
Un representante de la llamada Generación X se asoma a la que le sigue, la Generación Y, para comprender por qué los millennials están en boca de todos. Chicos que priorizan la creatividad antes que la seguridad, se despojaron de prejuicios sociales, no temen cambiar un trabajo si no se ajusta a su estilo de vida y, por sobre todo, sienten que el mundo de hoy les pertenece.
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Por Sebastián Zírpolo
Tengo 39 años. Voy a cumplir 40 en febrero, no quiero pensar mucho en eso. Nací en la dictadura, crecí en la primavera alfonsinista, me hice adolescente con la crisis hiperinflacionaria, el triunfo de Carlos Menem y las imágenes de la caída del Muro de Berlín. Vi el último Mundial que ganó la Argentina. Vi el Challenger desintegrarse en el aire. Soy hijo de la desocupación de dos dígitos, de la fiesta para pocos, de los despidos masivos, de la precarización laboral, de la incertidumbre y el pesimismo. Me criaron, en orden de influencia: Charly García, Kurt Cobain, Kafka, Camus, Soundgarden y Pearl Jam. Fui un Beavis and Butthead, me dediqué a perder el tiempo gran parte de mi vida. Jugaba bastante bien al Mortal Kombat en los fichines de avenida La Plata. Para mi comunión me regalaron un walkman con unos auriculares color naranja y escuchaba los compilados que me armaba con el ranking Rock & Pop de los sábados a la tarde. Tuve mi primera computadora a los 20 años, no tuve celular hasta un tiempo después. Nunca fantaseé demasiado con aquello de cambiar el mundo, más bien siempre me acomodé para que el mundo me entorpeciera lo menos posible en cualquier cosa que quisiera hacer, que básicamente consistía en no hacer nada: entre los 12 y los 18 años gasté horas y horas sentado en la puerta de mi casa mirando la gente pasar. Soy un modelo para armar de la Generación X, la de los rebeldes conformistas, los que rechazamos todas las tradiciones pero no fundamos ninguna nueva: era mucho esfuerzo. Nos han llamado también la Generación Perdida, Generación Peter Pan, Generación MTV o Generación de la Apatía. Muy rico todo, gracias. Ahora estamos un poco más grandes y más por decantación natural que por iniciativa propia, dirigimos empresas, damos clases, hablamos en la tele, criamos hijos, escribimos guiones. Alguien lo tenía que hacer. Digamos que nos terminamos adaptando bastante bien, I became, como maldecía Roger Waters, a comfortably numb. Tenemos todavía el tic de la melancolía, pero en términos generales se suponía que este debía ser nuestro momento, la hora señalada, ahora tiro yo porque me toca. Íbamos a ser nosotros los influencers, los que se subirían al escenario a mover las manos de izquierda a derecha, y abajo todos repetirían, de izquierda a derecha. Sufrimos un montón, pero ahora íbamos a ser felices. Por fin. Ese era el plan. Pero llegaron los millennials.
Lali Espósito
Fue elegida Celebrity Dubsmash en los Millennials MTV 2015. Actriz y cantante, tiene su propia empresa (perfumes Lali Espósito) y participa en campañas de bien público, sobre todo contra el bullying en las escuelas.
Airbag
Banda argentina de 2015, elegida en los Millennials MTV 2015. Formada en 1999 por los hermanos Sardelli; son por edad, sus letras positivas y su pose antirock star una banda ciento por ciento Generación Y.
Lionel Messi
El argentino más famoso destronó al mejor futbolista de la Generación X con un perfil bajo y sin escándalos. Con su Fundación apoya económicamente programas deportivos y sociales en todo el mundo.

<b>Los peores, los mejores</b>
"Hola, soy un millennial, y soy un monstruo". Así empieza la charla TED Millennials: Why Are They the Worst? (Millennials, ¿por qué son los peores?) de una blogger y periodista estadounidense llamada Kelly Williams Brown. Kelly, ella misma una millennial, se sube al escenario mirando su celular, enviando un whatsapp, sacándose una selfie y subiéndola a Instagram, mientras decenas de personas esperan sentadas y en silencio a que empiece a hablar. La escena es graciosa y exasperante. Recién ahí arranca su charla, que está disponible en tedxtalks.ted.com, en donde repasa todas las cosas que se han dicho recientemente sobre su generación: narcisistas, hijos de papás obsesionados con las redes sociales, chicos que rechazan el sistema pero aceptan el subsidio de sus padres. El New York Times los llamó Me Generation (Generación Yo), el New York Post se preguntó si eran la peor generación ¡y respondió que sí! y la revista Time los provocó en tapa: "Son vagos, narcisistas y viven con sus padres".
Todas las generaciones, en mayor o menor medida, han provocado cambios en sus tiempos, pero ninguna lo hizo tan tempranamente y con tanta arrogancia. En otra charla TED sobre los millennials, Jackie Rotman, que a los 14 años fundó una ONG llamada Everybody Dance Now! (EDN!), que busca generar rutinas de vida saludable en los jóvenes a través del baile, dice: "A los millennials se los define como los próximos líderes, la generación del futuro. Yo creo que esto es insultante. Nosotros podemos crear la diferencia ahora". ¿De dónde sacaron estos bríos? ¿Qué les pasa?
Un millennial o Generación Y es una persona nacida entre 1980 y 2000. Antes que eso estamos los X (somos una generación más corta, más o menos entre 1964 y 1979) y después de ellos vienen los Z, que son los que ahora andan por la infancia y la preadolescencia. El corte generacional es siempre discutible, pero el consenso es que están dentro de esos veintes años que empezaron, para ser arbitrario, cuando mataron a John Lennon y terminaron en el Y2K. Analizar a los millennials genera de movida un error: son muchos (un impreciso número de 230 millones de personas), están en todos los países independientemente de sus regímenes políticos y tipo de economía y alcanzan todos los cortes sociales. Por eso, la generalización es automáticamente injusta e imprecisa. Pensemos en nuestro país: el 22% de los jóvenes de 18 a 24 años (670.000, según datos de chequeado.com) no estudia ni trabaja y el 80% de ellos pertenece a los quintiles de menores ingresos. ¿Podemos igualar sus intereses, consumos y expectativas con los de chicos que van a la universidad, o se tomaron un año sabático para viajar por el mundo? Esto es importante: las características que se les endilgan a los millennials son estudios basados en sus conductas de consumo, por lo que reflejan un corte social extenso y fácil de identificar, pero también son excluyentes de otras realidades.
Así y todo, hay rasgos comunes que los definen. El más importante es su carácter tecnológico: nunca en la historia ninguna otra generación tuvo una relación tan cercana con la tecnología como los millennials. Gran parte del mayor período de innovación tecnológica que ha visto la humanidad –sobre todo, en tecnología para consumo masivo– se produjo durante la infancia de los millennials, lo cual terminó afectando la manera en que esta generación crea y se comunica. Son nativos o casi nativos tecnológicos. Pensemos en un millennial promedio, nacido en 1990 en un país con acceso a internet, urbano y de clase media: para cuando a los 10 o 12 años de edad se asomó al mundo, ese chico ya tenía Google, Napster, Blogger, usaba notebooks y le faltaba poco para conocer Facebook, Twitter y The Pirate Bay. Sortearon la parte más aburrida de internet (1.0) y entraron directamente en la era de las redes sociales y los smartphones. No solo eso, también recibieron tecnología más poderosa y más barata, y con un costo de distribución de contenido bajísimo. Si cada generación está marcada por sucesos históricos que la determinan, esta es la marca de yerra de los millennials. No tuvieron que adaptarse a nada, no reflexionaron sobre sus vidas y la tecnología; simplemente estaba todo allí servido, y así fue como se convirtieron casi naturalmente en consumidores, pero también en productores de contenido y, por decantación, en emprendedores.
Un estudio de I-barómetro sobre los millennials argentinos, publicado en 2014, muestra la naturaleza de la vinculación que tienen con la tecnología: el 60% se informa a través de medios digitales, el 70% cree que internet genera mayores oportunidades de desarrollo para los jóvenes y el 65% considera que la tecnología sirve para integrarlos y comunicarlos.
Esta tecnología barata y sobre todo el modelo de internet 2.0 moldeó también el principal rasgo del carácter de los millenials: la horizontalidad, un parámetro que define todas sus relaciones, ya sea con docentes, compañeros de trabajo, jefes, marcas y hasta con sus referentes e ídolos. Pensemos un segundo como un millennial: aprenden, escuchan música, miran series y películas, y acceden a los objetos que los definen en una red donde todos son vistos como pares y donde todos tienen algo para darle al otro. Sus consumos están más apalancados por la colaboración que por la verticalidad y la negociación, y crecieron sin la noción de que entre aquello que quieren y aquello que está disponible hay intermediarios (¡pregúntenles a las discográficas!). Y cuando pagan por algo, le ponen un precio muy alto a su lealtad. Otra vez: todas las generaciones nos beneficiamos con esta tecnología igualitaria, pero ellos la crearon. Mark Zuckerberg (Facebook), Evan Spiegel (Snapchat), Ryan Graves (Uber), Drew Houston (Dropbox), Brian Chesky (Airbnb), Marcus Persson (Maincraft), por poner algunos ejemplos, son todos millennials.
Los millennials, dice I-barómetro, "articulan expresiones de individualidad con deseos de comunidad y participación. Desdibujan antiguas fronteras entre lo público y lo privado, entre lo individual y lo comunitario, entre lo offline y lo online". Si los comparamos con la apatía de la Generación X, los millennials "se sienten jóvenes en una época que los tiene como protagonistas".
Hola soy Germán
El youtuber chileno es un millennial hecho y derecho. Nació en 1990 y en 2011 empezó a hacer videos cómicos en YouTube. En julio de 2015 tenía un total de 1.900 millones de visitas.
Malala Yousafzai
La estudiante, activista y bloguera paquistaní nació en 1997. Es la ganadora más joven en la historia del Premio Nobel de la Paz, que obtuvo gracias a su lucha por los derechos civiles en su país.
Taylor Swift
La cantante de música country y actriz estadounidense nació el 13 de diciembre de 1989 y viene rompiendo récords desde pequeña. Comprometida públicamente con el presidente Obama, tiene una activa participación social y política.

<b>Reteneme si podés</b>
Las que más los sufren son las empresas. Imagínense a miles de Jackie Rotman, la chica del video TED ("nuestro momento es ahora"), tomando posiciones en las compañías y exigiendo un trato horizontal en estructuras que siguen usando organigramas escalonados y ascendentes. Las empresas sencillamente no los entienden. Los ven descomprometidos, superficiales, desleales y ensimismados, y tienen que hacer enormes esfuerzos para seducirlos. En su libro Yrrupción. Los cambios generacionales y el futuro de la organización, Andrés Hatum, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Di Tella, utiliza cuatro categorías para definir los valores que impulsan la conducta, los intereses y la actitud de los millennials: multiplicidad de tareas, conectividad, integración del trabajo con su vida y la conciencia social. Las dos primeras están relacionadas con el uso de la tecnología. "Tienen una gran capacidad de manejar muchas cosas al mismo tiempo y esperan que su trabajo les ofrezca y se parezca al mundo diverso en el que han crecido", dice Andrés. Las otras dos características los define como una fuerza trabajadora distinta: "Esta generación presiona para que las empresas les ofrezcan una integración trabajo-vida. No quieren equilibrar el trabajo con la vida, quieren incluir el trabajo y el lugar de trabajo en los aspectos no laborales de la vida. Además, buscan trabajar en empresas que les den importancia a los problemas sociales y ambientales. Quieren que su trabajo refleje sus intereses personales y su ética". El sueño del millennial es trabajar en aquellas organizaciones que mejor encierran los valores detallados por Hatum, que según la revista Forbes son Google, Disney, Apple, y curiosamente el FBI y la CIA, estos dos últimos, dice Forbes, apalancados por las series de corte científico/tecnológico-policial (como toda la saga de CSI o Criminal Minds).
Y esto es así cuando logran reclutarlos porque el principal anhelo de los millennials es ser su propio CEO. Nunca ninguna otra generación estuvo tan poco atraída por la seguridad laboral (en gran parte porque sufrieron en su infancia la inestabilidad laboral de sus padres) y deseó, por el contrario, arreglárselas solos (aun con ayuda paterna, ya que han extendido la edad en que dejan la casa paterna). Una encuesta realizada a ochocientos estudiantes universitarios de Capital y GBA que publicó la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) muestra que seis de cada diez jóvenes prefieren "ser jefes o tener un trabajo autónomo, para no depender de nadie".
Así como redefinen las relaciones hacia arriba, los millennials hacen lo mismo con sus ídolos. Lejos de ubicarlos en el star system (aunque forman parte de él), eligen a aquellos personajes de la cultura popular con los que puedan identificarse y ver como un par, y que al mismo tiempo encarnen sus valores respecto del altruismo, la conciencia social y la determinación por hacer un camino propio a golpe de talento. El diario neoyorquino The Impact (el periódico de la escuela secundaria Mercy hecho por millennials y para ellos) eligió como los millennials más influyentes de 2014 a Lena Dunham (creadora y protagonista de la serie Girls), David Karp (fundador de Tumblr), Jennifer Lawrence (protagonista de Los juegos del hambre), Lionel Messi, y la activista por la paz Malala Yousafzai. Todos ellos encarnan valores de su generación, que van desde el compromiso y ser facilitadores de la economía de colaboración hasta tener una vida activa en las redes.
El trabajo de I-barómetro apunta: "Los millennials argentinos se muestran más politizados que en otras sociedades". De su encuesta se desprende que los referentes de los jóvenes argentinos van desde Cristina Fernández y Raúl Alfonsín, pasando por Messi y Emanuel Ginóbili hasta el Papa Francisco.
<b>Yo-yo o el miedo a perder el trono</b>
Cuando el periodista Joel Stein escribió en la revista Time la ya famosa tapa que muestra a un millennial tomándose una selfie bajo el título "La generación yo, yo, yo", se justificó con este argumento: "Estoy haciendo lo que los mayores han hecho a lo largo de la historia: llamar a los más jóvenes que yo vagos, egoístas y superficiales. Pero yo tengo estudios, estadísticas y citas de especialistas respetados. A diferencia de mis padres, abuelos y bisabuelos, yo tengo pruebas". Stein, como yo, es un exponente de la Generación X (nació en 1972), y está amargado. Nos arrebataron el trono demasiado rápido. Aun en nuestra apatía, los X nos hemos creído la última coca cola del desierto: somos los que tiramos el Muro de Berlín y después nos fuimos a bailar "Smells Like Teen Spirit". ¿Qué podía florecer de tanto cinismo? Todas las generaciones, como el propio Stein reconoce, odian a sus sucesores. Las generaciones más jóvenes siempre tienden a ser más liberales, pero los millennials, que naturalizaron antiguos tabús sociales como el matrimonio igualitario, el consumo de drogas blandas, o el sexo casual –y para todas hicieron una app–, son particularmente más liberales, más optimistas y, sobre todo, más precoces. Podemos seguir sentados en la puerta de casa a ver pasar una juventud que no entendemos o podemos dejarnos llevar. Ya no se trata de respondernos qué hacemos con los millennials, sino qué harán los millennials con nosotros.

<b>Radiografía de una generación</b>
Por S. Z.
Los millennials nacieron entre 1980 y 2000. Se calcula que son 230 millones de personas en todo el mundo. En Argentina, vivieron siempre en democracia.
Estudios - Capital intelectual
En comparación con generaciones previas, tienen una mayor cantidad de graduados en carreras de grado. Invierten en su capital humano.
Moda - Compradores responsables
Consumen marcas que transmitan valores y con presencia en redes sociales. Prefieren comprar las ecológicas, las que se suman a programas de responsabilidad social, y aquellas que representan juventud y optimismo. En definitiva, buscan marcas con las que puedan identificarse.
Amor - Paso a paso
Como priorizan su carrera académica, extienden en el tiempo la decisión de casarse y formar una familia. También se casan menos que generaciones anteriores. Sin embargo, son más flexibles para la convivencia en pareja.
Videojuegos - De Guitar Hero a Preguntados
Call of Duty, Guitar Hero o Rock Band son icónicos para esta generación, así como los más recientes Minecraft, los juegos de redes sociales, y de preguntas y respuestas como Preguntados.
Trabajo - No consideran la estabilidad laboral como un valor
Vieron los estragos del neoliberalismo de cerca: sus padres fueron víctimas de las reestructuraciones de los 90, despedidos tras muchos años en una misma compañía, y obligados a convertirse en trabajadores y profesionales independientes. Esto los marcó: no consideran la estabilidad laboral como un valor. Prefieren organizaciones que estimulen estructuras horizontales y en las que se incentive el liderazgo logrado tanto a través de los conocimientos como de las habilidades y los esfuerzo personales.
Política - Creen que es una herramienta de cambio
Participan activamente de la vida ciudadana (trabajando o incluso creando ONG). Buscan relacionarse, influir y decidir sobre los gobernantes. Tienen un nivel de compromiso con la política tradicional partidaria mucho menor.
Libros y películas - Entre la ciencia ficción y las series
Eligen las sagas que transcurren en ambientes de ciencia ficción o distópicos, como Los juegos del hambre (Suzanne Collins), Crepúsculo (Stephenie Meyer), Harry Potter (J. K. Rowling) o Partials (Dan Wells). El autor que más refleja en sus novelas la cultura millennial es el chino Tao Lin (él mismo es un millennial, nació en 1983), autor de Robar en American Apparel; Richard Yates y Taipei, entre otros. Las películas que más los representan son Facebook (y su continuidad en tono de comedia, la serie Silicon Valley), Lost in Translation, Her, High School Musical, y series de TV como The Office, Family Guy y American Idol.
Ídolos - Parecidos a ellos
Buscan referentes con los que puedan identificarse más que proyectarse. Congéneres como Joshua Wong (símbolo de las protestas civiles en Hong Kong), Malala Yousafzai (Premio Nobel de la Paz), Chloë Grace Moretz (protagonista de películas icónicas de su generación, como If I stay, Days of Summer, o Kick-Ass), Lorde (cantante y compositora, autora de la música de la película Los juegos del hambre: Sinsajo-Parte 1, ícono cinematográfico de los millennials), o Nash Grier (el "rey del vine", con diez millones de seguidores).
Tecnología - Hiperconectados
Están más conectados a la tecnología que todas las generaciones previas. Es la primera en tener acceso a internet durante sus años de formación. No creen que la tecnología los aísle, sino que la utilizan para mantenerse en contacto con familiares y amigos. En Argentina, el 92% accede a Facebook todos los días.
Medio ambiente - Con conciencia verde
Están más preocupados por el medio ambiente, el apoyo al desarrollo de energías alternativas y a exigir políticas activas de regulación sobre las industrias más contaminantes.
Religión - Sin imposiciones
Son menos propensos a formar parte de una religión-institución, pero profesan al mismo tiempo valores propios de las diversas espiritualidades, como la tolerancia hacia la diferencia, la justicia social y la igualdad de las personas.
Discos - El pop no ha muerto
Is This It (The Strokes), Stankonia (OutKast), Discovery (Daft Punk), Elephant (The White Stripes), Futuresex/Lovesounds (Justin Timberlake), Modern Vampires of the City (Vampire Weekend), Beyoncé (Beyoncé).






