
Revalorizar las raíces sirve para definir la identidad
Una tarea que debe ser compartida por todos
1 minuto de lectura'
Me enamoré de la madera y del cuero hace muchos años, y todavía sigo de novio. Los dos son materiales que identifican a la Argentina en el mundo, especialmente el segundo. Por ejemplo, en Barcelona he visto muebles con aplicaciones en cuero que tenían el letrero cuero argentino , para darle mayor jerarquía a la creación. La madera es otro material que amo, especialmente por como se trabaja y las posibilidades que nos brinda. Combinada con el cuero se obtienen enseres sumamente sofisticados y muy elegantes.
Por otra parte, creo que sólo ahora estamos mirando un poco más hacia adentro, en vez de idealizar el afuera. Eso se relaciona con rescatar la identidad.
Todo lo que forma parte de nuestras vivencias y nuestra cultura se verá al diseñar, siempre que lo hagamos con sentimiento, sin copiar modelos extranjeros. Por eso creo que en aquellos casos en donde se cumpla con esta premisa, lo que se produzca será un objeto aceptado y valorado por el público, que aprecia lo realmente auténtico.
Es verdad que hay cierta controversia respecto de si existe o no un diseño argentino. Mi opinión es que en la elaboración de muebles se emplean materiales autóctonos, utilizados con cierta tendencia hacia lo contemporáneo, pero creo que no existe un estilo argentino muy definido aún.
Sin embargo, me parece que estamos comenzando a valorar los materiales de nuestra tierra y a los artesanos argentinos, y a eso le agregamos diseño.
El camino es largo. Los que creamos debemos transmitir en nuestras realizaciones un sello nacional. De esa manera, quien lo compre no sentirá que adquiere un estilo globalizado que no aporta ni transmite nada. Ese diseño es una especie de combo , que lo único que hace es reproducir lo que se ve en las revistas, pero carece de sentimiento, identidad y autenticidad. Los muebles con nuestro sello permiten un adentrarse en las raíces y una identificación con lo nuestro que nos llena de orgullo y satisfacción.
Por suerte veo una valoración de lo nuestro, no sólo entre los diseñadores, sino también entre el público, y me parece que ése es el camino correcto.
El autor de esta columna es arquitecto, ganador del Concurso de Maquetas Año 2000.






