Pymes en apuro: cómo resolver la dependencia del equipo

Crédito: Shutterstock
Andrea Churba
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10 de abril de 2019  • 00:53

Hola, Andrea

Soy dueño de una pyme, estamos hace veinte años y hoy somos más o menos 60 personas. Entre 2006 y 2011 crecimos mucho y muy rápido. Fui armando las áreas y puse como cabezas de equipo a profesionales con experiencia. Algunos de ellos venían de empresas muy importantes. Me viene pasando que, en vez de resolver los problemas, los delegan para arriba. Quiero decir que me llaman para todo, me preguntan casi todo. Incluso algunos, que antes no me buscaban, también cayeron en esa mala costumbre. Si hay un problema con un cliente, quieren que hable yo. Si hay que negociar con el banco, me piden que vaya yo. En lugar de pensar entre ellos qué pueden hacer, me lo pasan a mí. Pareciera que tienen miedo, porque no se animan a hacer solos lo que yo sé que pueden hacer.

Pensé que con una estructura profesional se iban a agilizar las operaciones. En realidad, cada día es una complicación. No doy abasto. Muchas veces no tengo tiempo para hacer lo que tengo que hacer. Estoy perdiendo la paciencia. No puede ser que, a esta altura, me encuentre tomando muchas decisiones que debería tomar el equipo.

Espero que me puedas orientar para que esto no siga ocurriendo.

Muchas gracias. Saludos, Ramiro

Hola, Ramiro.

Cuando escucho a los líderes que se quejan de la falta de autonomía de la gente, metafóricamente los pongo frente a un espejo. "Mirá bien la situación. Miralos a ellos. Mirate a vos mismo.", les digo. "¿A vos te parece que no tenés nada que ver?

¡Tu equipo sufre de Ramirodependencia! Si te buscan para todo, si te preguntan todo. ¡es porque saben que vos respondés! Es similar a lo que les pasa entre padres con hijos pequeños: si TODOS LOS DÍAS juntan lo que los chicos dejan tirado, no los dejan madurar. Por darles todo resuelto les impiden que experimenten y desarrollen sus habilidades. Por supuesto que da menos trabajo, es menos riesgoso y toma menos tiempo juntar los juguetes del piso que educar a los chicos, pero es un mal hábito que, a LARGO PLAZO, resulta una condena para todos.

El patrón que describís es muy común entre los líderes de organizaciones que, como la tuya, crecieron mucho y/o muy rápido. Probablemente, durante mucho tiempo fuiste el único que tomaba decisiones, y es probable que te esté costando correrte de ese lugar al que estás tan acostumbrado, que tan bien te sale y que es probable que te guste. Pero si vos no hacés espacio, las personas que trabajan con vos no lo pueden ocupar.

Aunque complique todo y vuelva más lentas las operaciones, es evidente que, al menos hasta ahora, esta dinámica les resultó cómoda a todos, y que todos van a tener que cambiar conductas para cambiar la situación.

Tu tarea es "educar", generar una cultura de autonomía. Existe un riesgo en esto, y eso también puede ser parte de lo que viene impidiendo que tu delegación sea efectiva. Pero se puede minimizar si se hace en forma paulatina, en etapas.

Nadie aprende de la noche a la mañana. La idea no es que les sueltes la mano de golpe, sino que los acompañes en el proceso de pensamiento que lleva a tomar una decisión, o a hacer algo que antes vos hacías. Por ejemplo, para cortar el hábito de que te traigan los problemas, es bueno que les pidas que, junto con la pregunta, vengan con algunas soluciones posibles. Si alguien no trae opciones, no te tientes a resolver por él ("Y bué. Total, ¡me lleva un minuto!"). No te dejes llevar, porque así mantenés viva la dependencia. Pedile que vuelva con las ideas o soluciones que pensó.

Hacelo paulatinamente. Ante un problema, o una decisión, no dejes del todo solo a tu colaborador. Es bueno que estés cerca como testigo y guía, para darle criterios y ampliarle la información si lo necesita. De a poco podés ir dejando que se pruebe haciendo lo que antes hacías vos. Empezá en ámbitos protegidos. Si hay un encuentro con un cliente, una situación en la que antes tenías mucho protagonismo, llevalo con vos y mantenete callado, dejalo hablar a él. Incluso corré la silla un poco hacia atrás para dejar a tu gerente en primer plano, porque si no el cliente, acostumbrado a que vos seas su interlocutor, te va a mirar a vos y va a querer hablar con vos. Así en todo: a medida que vaya ganando seguridad, andá soltándole la mano y está cerca de él en sus primeros pasos. hasta que pueda caminar solo.

La inversión que hagas hoy para "educar" a tu equipo en este sentido va a impactar sobre lo que pase de ahora en más. Generar una cultura de autonomía puede implicar un gran esfuerzo en el presente, pero te va a recompensar más adelante con menos control, mejores resultados y mucho potencial para seguir creciendo.

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