
Partagas, una leyenda
El mundo del humo: guía de precios y consejos útiles
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Hacia los años veinte del siglo XIX, Jaime Partagás, un inmigrante catalán afincado en Cuba, poseía una pequeña fábrica, pero no una marca propia, pues no podía competir con las ya afincadas Por Larrañaga y Ramón Allones. Pacientemente, don Jaime fue comprando algunas fincas en las mejores tierras tabacaleras de Cuba, las de Vuelta Abajo, y en 1845 irrumpía con una marca que habría de transformarse en el peso pesado de los habanos.
Para los aficionados, el Olimpo del habano está lleno de dioses mayores y menores, tantos que a veces la variedad confunde; por eso, una vieja regla, que los años han alterado apenas, establece el siguiente reparto de roles: el espectro de los habanos suaves está dominado por los H.Upmann y los Sancho Panza; la zona media por Romeo y Julieta, Punch, Hoyo de Monterrey y Montecristo, con el agregado, después de 1959, de Cohiba y Cuaba; finalmente, está la región del sabor pleno-pleno, un territorio casi exclusivamente reservado a los entendidos, donde reina solitario Partagás.
La marca es conocida por muchos turistas que han viajado a Cuba por las visitas guiadas al suntuoso palacio colonial que la fábrica ocupa en La Habana; para algunos memoriosos, Partagás trae el recuerdo de unos cigarrillos cubanos fortísimos que se conseguían en Montevideo en los años 60; finalmente, para muchos fumadores de habanos del mundo entero, es la marca de los 8-9-8 Barnizados, unos elegantes cigarros de 6 pulgadas y tres cuartos de largo por 43 sesenta y cuatro avos de diámetro, una maravilla que garantiza unos cincuenta minutos en el paraíso. El armado es firme, pero no excesivamente apretado, el tiraje excelente, el sabor final perfecto: esto, siempre que a usted le gusten los cigarros de sabor verdaderamente pleno. Algunos incluso los encuentran ligeramente picantes: no es mi experiencia, aunque reconozco que no es un cigarro para la media tarde, sino para después de una buena cena, y si hay cerca una copa de ron o de coñac, mejor. El pasaporte a este viaje no es económico: $ 17, aproximadamente.
Por supuesto, Partagás es más que los 8-9-8 (que se llaman así por la original forma en que están dispuestos los 25 cigarros en tres filas en su elegante gabinete de cedro, cuando lo normal es una fila de 13 y otra de 12). Yo recomendaría escaparles a las variantes armadas a máquina que priman en las vitolas menores; la excepción son unos pequeños Partagás Mille Fleurs que vienen sin celofán, y que se consiguen por $ 4,60 o aún menos. Los puntos altos de la marca son, para mi gusto, el robusto Partagás Serie D- Nº4 ($ 13) y el poderoso Partagás Lusitania ($ 20).
Recortes
De olivas i lustres
Ya están reiniciando actividades los chicos en De olivas i lustres, con Sebastián Tarica -de Fusión cúbica en la tevé gourmet- y su compinche Miguel Moreno, después del verano en El oso sala la sopa de Punta del Este. La atracción es la barra de vermut con tapeo, que funciona desde las 18, y lo que le da lustre, es el entorno de muebles, antigüedades o cosas viejas que cada tanto salen a la venta en especiales encantes o subastas que manejan con humor. Para el 15 y el 22 del actual, las subastas Vade Retro se completan con música barroca en vivo, a partir de las 20.30. Hay trouvailles dignas de un mercado de pulgas. Gascón 1560, 4867-3388.
Cocina italiana en serio, en La Conspiración
En Pilar, con más formalidad, el nuevo emprendimiento La Conspiración, definido por sus dueños, Vida y Hugo Falibene, como despacho de placeres terrenales y espirituales, propone comer en serio -cocina italiana- en una ambientación armada con antigüedades y antiguallas, vitrinas, trinchantes, arañas, lámparas, cuadros, esculturas, mesas, sillas, etcétera, y todo, o casi todo, en venta.
En el bar Hemingway cuelgan magníficos angelotes de las artesanías mexicanas, los preferidos de la dueña, pero algunos los vende. En la torre hay una tarotista y afuera una Tienda de Compras con objetos actuales, y un patio encantador con su fuente, juego del sapo y otras sorpresas. Km 56 Panamericana, ramal Pilar, El Petrel. 02322-423413.
Vinos
Verano y vinos
Los calores extremos no son buenos para el vino. Para el consumidor común que no cuente con un lugar regulado a baja temperatura, lo mejor es comprar sólo la cantidad aproximada que se consume regularmente.
Ante todo, la compra debe hacerse en negocios con mucho despacho y renovación, jamás llevarse botellas que han estado en vidriera o estantes, al calor y en posición vertical, comprarlos por caja de seis y mantenerlos en ella, acostada, en el lugar más fresco de la casa.
En el máximo rigor del verano, los blancos van directamente a la heladera, y en casos extremos también los tintos de verano, que se toman refrescados, teniendo la precaución de retirarlos una hora antes de servir. Para refrescar los que están a temperatura ambiente, una hora en la heladera es suficiente. No se recomienda usar el freezer por más de 15 minutos, y nunca la botella sobre la nieve, sino en la rejilla; hay que evitar los cambios bruscos de temperatura.
El tradicional método del balde de hielo sigue siendo el mejor para enfriar una botella de vino; el agua helada enfría más rápido que el aire del freezer o heladera. Para que funcione correctamente hay que cubrir con agua el hielo del recipiente -en cubos o rulos o trozos- en cantidad como para que toda la botella esté en contacto con el frío, hasta el cuello; así el vino se enfría parejo, hasta la porción que se sirve primero.
Este es también el método menos agresivo para refrescar los tintos de verano, así llamados los jóvenes y frutados, sin roble. El frío enfatiza lo tánico de un vino; el calor, lo dulce y lo alcohólico.






