
Restaurantes/Cocina porteña
Por amor a Las Cañitas
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Y se largó la temporada, que promete novedades de todo tipo, no sólo las estacionales variaciones de cartas y menús, sino también cocineros que cambian de restaurantes, restaurantes que varían su tipo de cocina, otros que renuevan la puesta, algunos que cierran, muchos que abren.
Encabezando el último de estos grupos, y en la cada vez más poblada zona de Las Cañitas, está Afrodita, a escasos metros del corazón gastronómico del barrio, la esquina de Báez y Andrés Arguibel.
El frente impacta, el interior encanta. En una casa de barrio con detalles italianizantes, muy bien iluminada, se ha instalado un restaurante que recurre a la serenidad de los materiales nobles, el equilibrio de las líneas horizontales, la luz suficiente, pero no agresiva, el cuidado de todos los detalles. Si la primera lectura remite a lo japonés -de fijarse en las sombrillas que hacen de pantallas, las mamparas esmeriladas y traslúcidas, los portavelas- otros detalles tienen la elegancia abstracta del art decó.
Buena vajilla y mesas (incómodas, por lo chicas) puestas en blanco. Sobre el fondo del local, hay una barra desde donde se entrevé la cocina, a cargo del joven chef Mauricio Masajnik.
La carta es corta y su fuente de inspiración es la cocina porteña. Se advierte el deseo de satisfacer las apetencias de la clientela de la zona, por excelencia joven y sofisticada, sin recurrir a las extravagancias o fusiones tan en boga.
Entre las entradas se ofrecen crepes de espinaca y ricotta ($ 6), ñoquis de sémola con osobuco ($ 6), plato que sólo la alta temperatura -a pesar del aire acondicionado- me impidió probar, langostinos panados ($ 13), ensalada verde o de rúcula con braseola.
Los platos principales proponen un rico y liviano pescado en papillote con juliana de verduras ($ 12), lenguado con arroz, ojo de bife con mostaza y gratín de papas ($ 14), pechuguitas de pollo con salsa de limón.
Figuran, además, entre los platos de resistencia, ravioles de calabaza y farfalle con mariscos y verduras al vapor ($ 11), ambos con crema.
Es de notar que la cocina se desempeña con corrección, sin grandes errores y también sin grandes aciertos ni deslumbramientos. Conviene asesorarse con las camareras, porque hay platos que no figuran en el menú.
Para terminar la cena, nada mejor que la selección de postres ($ 18), con rica creme brulleé, deliciosa torta húmeda de chocolate, aceptables profiteroles, entre otras dulzuras.
Buen café y servicio algo inexperto.
Afrodita.
Báez 121 Tel. 4772-6527. Tarjetas. Abre toda la semana, de noche.
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