
Si los tatuajes te dan cosa y los piercings impresión, entrá a esta nota y curate de espanto. Conocé lo último en modificaciones corporales y contanos qué te parecieron
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Una nueva modalidad, aunque semioculta, está haciendo furor en la sociedad: las perforaciones extremas. Símbolos, figuras geométricas y significados retóricos que quedan por siempre en la piel y que desafían al dolor y a la moral conservadora. Pero si de desafiar al dolor se trata, están las suspensiones, ganchos de acero quirúrgico que penetran la piel y nos elevan a lo desconocido: gravedad cero, adrenalina alto voltaje.
En el mundo del under, un nuevo grupo de conceptos comenzó a tomar fuerza. Palabras que encierran un estilo de vida, que denotan formas de ser, de afrontar la realidad, de romper con la rutina. Pulling, Branding, Scalpelling, Transdermal, Tongue Split, Escarificación y Suspensiones; un nuevo universo dentro de las inéditas y urticantes tendencias urbanas.
"Al principio el furor fueron los tatuajes, primero me tatué uno, después otro. Al tiempo veo en una revista americana a una minita con una aro en la nariz, leo un poco más y veo a un flaco y a una minita con un aro en la nariz y dije ¡me hago uno en la nariz! Era el año 93 y acá no existía nada de eso, sólo lo que se veía en las revistas importadas", cuenta Manny de 38 años, cuya tarjeta personal explica su profesión contemporánea: "modificador corporal".
Si existe una persona autorizada dentro de nuestra urbe para hablar de extrañezas, ese es Manny Scotellaro, un ex electricista, que al estar aparentado con el rock y el Tattoo, se hizo experto en la materia y hoy está considerado uno de los dos modificadores corporales más prestigiosos del país. "Seguí con los piercings por una cuestión de gustos. Ahora tengo cincuenta tatuajes y llegué a tener veinte piercings, pero por una cuestión o por la otra me los fui sacando; ahora sólo me quedan unos pocos. Es como una evolución constante, se empieza con un Tattoo o con un aro para después sí, pasar a un implante o a un Branding, hasta llegar a la Escarificación o a la Suspensión".
La sabiduría de Manny proviene de la experiencia y de la propia curiosidad, más una cuota de información extranjera que rescata de Internet y de las revistas que consume. "El implante antes se hacía con teflón o acero quirúrgico pero como traían complicaciones internas se comenzó a realizar con silicona, un material que no produce rechazo del cuerpo y que no genera peligro interno. El proceso es como una microcirugía, va con anestesia, se corta, se levanta la piel, se coloca la figura –por lo general son figuras geométricas muy simples– y se pega la piel. También está el Transdermal –atraviesa la dermis–, que es como un implante con salida al exterior, esto te permite poner lo que quieras: cuernitos, cadenitas, lo que te guste".
La inquieta sociedad consume y exprime con facilidad las modas y las innovaciones. En la actualidad un tatuaje y un piercing son fetiches comunes que ya no sorprenden. "Es cada vez mayor el número de personas que quieren tatuarse y perforarse los genitales. La semana pasada vino un hombre de unos treinta y cinco años que quería tatuarse el pene y hacerse un piercing sobre el mismo tatuaje. Le cobré por demás porque no es habitual y porque muchos tatuadores no lo hacen. Yo no tengo ningún prejuicio, es una parte más del cuerpo, pero le puse una condición, si tenía una erección mientras lo tatuaba dejaba de hacerlo", argumenta Ingrid con cierta sonrisa, una tatuadora profesional de la Bond Street. Y culmina: "Este caso fue el primero que tuve acá en Buenos Aires, pero en Madrid, donde trabajé el año pasado, las perforaciones de este tipo, eran constantes".
Hurgando un poco más en este culto que algunos denominan arte corporal en movimiento, Manny sorprende con un nuevo código: la Escarificación. "Es un corte que se hace sobre la piel con un bisturí para dejar una determinada marca. Como un tatuaje pero sin tinta, teniendo en cuenta que no es un tatuaje. Un Tattoo puede ser cualquier dibujo, hasta el más complejo, la Escarificación en cambio son formas simples, símbolos o iniciales. La cuestión es el anti cuidado, porque si no se cicatriza. Lo que hay que hacer es arrancarse la cascarita o abrirse constantemente la herida, como para que la marca quede en cicatriz. No existe ningún otro tratamiento, ni líquido, sólo eso. Esto es mucho más antiguo que el tatuaje, ya que lo hacían las tribus con una piedra filosa hace miles de años. Otra técnica que se está realizando ahora es el Branding, que se hace con una chapa al rojo vivo, como una vaca. Tampoco pueden ser figuras complicadas porque uno no sabe como puede reaccionar la piel. En Argentina hay cinco o seis personas que lo hacen. Por mi parte le tengo un poco de rechazo porque odio el olor a carne quemada. Otra modalidad es el Tongue Split, que es la lengua que se divide en dos. Lo atractivo es que quedan las dos puntas con movilidad independiente. Según me dijeron, causa rechazo, pero cuando la otra persona lo desconoce, al ser besada disfruta mucho."
Pero la revolución verdadera llega con lo más inverosímil. Rompiendo las leyes de la gravedad y del sentido común. "Al principio éramos un grupo de ocho amigos que nos colgábamos, que una vez dijimos: Bueno, vamos a suspendernos, vamos a probar que onda. Para mí no es tan jodido suspenderme porque mi laburo es pasar agujas por el cuerpo de la gente. Entonces lo tomo como algo divertido, de distensión personal."
"La primera vez que lo hice me dolió, no aguanté y me mató. Fueron cuatro agujas de cuatro milímetros que me pasé por la espalda y que nunca entendí si me gusto o no. Después le fui buscando la vuelta. Podés estar suspendido tanto treinta segundos como una hora y puede ser del pecho, de las rodillas o de la espalda. Con dos agujas, con cuatro, doce, una. Hay que saber que cuantos menos ganchos, más presión sobre un punto y más dolor. La altura que te elevan depende del gusto. Lo que pasa es que para disimular el dolor, uno tiene que moverse y distraerse, entonces tenés que estar cerca del piso para que te puedan empujar. Hubo un loco que se suspendió de un helicóptero y el helicóptero comenzó a volar. Yo a tanto no llegué".
"La sensación que se siente al estar suspendido es de haber roto la barrera del dolor, es llenarte el cuerpo de adrenalina, que sé yo, son tantas cosas que te pasan por la cabeza. Una sensación de libertad, de saber que es tu cuerpo y que con él hacés lo que querés. Ahora lo que estoy haciendo es Pulling, que te ponés los ganchos en la espalda y tirás como un caballo, para levantar al que está con la soga. Todo esto requiere de ganchos de acero quirúrgico, poleas, sogas, alguien que te levante de la soga y un lugar donde poder hacerlo. Un show de estos puede ser un atractivo para cualquier evento."
Manny, modificador corporal del local Corazón Salvaje, un reducto que se autoproclama "Joyería para el cuerpo". Ingrid, tatuadora profesional y moldeadora artificial. Características nuevas de tendencias que avanzan.
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