
Marina Dorignac -devota incondicional de la naturaleza- pinta sus fabulosos murales sin siquiera ensayar el trazo
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Está aquella fórmula (¿Edison?, no-quiero-googlear) que reparte el éxito entre la inspiración y el sudor. Para él gana el sudor, por afano. Sin ánimos de insinuar que Marina Dorignac se esforzó poco, éste es uno de los casos en que hay que reformular. Es que su trabajo parece tan fácil cuando lo cuenta, suena tan segura y tan a gusto, que uno tiende a pensar que nació con el don y que el reconocimiento, en su caso, viene más por el lado stevejobsiano de amar lo que uno hace.
Lo cierto es que pinta desde muy chica y no sabe muy bien por qué, porque en su casa nadie lo hizo nunca. "Mamá cuenta que yo le pedía ‘pincel, pincel’, y ella…: ‘Bueno, está bien, ni idea, qué raro, jajaja’. Me acuerdo que, ya un poco más grande, pintaba remeras y salía a venderlas a la vereda: ¡qué tupé!"
Mayormente autodidacta, en sus comienzos tomó algunas clases con Gonzalo Gorostiaga, pero se puede decir que se volvió profeta cuando salió de su tierra. "A Juan [Celáa, su marido arquitecto y escenógrafo] le ofrecieron un trabajo en el sur de España, en Málaga, en una ciudad que se llama Estepona. En esa parte de España hay mansiones violentas, con incrustaciones de oro, imaginate. A Juan se le ocurrió contactarme con una empresa inglesa de pintura decorativa que trabajaba mucho en la zona haciendo falsos acabados, mármoles, etc.... Un día me llamaron, me pasó a buscar una combi y me tomaron un examen de dorado a la hoja in situ, sobre el objeto mismo. Y me contrataron. Cuando volvimos a la Argentina, decidí montar mi mini-empresa de pintura decorativa. Juan hizo la página de Marina Dorignac Hand Paint y recién ahí empecé a pegar trabajos."
La base está
"Pinto pisos, géneros, cuadros y paredes, pero ahora estoy entrando en la fase de no hacer tantos trabajos a domicilio porque me saca mucho tiempo de estar en casa. Si un cliente me encarga un mural, yo le propongo pintarlo sobre género en mi taller y después entelar la pared bien tirante. Queda muy bien."
"No le tengo miedo a las superficies. Voy a la pinturería, por ejemplo, y el señor que me atiende me pregunta qué quiero pintar y yo le digo ‘no importa’, porque si me pongo a explicarle me va a decir: ‘No, eso no se puede; esto no corresponde con esa superficie; es imposible. Y como a mí no me gusta sentirme limitada, prefiero arriesgarme… Me pasó con los muebles de fórmica: me dijeron con todas las letras que no existe pintura para muebles de fórmica, y bla bla, pero yo la descubrí. Te juro que intervine muebles de fórmica en cocinas y no se levantó nunca la pintura."
"Pinto todo a mano. Las telas grandes, en el piso de mi taller. Y cuando me canso de una técnica, cambio. Si estoy pintando mucho en grande, me pasa que necesito pintar una acuarela chiquita. O cuando pinto animales con mucho detalle, con todos sus pelitos y manchitas, después la mano me queda tan apretada que me dan unas ganas terribles de pintar una pared con brocha gorda."
Pintarás (en) tu aldea
"Trabajo acá en mi casa, en mi taller. Milo manotea todo todo el tiempo, y yo lo dejo. Pero como me ve pintando todo el día, de repente va y pinta una pared. Y encima me dice ‘¡Mamá! ¡Mirá, mamá!’ todo orgulloso y compartiendo. ¿Cómo lo voy a retar?"
Milo tiene 2 años y es el mayor (!) de los dos hijos de Marina. Le sigue Félix, de ocho meses. Marina y Juan estuvieron siete años buscando tener hijos. "S.i.e.t.e. años. Endometriosis complicada. Finalmente, me dijeron que no había mucho más que hacer. Pero probamos con el último in vitro y quedé embarazada de Milo. ¿Viste… un milagro? Bueno, así. Y después, sin nada, nació Félix. Ahora me estoy volviendo un poco loca, pero al mismo tiempo me pellizco para acordarme por lo que pasé".

Local y visitante
A fin de año pasado Juan y Marina abrieron un local de decoración en Peña y Agüero. Pero no es de ellos. "La Fundación Muy Simple es una fundación que da cursos de oficio y talleres a personas de bajos recursos y después les busca una salida laboral. Su presidente estaba buscando la forma de insertar a los que salen del taller de costura y ahí se nos ocurrió la idea del local de decoración. Yo soy la diseñadora de todos los productos, que se confeccionan en el taller de Florencio Varela y después se venden en la tienda, que es sobre todo un local de blanquería y de objetos que yo selecciono especialmente."
¿Qué es lo que más te gusta comprar?
"Bueno, cuando entro en una librería/papelería me dan palpitaciones. Me compro sacapuntas, gomas, lápices negros, pinceles, así, compulsivamente. Y tengo un amor muy fuerte por todo lo oriental. En el SoHo de NY encontré unos papeles de origami de este tamaño [hace chiquitito con la mano]; ¡como 300 distintos! Me compré 50 paquetes: o los compraba o me moría", exagera divertida. Fijate: en Tienda Fundación Muy Simple hay una lámpara con plumas de papel que hice con diarios chinos que me traje desde NY. Jajaja."
Contagia la risa, Marina. Y la pasión. (Estoy con vos, Steve Jobs, no con Edison. (¿Era Edison, al final?).
Texto: Carmen Güiraldes.






