"Quiero un candidato que muestre debilidad"

El hombre fuerte de la televisión argentina no cree en los políticos que dicen saberlo todo. Afirma que los artistas deben ser siempre críticos. Y avisa que no piensa morirse sin antes filmar una película como director
El hombre fuerte de la televisión argentina no cree en los políticos que dicen saberlo todo. Afirma que los artistas deben ser siempre críticos. Y avisa que no piensa morirse sin antes filmar una película como director
Fabiana Scherer
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26 de julio de 2015  

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Coló

Gloria. Alcanzarla, rozarla, ese es uno de los motores que empuja y desafía a Adrián Suar consigo mismo, con sus búsquedas más internas. "Siempre fue mi móvil", aclara.

¿No fue el dinero?

Siempre fue la gloria. La plata vino como consecuencia. Me ha ido bien, pero tampoco es para tanto.

"No voy a decirte cuánta", advierte el Chueco de espaldas a la pared de su oficina en Pol-Ka, que da cuenta en imágenes de los éxitos que por más de veinte años coronaron buena parte de la televisión y el cine local, y que lo tuvieron como protagonista, ya sea como actor, productor y programador de El Trece.

¿Nunca pecaste de ostentoso?

Soy cero ostentoso. No me gusta. El menemismo nunca me gustó. Lo que te digo no es una pose. Yo puedo mirar a los ojos, porque la plata que gané la hice trabajando y eso para mí es todo. Esa es una buena bajada para tus hijos, para tus amigos, para la sociedad. No hay truco. No hay nada turbio y ese es mi mayor capital. Para mí ostentar es una grasada total. Además, jamás me lo permitirían mis amigos judíos.

Está claro, no sos ostentoso. ¿Y tacaño? Algunos te hicieron esa fama.

Esa es una mentira total. Soy un tipo muy gozador, de disfrutar mucho. No tengo ningún vínculo con la plata más que saber que va y viene; que viene y que también se va. En mis comienzos como productor pagaba lo que podía, en ese momento era así y por eso quedó ese mote social de productor actor, pero no es así. Tengo un vinculo muy suelto con el dinero, no me perturba en lo más mínimo.

Tras veinte años de terapia son muchas las cosas que a Adrián no lo perturban. Al contrario, siente que pisa seguro y ante cualquier caída, sabe que puede levantarse.

No sos de los que necesitan un entorno chupamedias para sentirse seguro o alimentar el ego.

No, mi único novio oficial es Pablo Codevilla. No tengo entorno lastre, el entorno chupa. Nunca tuve, nunca lo necesité. No necesito que me doren la píldora. A esa clase de parásitos le digo fuera. Los que me conocen saben que estoy a favor del diálogo, de hecho tanto en Pol-Ka como en el canal promulgo esa forma de laburar, de decir lo que pensás. Soy de los que escuchan lo que otros tienen para decir. Estoy muy atento.

¿Ejercitás el oído?

Vivo de eso, no lo perdí; al contrario, lo agudicé mucho, soy como un pescador que siempre está atento a ver qué pica, y eso se traduce a estar siempre atento a escuchar algo que haga ruido en mi cabeza. Es innato. El que perdió el oído es este gobierno. Lo perdió. Cuando estás doce años en el poder escuchás sólo a los cortesanos, lo que te dicen los que están a tu alrededor, imagino. Debe ser muy enloquecedor ese grado de poder.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Coló

¿Tu papá era socialista? ¿Se hablaba de política en tu casa?

Se hablaba poco. A mi papá le gustaba el socialismo, sí, le gustaba. Yo siempre simpatice con Raúl Alfonsín. Soy alfonsinista. Me cayó bien Raúl por ser un demócrata. De Alfonsín para acá no vi a nadie que haya generado lo que él generó. No sé si fue un estadista, no entiendo tanto de política, pero sí era un hombre republicano.

¿Ya sabés a quién vas a votar?

Sí, lo tengo en claro [ prefiere no decirlo].

¿Qué tiene que tener un político para seducirte?

Ideas. Uno pide siempre un estadista, alguien que pueda ver a la Argentina de los próximos veinte años. Me gustaría ver a alguien que pueda unir. El que venga, ya sea Scioli, Macri o Massa, tiene una deuda con la sociedad y es la de achicar esta famosa grieta. Eso no significa que no podamos discutir ideas. Hay que seguir discutiendo ideas, de eso se trata la democracia. El que gane tiene un desafío y una oportunidad importante para la próxima década, la de volvernos a juntar. Votaría a un candidato que muestre un poco de debilidad.

¿Debilidad?

Sí, que diga hay algo que no sé. Que diga quiero aprender con ustedes algunas cosas. Nadie tiene un poquito de vulnerabilidad, de vulnerabilidad real, no actuada, no para la foto y el reportaje.

Hablás de política en diferentes programas, tuitteás, pero no te mostrás con políticos.

No estoy ligado a ningún partido político. En este sentido puedo tener opiniones de gente que me gusta más que otra, o que tenga más afinidad, pero trato de ser cuidadoso. Como artista tengo la obligación de decir lo que opino, pero más importante aún, en el rol del artista tengo la obligación con el gobierno de turno de decir lo que no me gusta, porque el artista es a veces la voz de mucha gente. Así como veo bien que gente de la cultura apoye al gobierno de turno, creo que deberían decir también las cosas con las que no están de acuerdo, sin que esto signifique ser un destituyente. Ese sí a todo lo que dice y hace el oficialismo, sin tener ninguna mirada autocrítica, no me gusta. A la democracia la enriquece la crítica. Por mis veinte años de terapia, siempre estoy a favor de empezar a ver lo malo para poder crecer. El problema es cuando la discusión se torna en fanatismo. Una cosa son las convicciones y otra, el fanatismo.

¿A qué llamás fanatismo?

Al fanatismo lo relaciono con la derecha más recalcitrante. Y ahí no tengo más que discutir. Hablo del fanatismo en ambos lados, de los que están a favor y en contra de todo. Si estás en contra de todo, tu palabra pierde peso; igual con el que está a favor de todo.

¿Qué opinión te merece cuando a tu posición política la relacionan con una bajada de línea del Grupo Clarín?

Esa es una fantasía. Preguntá a cualquiera en un cuarto cerrado, sin cámara, sin nada, si querés a todos los que ponemos la cara –desde Lanata, Tinelli– si hubo o hay una bajada de línea. No existe eso en el Grupo Clarín. A mí nadie me dice lo que tengo que decir. Se trabaja de manera muy libre. Y a las pruebas me remito, podés ver con quiénes trabajamos y eso no lo hago de loquito, sino que tiene que ver con una ideología de Clarín [ en 2014 la Asociación de Actores lo acusó de censurar las ideas políticas de los actores. Suar respondió con una dura carta y atribuyó el hecho a una "canallada inaceptable"]. Pero eso no pasa al revés, en Canal 7 no pisa alguien que piense diferente. Son un poco como los skinheads. Si estás en contra, ni agua. Eso es así. Ahí si sos del oficialismo está todo bien; si no, sos el enemigo. Es como el fascismo.

Hoy mucha gente joven se moviliza, está muy metida e interesada en la política. ¿Hablás con Toto [ su hijo, fruto de su relación con Araceli González] de este tema?

Me gusta que la gente joven esté metida, que los de 20, 25 años estén inquietos, tienen que estar inquietos siempre, incluso con lo que están a favor y en contra. Con Toto trato de que las cosas no sean totalmente tajantes. Quiero que se nutra, que escuche, que mire, que aprenda. Eso lo va a hacer mejor persona. Porque los regímenes autoritarios, esos que dicen tener la razón absoluta, los que no muestran un poquito de debilidad, nos hacen mal. Para mí de Menem a esta parte se rompió la matriz argentina, está totalmente quebrada. Espero que venga un cambio. Un cambio en la institucionalidad, en el valor de la república. Volver a pensar en el valor del trabajo, en la cultura del trabajo y romper con esa naturalización de roban pero algo hacen. Los que tienen que dar el ejemplo se roban la plata de los que menos tienen. Confío en que vamos a tener un cambio. Amo este país, me lo dio todo.

* * *

Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Coló

Dice que anota todo: "Escucho algo y lo anoto. No tengo computadora [ hace un paneo de la oficina que tiene en el barrio de Chacarita]. Ojo, no estoy orgulloso de esto. En breve voy a poner una".

¿Te resistís a la tecnología?

Me estoy amigando. A mí también me llama la atención no tener una computadora. No soy un troglodita, tengo mi iPad, pero a la hora del trabajo prefiero el lápiz y el papel.

La vieja escuela, como la de poner el pecho si las cosas no resultan según lo previsto. Muchos dicen que atajás las balas.

Nunca me vas a escuchar decir el público se equivocó, eso sí que es ideológico. Cuando me va mal en el canal siempre me pregunto qué hice mal.

Dicen que el fracaso en un programador de televisión se paga doble.

Y..., algo de eso hay. Mundialmente es así: te equivocás, acertás, te equivocás, acertás. Obviamente te conviene tener un promedio más alto de aciertos que de desaciertos, si no, ya me hubieran echado. Ser programador y productor son dos cosas muy distintas. Mi oficio más fuerte es el de productor. Hace quince años que soy programador, pero me llevó diez aprenderlo. Creo que en los últimos cuatro mejoré mucho. Hoy puedo conciliar en El Trece lo que puedo hacer con lo que quiero hacer. Hay veces que quiero hacer algo y hay veces que hago lo que puedo, ya sea por los costos o por las posibilidades que me da el mercado.

¿Cuál es la diferencia en estos últimos años?

Siento que la programación es más fiel a mi naturaleza, a mi ideología artística. En cuanto soy más yo, más le puedo aportar al canal. Creo que junto a Pablo [Codevilla] armamos una grilla que nos gusta.

¿El rating para vos es un karma o un desafío?

Lo vivo bien, lo deseo todo el tiempo. Mientras que me dedique a esto lo voy a desear. Me pongo mal cuando no se da lo que uno esperaba, pero intento ver qué hice. Trato de no pelearme.

Este año, buena parte del rating estuvo de tu lado, sobre todo con el suceso de Las mil y una noches. ¿Cuáles fueron las razones del éxito de la novela turca?

Las mismas por las que me sedujo el tráiler que pedí el año pasado, al enterarme del suceso en Chile. El gancho emocional es universal. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por salvar la vida de tu hijo?, es el eje perfecto para una historia de amor clásica y efectiva. La forma de contar es simple y romántica, con grandes sutilezas. Se les da tiempo a los silencios, a los gestos, a la interpretación del televidente, y, por supuesto, la calidad de producción que se suma a lo interesante de espiar otra cultura. Funciona porque está bien hecha y tiene corazón. Son fenómenos que llegan cada diez o doce años y nos invitan a aprender y ajustar los factores que existen para hacer ficción. Cuando aparece un suceso así le tenés que dar el mejor horario.

Con Marcelo Tinelli están atravesando una gran etapa. ¿Te gusta el programa?

Me gusta mucho lo que está haciendo. Cuando él está histriónico, me divierte mucho. La cosa bizarra a mí me gusta, no lo bizarro que da asco, sino lo bizarro que da humor. Este año apareció la mamá de Fernando Burlando, como si fuera un sketch, tiene algo de bizarro y de gracia. Ella me parece muy graciosa. Parece ensayado, pero no lo es; tenés en pista a un abogado y a su mamá, que fue maestra y directora de un colegio. Se apostó por el humor.

Esperanza mía es una serie atípica de Pol-Ka...

Feliz, es un modelo de programa al que no estoy acostumbrado a hacer. Me siento como con un chiche nuevo. El programa es un éxito, mató, y en el teatro, el musical va a ser un exitazo.

Lali Espósito es magnética. La conocés bien, fue tu hija en Solamente vos.

[Risas] Esperanza... es una historia que tengo en la cabeza desde hace siete y ocho años. Hay cosas que están predestinadas, iba a ser para otra y no lo fue. Pasaron los años y terminó finalmente en manos de quien tenía que llevarnos al triunfo. En ese sentido, Lali es increíble, y encontró en Mariano Martínez a un protagonista importante.

Este año bien lejos está de los fracasos. Por el contrario, Adrián Suar cosechó un reconocimiento tras otro en sus diferentes roles. En el verano, junto con Guillermo Francella, se quedó con la Estrella de Mar de Oro por la comedia Dos pícaros sinvergüenzas; el 30 de marzo fue nombrado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, y su productora volvió a conseguir el Martín Fierro de Oro, esta vez por Guapas. También posicionó a El Trece en la franja horaria de la noche con la vuelta de Tinelli, Las mil y una noches y Esperanza mía, además de seguir ganando terreno como productor teatral con tres piezas en la calle Corrientes: Venus en piel, La chica del adiós y el musical Esperanza mía.

"Hice mucho teatro, como coproductor, sobre todo con Pablo Kompel. Con él hicimos los últimos espectáculos de Alfredo Alcón [ El gran regreso, La muerte de un viajante]. Con Pablo me une una amistad. Para Venus en piel y La chica del adiós nos asociamos con Nacho Laviaguerre. La verdad es que nos llevamos muy bien. El teatro me encanta, es algo que seguiré haciendo, tiene otras reglas, otros procesos. Me gusta la gestación del proyecto, hay que pelear mucho, los dos tienen mucha personalidad.

En los camarines recibe la visita de Griselda Siciliani, su mujer, y la hija de ambos, Margarita
En los camarines recibe la visita de Griselda Siciliani, su mujer, y la hija de ambos, Margarita Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Coló

Red Carpet es otra de las obras que producen los tres. Corrieron el estreno por el accidente que tuvo Joaquín Furriel [se quebró una vértebra dorsal].

Paramos todo para esperarlo a él. Finalmente la vamos a estrenar en enero. Tengo muchas ganas de hacer esta obra con Joaquín, Muriel Santa Ana, Gloria Carrá. Se mete con un tema sumamente interesante, como el de los egos, algo que conozco muy bien. Desde hace un tiempo disfruto hacer todo lo que está relacionado con el mundo del espectáculo, ya sea en el teatro, en el cine y la televisión.

La apuesta fuerte para esta segunda parte del año en televisión es Signos. ¿Con Julio Chávez siempre te animás ir un poco más allá?

Se hacen apuestas porque ameritan el calibre de actor que es Julio [interpreta a un asesino serial]. En este sentido, Julio es inspirador. Sabés que podés contar e imaginar una historia dentro de la naturaleza de los personajes que puede componer. Conociéndolo, sé que puede gustarle o tentarlo. Me puedo equivocar.

Por ahora no lo hiciste. Lograron hacer un éxito tras otro: Tratame bien, El puntero y Farsantes; todos se quedaron con el Martin Fierro de Oro.

Hicimos también Epitafios para HBO. Hace muchísimos años que Julio está unido a la productora, una unión que no sólo tiene que ver con lo profesional, ya pasó al terreno de la amistad. Tenemos un espacio de mucha amistad, de un buen proceso creativo, porque él siempre pone una mirada muy interesante a los proyectos, una mirada que los hace crecer. Y en Signos hay varios puntos que le interesa, como la astrología.

Con Signos firmaron una alianza con Turner. ¿Es una nueva forma de hacer televisión?

Es una forma de abrir el juego, un formato de negocio que se va a profundizar. Lo podés ver acá y también lo podés ver allá. Se hace un trabajo regional, es una oportunidad para los canales, para las productoras, para los actores. Yo lo veo muy bien.

Nos falta hablar de cine, otra pata en la que te fue muy bien. La mayoría de tus películas fueron éxitos de taquilla. ¿Cuándo volvés a rodar?

En octubre vamos a hacer una nueva comedia con Valeria Bertuccelli [ Un novio para mi mujer]. Estoy muy feliz de volver a trabajar con ella. Vamos a estrenar el año que viene, vamos hacer algo muy divertido.

Como director hiciste un corto que integró el film 18J. Siempre amagaste con debutar en el largo.

No voy a morirme sin hacer cinco o seis películas como director. Cinco, seguro. Mejor cerremos en cuatro. Quiero que cuando me muera aparezca y filmó… Lo que quiero es contar una buena historia, una de vínculos, puede ser una comedia romántica. Tengo una historia dando vueltas. Es algo que se viene en mi próxima etapa.

* * *

En abril estuviste en el Vaticano para presentar el proyecto de un centro cultural interreligioso.

Mi papá [ Leibele Schwartz, el tenor litúrgico y actor] era un referente dentro de la colectividad judía y amigo de varios curas que iban al Templo Libertad a escucharlo cantar. Cuando surgió la idea de armar este centro que busca reunir al catolicismo, al judaísmo y al islamismo, me convocaron. Es algo que se habló y me encantaría hacer.

¿Cómo te llevás con la religión?

Me atraviesa en la sangre. No soy una persona religiosa, pero sí un tipo de mucha fe. Soy un clásico chico judío. No tengo mayor explicación que esa. El judaísmo está en mi cuerpo. Desde que falleció papá [11 de julio de 1992] voy menos al templo. Iba mucho al Libertad, cuando se escuchaba bien cantar. Me gusta mucho la música judía litúrgica, y mi padre era un cantante extraordinario. Todo era distinto en la voz de papá.

Hay quienes dicen que Toto será tu heredero.

Quiero que él encuentre su vocación, que siga su propio deseo. Trato de que mi mirada no lo atormente ni lo apague. Le tengo mucha confianza, creo en él. Busco darle las herramientas necesarias para lo que quiera emprender. Trato de no estarle encima, a pesar de que eligió algo que a mí me gusta, que es la actuación, y me muero de amor que así sea. Yo le daría, como padre, un protagónico mañana, imaginate, pero lo único que le deseo es que arranque de abajo, que se curta, que llore, que se frustre y después salga. Quiero que haga ese aprendizaje.

Y a Margarita, ¿cómo la imaginás?

Es una nena muy especial. Se lo decía a Gri [Griselda Siciliani, su mujer] el otro día. No sé de qué está hecha esta nena, pero hicimos algo impresionante. Siento que va a ser una bataclana como la madre. Es divina, inteligente, seductora.

Griselda te cambió la vida. ¿Qué fue lo que hizo?

Me hizo crecer. Me ayudó mucho en mi carrera, sobre todo en mi carrera como actor. El vuelco que yo hice en los últimos diez años, en esto de empezar a confiar más en mí, se lo debo fundamentalmente a ella. No porque tuviera la autoestima baja ni mucho menos, siempre tuve la autoestima bien alta, pero ella me arengó mucho. Siempre dice que soy el mejor comediante. Me lo hizo creer, no es verdad, pero ella me lo dice con una convicción, y me lo creí. Lo mejor que tiene esta pareja, además del amor, no voy a decir que somos fanáticos el uno del otro, porque no es la palabra exacta, pero sí hay un acto de mucha generosidad y amor del uno por el otro. En lo personal y en lo profesional. Yo soy muy arengador de ella. Griselda no tiene techo, lo que se proponga lo puede lograr. Y eso es extraordinario.

1968

Adrián Kirzner Schwartz nació el 25 de marzo, en Queens, Nueva York. Hijo de Lilian Keller y Leibele Schwartz. Dos años más tarde dejaron EE. UU. y se instalaron en Villa Crespo

1981

Debutó como actor a los 13 años; a los 14 formó parte de Pelito. Dejó el colegio en cuarto año. El gran salto llegó con La banda del Golden Rocket. Allí conoció a Araceli González. En 2014 ganó su primer Martín Fierro como actor por Solamente vos

1994

Armó Pol-Ka con Fernando Blanco y cambió la ficción en TV. Poliladron, Gasoleros, Verdad/Consecuencia, Tratame bien, Mujeres asesinas, Farsantes y Guapas son algunos de los éxitos

1998

El 17 de agosto nació Tomás, de su relación con Araceli González. El 15 de junio de 2012 lo hizo Margarita, fruto de su amor con Griselda Siciliani

2002

Desde ese año tiene la programación de El Trece en sus manos. El gran cambio lo dio cuando sumó a la programación en 2005 a Diego Maradona con La noche del 10 y a Marcelo Tinelli con ShowMatch

El futuro

"En la tele ahora se viene Signos, con Julio Chávez. En octubre comienzo a filmar con Valeria Bertuccelli una comedia que llegará a los cines el año próximo. En el teatro estrenaremos en enero Red Carpet. Tengo ganas de crear una escuela de producción, me veo con vocación docente. Dirigir cine, ya lo haré"

Asistentes de producción: Camila Pepa y Delfina Correas. Asistentes de fotografía: Lucas Pérez Alonso y lucía Arenes. Video: Lucía Arenes Agradecimiento: Unimate (Thames 1373, Palermo Viejo) www.unimate.com.ar. Vestido por Key Biscayne

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