire el tarot telefónico, sin cargo", y agrega, vanidosa, "por algo será".
A su juicio, la especialidad que desarrolla es la más certera.
-¿Siempre transmitís todo lo que dicen las cartas?
-Yo no miento. Una vez vino a verme una mujer recién divorciada y le dije que al verano siguiente se casaría. Se río en mi cara. Pero me enteré que yo había tenido razón.
-¿Volvió a visitarte?
-No, cuando a la gente le va bien no vuelve para contártelo. Te das cuenta que el pronostico fue bueno porque caen los recomendados.
Al descuido, la bruja se define también como sanadora. "Tengo los siete chacras abiertos -centros de energía-, eso me da facilidad para dar y recibir energía. Puedo curar el stress, problemas físicos, dolores de estómago. Claro que no puedo luchar contra un cáncer, pero sí hacer que el paciente se sienta mejor."
Todos los días, excepto los jueves, a partir de las 20, en La Dama de Bollini (Pasaje Bollini 2281). Tarot egipcio, $ 10. Reservas, 805-6399.
Amargo o dulce, el café oriental es una revelación
Con el nombre de cafeomancia se conoce a la lectura de la borra del café. Claro que no todos pueden entender el significado de esos trazos oscuros. La sabiduría se transmite de generación en generación y es propia de las colonias orientales.
Diego Seferian desarrolló su videncia de tanto presenciar las consultas que le hacían a una tía suya, que hoy tiene 95 años y reside en Nueva York. El resto corre por sus venas. "Esto no puede aprenderse, se lleva adentro", dice.
OK. Una vez que se toma la decisión de escuchar "todo" -lo bueno, lo malo y lo indiferente-, para el que está del otro lado del mostrador el procedimiento es sencillo. Sin apuro ni secretos, hay que beber un pocillo chico de café oriental, molido fino, triturado dos veces. Amargo o dulce, da igual; siempre que esté preparado con una misma proporción de cada elemento.
Entre un trago y el siguiente, la charla fluye y la imagen de Seferian se desempaña. Jura recordar lo que soñó cuando a los dos meses dormía en el moisés; expresa que se dedicó con fervor a su trabajo y que lo ama tanto como a su mujer y sus cuatro hijos; confiesa que es un soberbio, que atendió a Zulemita y que el ambiente está sembrado de chantas. Pide que la gente no pague fortuna por trabajitos y comenta que señoras bañadas en oro le piden que les revele los números ganadores del Loto.
Pero con el último sorbo terminan sus confesiones y le llega el tiempo a su tarea. "Rotá la taza, prefiero que lo hagas para el lado de tu corazón, y apoyala en el plato", apunta. Y mientras espera que bajen las figuras, con su mano derecha le toma la temperatura a la base del pocillo.
Claro y verborrágico, con 21 años de experiencia en cafeomancia, no duda en bombardear a sus clientes con datos precisos sobre lo que les pasó en la vida y pronósticos de lo que les tocará.
La presencia de figuras de animales tiene un significado exacto. Así como la serpiente habla de los enemigos y las aves de noticias, el mono es igual a tristeza y el perro, muerte. Con suerte, se puede escapar de la fauna y, a cambio, sorprenderse ante revelaciones como: "En tu vida hubo sólo dos grandes amores. El actual y último será el padre de tus hijos, mellizos".
Creer o reventar. Ahora bien, ¿cómo no darle el beneficio de la duda a quien supo adivinar cuántos hermanos componen la familia? "Cuando se habla del pasado uno da muestras de si es bueno o no", señala Seferian, la prueba de fuego.
En diez minutos, está todo dicho. Cuando el visionario termine se podrá pedir más. "No me gusta que me interrumpan cuando hablo, pero tampoco soy Pinochet."
De viernes a domingos, mediodía y noche, en el restaurante Garbis (Scalabrini Ortíz y Cerviño). De lunes a jueves, en la sucursal de Lerma y Estado de Israel. Café y lectura de la borra, $ 10.
Los astros y los números
Aunque varias personas se lo hayan dicho en la cara, Silvio Trugman reniega de su mote de brujo. "El brujo toma el poder de su conocimiento para hacer con la gente lo que él quiere; el mago, al revés". Con este segundo apodo, entonces, el astrólogo y especialista en numerología se siente más a gusto para empezar a hablar de ángeles cabalísticos ("energías personales que tiene cada uno para lograr el equilibrio") y predicciones.
-¿Qué fue lo primero que pronosticaste?
-En el año 80, estábamos en una fiesta. Esa noche le tiré las cartas a una amiga siete veces seguidas y le dije que a los tres meses su padre iba a morir. Así pasó y por un tiempo ella no quiso hablarme. Hasta ese momento, lo mío era un juego. Sin embargo, todos tenemos videncia y la ampliamos en la parte espiritual, estudiando, practicando, sabiendo que hay una lucha cotidiana en contra de Josecito.
-¿De quién?
-De Satán.
-¿Y quién es satán?
Aquella energía que joroba a las personas para probarlas en la Tierra, a nievel afectivo, económico, en la salud, y actúa en su justo momento.
Desde hace dos años y medio, Trugman ocupa todos los jueves la mesa más cercana a la puerta de acceso al bar La Dama de Bollini. Allí espera que alguien se acerque para participar de su show esotérico Dime quién soy yo, decime hacia dónde voy. " Consiste en decirle al otro los cuatro números que acompañan su vida, definir cómo es la persona -con sus déficit y superávit- y, mediante la lectura del tarot astrológico, contarles qué es lo que está pasando en el mismo momento. Una vez que los dejo como zombies, constesto sus preguntas", enumera, paso a paso, las instancias de la sesión.
Su biblia, ajada por el uso, The american ephemeris for de 20th century, le da letra. En ella consulta cómo se posicionaron los planetas en el signo zoodiacal del cliente, al momento de nacer, y qué quiere decir esa coincidencia, aun en la actualidad.
Después sí, es el turno del tarot, "donde se ve lo que la gente guarda bajo las siete llaves". La lectura de las cartas se realiza sobre un paño con las doce casas : el dinero, los hermanos, el hogar, los hobbies, el trabajo, la pareja, la muerte, la filosofía de vida, la profesión, los amigos y los enemigos ocultos.
"La gente ríe y llora con lo que digo; se lleva una frase movilizadora y un sahumerio correspondiente a una nueva etapa", concluye el astrólogo.
Los jueves, desde las 20 a 3, en Pasaje Bollini, 2281. Tarot astrológico y numerología, $ 10.






