Por la senda de las galerías

La tendencia actual suele considerarlas funcional y estéticamente integradas en cada hogar
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1 de diciembre de 2001  

"Los atardeceres son increíbles vistos desde una galería -afirma con entusiasmo el decorador Juan Ricci-. Uno no está ni a la intemperie ni encerrado. En realidad, estás dentro de tu casa, pero en el espacio de mayor contacto con el exterior."

Difícil sintetizar mejor el sentido de este sector de la vivienda. Hasta podría afirmarse que es de los que más han disfrutado los porteños, en especial los habitantes de las tradicionales casas chorizo. Durante mucho tiempo, esta suerte de amplios pasillos techados han sido un auténtico refugio para los habitantes de Buenos Aires, agobiados por el calor y la humedad de la gran ciudad. Hoy, siguen ofreciendo su mejor rostro en casas recicladas y countries, adaptándose a los más diversos estilos de ambientación.

Buscar la armonía "Al actuar como mediadora entre el interior y el exterior de un edificio, toda galería funciona como reguladora de temperatura", afirman los arquitectos del estudio Silberfaden Rozenwasser. Desde su punto de vista, se la podría comparar con un diafragma que filtra la luz solar y modula su ingreso a la vivienda. Así, tanto si están a la vera de un patio o frente al jardín que antecede a la casa, estos corredores son altamente valorados cuando se trata de suavizar el efecto de las inclemencias del tiempo.

Pero no sólo se trata de una zona limítrofe en términos territoriales. Es, además, la puerta de acceso a la intimidad del hogar. En la galería, los límites entre lo público y lo privado son más laxos; está permitido jugar con las características de uno y otro. Por eso, la mayoría de los arquitectos y decoradores considera que es fundamental establecer una continuidad de estilo entre los ambientes internos de la casa y esta zona intermedia.

"Son como un brazo de la vivienda que se comunica con el exterior; un miembro del conjunto -reflexiona el arquitecto Marcel Rebecca, del estudio Habitart-. En síntesis: un ámbito incluido en la estructura de la casa."

Queda descartado cualquier intento de pensarlas como anexo. Por el contrario, lo que primará al acondicionarlas es la idea de intercambio y continuidad con el resto de los ambientes. Una regla de oro es rescatar el estilo arquitectónico del conjunto. Entonces, si la vivienda es colonial, las columnas, el piso y los demás detalles de la galería deberán seguir ese criterio. También conviene mantener esta postura respecto de las cortinas. Si el corredor comunica con ambientes que, necesariamente, lucen diferentes tipos de tela en sus ventanas (por ejemplo, el living y la habitación infantil), existe una solución: forrar con el mismo género el lado externo de las cortinas de cada cuarto. Así, desde afuera se verá un estampado homogéneo. Si, además, hace juego con los tonos que priman en la galería, se obtendrá una sensación de armonía. Sobre todo, se evitará la impresión de que la casa da la espalda a este sector.

Un rincón para vivir "Es un lugar para permanecer a toda hora -se explaya Ricci-.Tiene sus momentos, según la época del año..."

Si la idea es disfrutarla plenamente, el decorador propone dejar todo prejuicio a un lado. "Se puede organizar un living, un sector para desayunar... Hasta he colocado camas de dimensiones importantes, de modo que se pueda dormir una siesta."

Sin duda, la libertad es lo que vale. Pero, de todos modos, conviene tener en cuenta algunos requisitos antes de comenzar la ambientación.

Un elemento importante es la orientación. Observe el modo en que el sol impacta sobre su galería. Si lo hace de manera oblicua, el lugar estará más fresco, en especial al atardecer. En cambio, si recibe frontalmente los rayos solares será más caluroso. Habrá que pensar en implementar algunas medidas que incrementen la capacidad mediadora de este sector. Cortinas de esterilla o voile, ubicadas al final del corredor, crearán una agradable semisombra. ¿Otras opciones? Las plantas, o un práctico toldo.

Otra cuestión: las dimensiones. Puede considerarse una galería habitable toda aquella que tenga tres metros de profundidad. En ese espacio se pueden ubicar muebles, protecciones contra el sol y accesorios. A una de menores medidas también se la puede ambientar, pero como zona de paso.

Respecto de los muebles, existe la posibilidad de que los afecte la lluvia o el rocío. Por eso, deben estar confeccionados en materiales resistentes. Los de aluminio, hierro o teca suelen ser los favoritos de los diseñadores. ¿La novedad? Se están fabricando líneas de mobiliario en un tipo de plástico que tiene la apariencia del mimbre.

Estamos hablando de un espacio dedicado, fundamentalmente, al reposo. Así que los almohadones deben abundar. ¿Algunos detalles que aporten color? Macetones con plantas, alguna escultura, móviles de caña o bambú y portavelas de bronce.

Los ventiladores son elementos fundamentales para garantizar confort en el verano. Además de refrescar, ahuyentan insectos. También conviene instalar velas aromatizadas con citronella.

Habrá que considerar la iluminación. Debe ser sutil. Es decir, lo suficiente como para no estar en penumbras cuando caiga el sol, evitando al mismo tiempo los contrastes duros. Los faroles y las velas son las fuentes lumínicas más apropiadas.

Si los pronósticos meteorológicos están en lo cierto, se aproxima un verano cálido y lluvioso. Es el momento, entonces, de poner a punto la servicial galería de nuestra casa. Bajo su protección, todas las tardes serán dignas de ser disfrutadas.

Modelos y precios

  • Mesa de hierro: con tapa de mármol: $ 99 (Morph).
  • Mesas en hierro y madera: $ 150 (Arcón de Campo).
  • Silla de hierro: $ 45 (Morph).
  • Reposera Saya: $ 39 (Morph).
  • Hamacas paraguayas: entre $ 30 y 60 (Calma Chicha).
  • Macetas de cerámica: desde $ 4,90 (Morph).
  • Portavela: en bronce, con forma de farol, $ 32,90 (Morph).
  • Farol: de hierro, para velas, $ 21,90 (Morph).
  • Fanales de vidrio: cilíndricos y redondos, entre $ 15 y 40 (Velas de la Ballena).
  • Sillón de hierro: $ 49,95 (Easy).
  • Mesa para té: $ 29,95 (Easy).
  • Velas de citronella: entre $ 3 y 10 (Velas de la Ballena).
  • Móvil de bambú: $ 12 (Morph).
  • Silla de hierro rectangular: $ 39,95 (Easy).
  • FUENTES CONSULTADAS: Morph: Buenos Aires Design Center, Avda. Pueyrredón 2501. La Ventana: Pacheco de Melo 2419; 4805-1130. Habitart, Arquietectura & Diseño: 4831-2881. E-mail: habitart@interprov.com . Estudio Rozenwasser Silberfaden, arquitectos: 4788-6381. Juan Ricci, decorador: 4812-4003; 4815-7725. Calma Chicha: Honduras 4925; 4831-1818. Velas de la ballena: Soler 4802; 4774-0619. Arcón de Campo: Dorrego 1607; 4777-2129. Easy: Avda. Bullrich y Cerviño.

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