
Raúl Portal: El padre que tiene el carácter de un niño
Reconoce que sólo gracias a su hijo Gastón ha podido sentar cabeza
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-Hablemos de tu relación con Gastón. ¿Es cierto que...?
-Pará. ¿Lo hacemos más fácil? Es extraordinaria. Chau. Muchas gracias.
La entrevista apenas empieza y Raúl Portal prefiere hacerlo con una carcajada. Tiene 60 años y el carácter de un chico. "Digamos que él me hizo sentar cabeza", dice acerca de su hijo, que ya cumplió 32, trabaja con él desde hace veinte, y hoy es su director en Perdona Nuestros Pecados (PNP).
El programa, que se emite por Telefé, es producido por su mujer, Lucía, y tiene a Mariana Fabbiani, su nuera, como coconductora. "Para el que valoriza la familia no es difícil trabajar con los parientes", asegura Portal.
-¿Es cierto que estás escribiendo un libro para Gastón?
-Sí. Le estoy escribiendo un fichero sobre valores: qué pienso yo sobre la pena de muerte, la solidaridad, las relaciones sexuales... Como yo perdí a mi papá a los 19 años, hoy me gustaría saber qué pensaría él de ciertas cosas. Y es lo que trato de hacer para Gastón. No lo voy a publicar, va a ser sólo para él. Quizá va a haber más lectores, que pueden ser mis nietos...
-¿Te gustaría tener nietos?
-Estoy tan desesperado por tenerlos que ya estoy comprando cosas para que lo vuelvan loco a Gastón para que los traiga acá. Tengo un banquito de carpintero y toda clase de juguetes. Lo voy a corromper tanto a León... Porque se va a llamar así.
-¿Es cierto que a Mariana se la presentaste vos?
-Fue un horror lo que hice. Gastón me dijo un día: "Qué linda es". Un día la vi con su novio y le dije: "Vos tenés que ser la novia de Gastón; él está totalmente enamorado de vos". Y salieron. Además está en PNP por mí: yo fui el que quiso ponerla y funcionó muy bien. Demostré tener un buen ojo clínico con las chicas, que siempre tienen dos cosas: el OK de mi mujer y una absoluta libertad.
-¿Gastón tiene igual libertad para dirigir el programa?
-Gastón es el artífice absoluto del programa. La idea es de él y yo no estaría ahí si no fuera por Gastón. Yo siempre fui muy bohemio y hacía programas de una sola temporada. Y desde que él se puso al frente, estoy en la séptima temporada de PNP. Digamos que me hizo sentar cabeza.
-¿El es más responsable que vos?
-Sí, absolutamente. Además tiene una condición de la que yo carezco completamente: criterio comercial. Yo no me sé vender; no me sé valorar en lo profesional.
-¿Eso no provoca conflictos entre ustedes?
-No. Tenemos en claro que el que tiene más capacidad para algo es el que se dedica. Antes la productora era mía, pero desde hace tres años es suya y yo soy su empleado, porque ahora él tiene mucha más capacidad que yo. Es licenciado en comunicación social y publicidad y tiene tercer año de cine. Yo estoy feliz así, porque Gastón vuela.
-O sea que no es necesario despegarse de la familia para volar...
-¡No! ¿Por qué, si podemos volar juntos? Podemos ser una bandada. Yo le di la vida y la libertad, y le lego raíces y alas. Hay algo que muy pocos saben: yo fumaba cinco atados de cigarrillos y llegué a fumar seis cuando Gastón iba a cumplir un año. Apagué el último pucho y le regalé un padre. Dejé eso por amor a él. Y eso valió que él no haya fumado nunca.
-¿Dejaste alguna otra cosa por amor a él?
-Todo. Un hijo es la más maravillosa de las renuncias. Hay un Raúl Portal desde el año cero hasta 1968. Desde entonces vivo por y para la vida que traje al mundo. Traté de no ser muy obsesivo y de dejarlo lo más solo posible, porque mi padre fue así conmigo: iba a todos lados conmigo, por ejemplo a jugar al tenis, y cuando murió no pude jugar nunca más. Volví ahora, con Gastón.
-¿Qué otras cosas compartís con Gastón?
-Tenemos algunos deportes en común y otros muy distintos. A los dos nos gusta mucho el boxeo, pero yo nunca hice deporte de grupo y Gastón sí. Eso traté de inculcárselo, porque creo que te enriquece socialmente.
-¿Es cierto que cuando era chico miraban juntos televisión y la criticaban?
-Sí. Gastón heredó de mí la pasión por River y el amor por el humor absurdo. Tenemos una lectura divertidísima de las situaciones imposibles, exageradas y tiradas de los pelos. Y mirábamos con esa óptica programas aparentemente serios, que a nosotros nos hacían matar de risa.
-¿Por qué empezó a trabajar a los 12 años?
-Lo hice trabajar para que tuviera responsabilidades y fuera conociendo el medio. Estuvo conmigo en la radio, después en la producción de Semanario insólito, y a los 18 años produjo Notidormi. De ahí en más empezó a producir todos los programas.
-¿Cómo fue la relación entre ustedes en su época de adolescente, que supuestamente es de rebeldía?
-Buena, porque nosotros siempre tuvimos los roles muy claros. Y el mío es el de la paternidad. Con Gastón fui duro, porque la vida es muy dura y hay un entrenamiento que uno les da a sus hijos para que puedan afrontarla. Duro no quiere decir dictatorial, pero fui severo respecto de los valores: el sentimiento nacional y familiar, el cumplimiento de la palabra, el honor, la responsabilidad, la tenacidad, el coraje, la amistad. Nosotros tenemos un alto concepto de la amistad, y eso produjo que Gastón trabaje con todos sus amigos en el programa. Con ellos tengo una relación extraordinaria: hacemos deportes juntos y les enseño percusión. Son mis hijos adoptivos.
-¿Te considerás amigo de Gastón?
-Sí. Pero primero padre. El padre tiene más sabiduría que el hijo. Y yo tengo una experiencia que él no tuvo: tener un hijo.






