Por qué se apagó...

Secretos del encendido que evitan fastidiosos imprevistos
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22 de octubre de 2000  

Su puro está tirando un montón de humo blanco o gris claro, deliciosamente aromático, y de pronto... puff, puff, se niega a entregar más nada. Usted pita con algo más de fuerza, sopla un poquito la punta, pero nada: en medio de la ceniza que hasta hace poco ardía prometedora, ahora hay un cráter rodeado de duras paredes gris oscuro. ¿Por qué se apagó? La pregunta tiene dos respuestas básicas: o por culpa del puro, o por culpa suya.

El puro puede haberse apagado porque no era un legítimo long filler, sino que estaba relleno con hojas cortadas de cualquier manera, de modo que esos fragmentos no ardían parejamente. Otro defecto típico del short filler es que no se suelen remover las nervaduras centrales de la hoja de tripa, sino que, picadas, van a parar dentro del cigarro; así puede pasar que algún trozo de nervadura, especialmente grueso, atasque el paso del humo. En el caso de los long filler, en cambio, la causa más frecuente de apagado es el armado a máquina, que aprieta mucho una de las medias hojas y deja floja la otra; como resultado de eso, el cigarro empieza a arder también diagonalmente, y al rato se apaga. Por último, hay que decir que el armado en Cuba es más apretado que el de otros países: esto hace que al mínimo descuido aun algunos habanos excelentes se apaguen.

Pero supongamos que el cigarro es bueno, que ha sido bien encendido, que ardió bien un buen rato, y de pronto, sin hacer ningún chiste del tipo de ponerse a quemar en diagonal, simplemente se apagó: lo más probable es que usted no le haya dado un ritmo adecuado al fumar, distrayéndose con otra cosa. En cualquier caso, como se dice, no hay drama: encienda el cigarro teniéndolo en la mano, sin fumar todavía, hasta que note que está prendiendo; sólo ahí le da un par de leves pitadas y el problema está resuelto. Si esto lo hace apenas se apaga, no hay necesidad de más trámite. Si en cambio estuvo un rato tratando de revivirlo a la fuerza, pitando con todos sus ímpetus, ahora usted tiene demasiada ceniza y hoja a medio quemar en la punta del puro: antes de prenderlo de nuevo, presione ligeramente en torno de la punta con los dedos para que algo de esa ceniza caiga. Si fuera demasiada, siempre queda la solución extrema de guillotinar la punta apagada y encender otra vez (ojo, ni lo intente si su guillotina no es excelente; no es tan fácil como cortar una puntita). Por último: el reencendido debe hacerse antes de que pasen dos o tres horas; si lo deja para el día siguiente, el sabor se habrá arruinado por completo.

Recortes

Vinos y Bodegas 2000

Entre el 1º y el 4 de noviembre tendrá lugar en el Tattersall de Palermo el Primer Salón Internacional de Vinos y Bodegas 2000, organizado por la Asociación Vitivinícola Argentina (AVA). Funcionará de 16 a 23, con la participación de más de 50 bodegas, de 150 marcas, enólogos, bodegueros, wine makers y otros responsables con exposición de etiquetas, degustación de vinos premiados en el Concurso Catad´Or Hyatt 2000, un museo del vino, actividades de arte, música, clases y charlas. El buen comer acompañará esta excitante muestra de vinos, con el restaurante Lola instalado en el salón central, con bocados y menús especiales para cada degustación. Avda. del Libertador 4595, Capital. Informes 4773-1411, 4776-5014 (AVA).

Manual para vinófilos

La segunda edición del Manual del Degustador Inteligente acaba de presentarse en el marco de Expo Cuisine & Vins 2000, y la autoría de la periodista especializada Elisabeth Checa. Los temas transcurren con un lenguaje ameno y lleno de comparaciones y reflexiones abordando temas como cepajes y regiones vitivinícolas, instrucciones para el servicio y acuerdos con las comidas. No falta la guía de bodegas y de vinos, ni las conversaciones con algunos grandes de la enología, como el argentino Raúl de la Mota y el francés Michel Roland, y hasta algunas fórmulas de cócteles a base de vermut. Un librito cuidado, con notas de color, buena encuadernación y manuable, para llevarlo consigo a todas partes. Editó Cuisine & Vins ($ 25).

Antonio Birabent

Recomienda

  • Pasear por un jardín (puede ser el Japonés) o una playa desierta.
  • Escuchar algún relato futbolístico de Roberto Fontanarrosa contado por la voz poderosa y varonil de Alejandro Apo.
  • Regalar todo lo que no se usa. Tener pocas cosas.
  • Escribir y leer en los bares. Si es posible, al lado de la ventana para mirar a la gente pasar y saludar a las chicas lindas.
  • Quedarse despierto (al menos) hasta las dos de la mañana para escuchar el programa de Alejandro Dolina.
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