
Rosemary Rodríguez: con estilo de mujer
De origen español, como Paco Rabanne, esta diseñadora formada en París encarna una etapa renovada y con sello femenino en la marca del irreverente creador
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SANTIAGO DE CHILE.-Cuentan que la química fue inmediata. Rosemary miró a Paco. Paco miró a Rosemary. Intercambiaron algunas palabras. Y sellaron un pacto profesional destinado a insuflarle nuevos aires a la firma Paco Rabanne. Ella tenía en su haber una provechosa experiencia junto a los diseñadores Thierry Mugler y Gianfranco Ferré. El, la creación, durante los años 60, de una de las propuestas más impactantes del mundo de la alta costura. Encontraron un código común, basado en el respeto a la trayectoria y la sensibilidad estética del otro. Rodríguez se convirtió en directora creativa mundial de la empresa. Así comenzó una historia que, a cuatro años de iniciada, está gestando una nueva era en la marca del talentoso diseñador.
–¿Cuál es el secreto de su empatía con Paco Rabanne?
–La complementariedad; el hecho de que yo, que soy muy femenina, trabaje en una marca con historia masculina. Esa dualidad contribuye a la riqueza del producto. Paco creó un estilo muy gráfico, al que yo puedo aportar ligereza y sensualidad. Los diseños continúan transmitiendo la fuerza característica de la firma, pero de un modo claramente femenino.
En el acento español de Rosemary se filtra, insistente, el francés. Nacida en Salamanca, se crió entre París y Lisboa, estudió en Francia y, finalmente, se instaló en París. Probablemente, algo de ese origen y esa vida un poco nómada la hayan acercado al arquitecto-modisto (Rabanne nació en el País Vasco y emigró a Francia durante la Guerra Civil Española, iniciada en 1936). La profundidad de la mirada, siempre alerta, sin dejar de ser afable, también delata que por las venas de Rosemary corre intensa sangre ibérica.
–¿En qué aspectos su llegada modificó el estilo de la marca Rabanne?
–Me enfada mucho oír decir que Paco es un diseñador de los 60. La marca sigue viva, es contemporánea y encanta a las mujeres. Lo que yo propongo es un pret-à-porter muy completo: desde vaqueros y suéteres hasta vestidos increíbles, confeccionados íntegramente a mano. Además, me gustan los tejidos ligeros, como la muselina de seda. Por eso combino este tipo de género con las piezas en metal o plástico características del universo de Paco. El objetivo es crear la mujer Rabanne de hoy. Intención que se confirma con el lanzamiento de la nueva fragancia, Paco Rabanne pour Elle.
–¿Cómo definiría ese modelo femenino?
–Ya no existe el estereotipo que ordenaba que si eras madre no podías ser profesional. Hoy, las mujeres tienen puestos de responsabilidad en el trabajo y también poseen una vida privada, familiar. Yo creo que la moda debe dar cuenta de estos procesos. Tiene que ser contemporánea; pensada para alguien que tiene voluntad, fuerza, y siempre es protagonista. Tanto cuando acuna a sus hijos como cuando lleva adelante su trabajo o disfruta de su sensualidad.
Para saber más
www.puig.com
www.pacorabanne.com
El audaz
Doce vestidos experimentales e imponibles realizados con materiales contemporáneos. Así bautizó Paco Rabanne su primera presentación en el mundo de la moda parisina. Era el 1º de febrero de 1966. Las prendas, realizadas con piezas de metal y vestidas por modelos que bailaban sobre la pasarela, generaron escándalo. Pero también admiración. Tras este impactante debut, Paco continuó experimentando con materiales y formas. Llegó al cine y participó del diseño de vestuario de Casino Royal, Barbarella y Los aventureros. En 1995 el Museo de la Moda de Marsella le dedicó una retrospectiva. Y en 2001 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, en una ceremonia celebrada en el españolísimo Palacio Real de El Pardo.





