Zanahorias, batatas, papas y remolachas son hortalizas de raíz que crecen bajo tierra y tienen un gusto dulce natural. Aquí, características y virtudes de las más comunes
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En el mercado encontramos durante todo el año una gran variedad de raíces comestibles como zanahorias, rabanitos y remolachas (que en realidad son hortalizas) y tubérculos comunes tales como papas y batatas. Se pueden cocinar tanto al horno como al vapor, al microondas, hervidas o a la parrilla y algunas incluso se comen crudas en ensaladas. Son a la vez dulces y saladas, tienen una contextura fibrosa y dura y se caracterizan por su bajo contenido graso y buena cantidad de antioxidantes y minerales. Su valor nutritivo es variable y depende de la cantidad diaria que se consuma. Lo importante es a la hora de comprarlas buscar raíces firmes y sin manchas, que no tengan brotes y que las hojas estén verdes y frescas y no estén marchitas. Aquí, cinco raíces que no deben faltar en una dieta bien equilibrada.
<b>Zanahorias</b>
No sólo son beneficiosas sino también de gran valor y una de las fuentes más ricas de beta caroteno en la dieta (de ahí su color naranja). Conviene comerlas en abundancia ya que además de añadir color, sabor y textura a los platos, son deliciosas ralladas en ensalada. No existe una cantidad diaria recomendada, pero algunos expertos opinan que los adultos deben consumir una zanahoria grande por día. Hay que pelarlas antes de comerlas porque pueden tener pesticidas y productos químicos agrícolas salvo que estén cultivadas de forma orgánica.
<b>Remolachas</b>
Además de sus raíces dulces y carnosas, las remolachas tienen la ventaja de dar hojas. Conviene consumirlas cuando son jóvenes porque son más tiernas y dulces; las más pequeñas pueden cocinarse enteras y las más grandes cortadas al horno en rodajas. Hay muchas formas de comerlas: en ensaladas (crudas o cocidas), sopas, budines y tartas. Una ración de 105 gramos de remolacha cocida proporciona más del cincuenta por ciento de la cantidad recomendada por día para un adulto de vitamina B. Su sabor dulce procede de sus azúcares naturales.
<b>Rabanitos</b>
Nada más fácil y rápido que cultivar rabanitos, unas raíces gorditas de color rojo casi artificial y un sabor entre picante y a tierra. Se cree que las sustancias que le confieren al rábano su característico sabor picante ayudan a aliviar las congestiones nasales y en Oriente se lo considera un desintoxicante general y se lo recomienda como preventivo de gripes y catarros. La mejor manera de comerlos es frescos y recién cosechados en ensaladas, apenas enjuagados y con todo el sabor de la tierra. Contienen bastante potasio, vitamina C y calcio.
<b>Papas</b>
Aunque las papas pueden ser de diversas formas y colores, hay dos clases básicas: las céreas y las harinosas. Las céreas tienen mucha agua y poco almidón y van muy bien salteadas, hervidas y en ensaladas; las harinosas tienen más almidón y una textura más ligera y esponjosa, y son mejores para hornear y hacer purés. Si bien sólo proporcionan 11 mg de vitamina C por cada 100 gramos, suelen comerse en cantidad por eso realizan un importante aporte de vitamina C. Al comprarlas deben estar duras, bien formadas, sin ojos ni puntos verdes.
<b>Batatas</b>
La carne amarillenta de las batatas es una rica fuente de tres importantes antioxidantes: las vitaminas C y E y el beta caroteno. Es una de las raíces más versátiles y existen variedades más blancas, otras amarillas y otras anaranjadas que, además de ser muy dulces, son muy atractivas. En cualquiera de sus formas quedan deliciosas tanto al horno como fritas (en bastón, sufflé o rejillas), hervidas y también combinadas con otras hortalizas de raíz. A la hora de comprarlas hay que tener en cuenta elegir las de carne pesada y fuerte y piel sin arrugas.
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