Destinos Inesperados

Se fue con 41, reveló lo peor de vivir lejos, y un tema clave frena su regreso: “Quiero volver al mejor país del mundo”

En Mendoza estaba pasando un muy mal momento y decidió que era tiempo de volver a empezar en Marbella, aunque nada fue color de rosas...

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La lejanía, a veces, pesa mucho, pero en los últimos tres años cobró una nueva dimensión. Para no preocuparla, a Virginia le ocultaron la enfermedad de su hermana mayor. Recién cuando supieron que ya no había nada más por hacer, le revelaron la noticia y ella logró llegar a su Mendoza natal a tiempo para despedirse. Sucedió en abril de 2023 y, en ese entonces, se quedó durante un mes y medio con los suyos para luego regresar a Marbella, donde permaneció hasta fin de año, cuando supo que necesitaba volver pronto a la Argentina, después de tanto dolor.

Sin un rumbo fijo para su vida, en abril de 2024 llegó una oportunidad en Palma de Mallorca, en una cadena hotelera importante, sin embargo, tras la temporada de verano, Argentina la atrajo una vez más. Una situación similar se repitió a la temporada siguiente: “Volví de nuevo a la Argentina a pasar las fiestas y con la idea de quedarme en mi país que amo tanto”.

Virginia en Palma de Mallorca.
Virginia en Palma de Mallorca.

Pero tantos años de lejanía habían traído consigo otro obstáculo: la reinserción en el mundo laboral. Sin un trabajo en su tierra, Virginia se vio casi `empujada´ a emigrar una vez más, tras recibir una oferta en Italia: “Esto aprendiendo el idioma, parece fácil pero no es tan así. En este 2026, voy a trabajar en un hotel en Marina de Camerota, un pueblo ubicado al sur de Salerno. Esto es un nuevo desafío para mí a mis 45 años, pero en Mendoza me siento estancada, igual que cuando decidí irme por primera vez”, revela Virginia, cuya historia es la de muchos otros, que se fueron en tiempos de pandemia hacia un rumbo incierto.

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Llegar al extranjero sin dinero, agotada y en un estado de desesperación

Cuatro años atrás, Virginia llegó a Barajas sola. Deambuló por el aeropuerto durante un tiempo indefinido, entre caras extrañas y sensaciones de ahogo. Estaba perdida, debía llegar a Málaga por tierra y no tenía noción de cómo lograrlo. Detuvo a cada persona que se cruzó por su camino, pidió ayuda sin éxito, la miraban perpleja y nadie conseguía brindarle las instrucciones esperadas, algunos parecían más extraviados que ella, y el trato no siempre fue bueno.

No disponía de mucho dinero, estaba agotada, pero, finalmente, optó por tomar un taxi hasta la estación de trenes de Madrid. Llegó a Málaga algunas horas después, para luego subir a un micro que la trasladó a Marbella, su destino final, donde comprobó una vez más que su celular había dejado de funcionar definitivamente.

Sin poder comunicarse, llegó a su nueva ciudad en un estado de pánico y desesperación, halló su alojamiento, pidió prestado un teléfono y llamó a su madre a través de la cámara. Ella lloraba y Virginia lloraba. La despedida había sido dura, el viaje largo para el cuerpo y el alma.

La llegada de Virginia a España fue difícil.
La llegada de Virginia a España fue difícil.@viajaconvir
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Pero aun con el dolor a cuestas, Virginia no se arrepentía. A sus 41 años había decidido dejar su querida Argentina atrás para volver a empezar.

De Mendoza a Marbella: “La estaba pasando mal”

Hacía tiempo que Virginia coqueteaba con la idea de irse de su tierra mendocina. Ya no tenía veinte, pero el panorama parecía señalarle que era el momento. ¿Tenerife? ¿Palma de Mallorca? Mejor Marbella, se dijo, tenía un amigo mendocino que había vivido allí por veinte años y que le había facilitado algunos contactos. Con su buen inglés (un idioma que agradece haber aprendido desde pequeña) podría conseguir trabajo orientado al turismo y sabía que en aquella ciudad residían numerosos argentinos.

Sí, era tiempo de irse. Allá, en Mendoza, hacía muchos años que Virginia venía librando una batalla infructuosa, desempleada, juntando los pesos que podía con la venta de repostería, en especial alfajores de maicena.

“La estaba pasando mal”, confiesa. “Venía de trabajar ocho años de cajera de supermercado y, tras ese empleo, no conseguí nada más, azotó la pandemia, fue una etapa muy difícil. Por eso me animé y tomé la decisión de emigrar a Marbella”.

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Años atrás en Mendoza, junto a su familia.
Años atrás en Mendoza, junto a su familia.@viajaconvir

Trabajar y enfrentar las primeras caídas: “Septiembre había comenzado y el turismo había bajado”

Protegida de las malas condiciones meteorológicas por la Sierra Blanca, Virginia sintió de inmediato la calidez que obsequiaba el Mediterráneo. El encanto de Marbella no le era indiferente, pero durante los primeros tiempos el golpe del desarraigo y la incertidumbre impedían descubrir la belleza en su totalidad.

El trabajo llegó a los cuatro días, más rápido de lo esperado, pero su falta de experiencia trajo consigo la primera caída en tierra extranjera. La mujer mendocina nunca había trabajado de camarera y duró muy poco en aquel puesto.

“Pero a los pocos días empecé en otro restaurante, donde duré casi un mes, hasta que me despidieron porque no era la temporada que esperaban y no precisaban tanto personal”, cuenta. “A los dos días ya estaba en otro y ahí todo fue mucho mejor, gracias a las experiencias anteriores. Aun así, a los dos meses me pidieron que no vaya más, septiembre había comenzado y el turismo había bajado”.

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Reconocida por sus jardines y playas, Marbella ofrece un contraste de mar, montañas, pueblo y zonas modernas que han crecido alrededor de su centro histórico y su puerto.
Reconocida por sus jardines y playas, Marbella ofrece un contraste de mar, montañas, pueblo y zonas modernas que han crecido alrededor de su centro histórico y su puerto.

Virginia decidió cambiar de rubro y pronto encontró trabajo en una heladería, donde la pusieron a prueba una semana, sin éxito. No lograba servir bien los helados, los cucuruchos se le rompían y si ponía helado de más, se lo hacían tirar delante del cliente: “Un papelón me hacía pasar la encargada...”

Calidad de vida, calidad humana: “Me han ayudado más los españoles o de otros países, que el argentino”

A pesar de los altibajos, Virginia ya se sentía más asentada en la habitación que había alquilado, y familiarizada con las calles y los paisajes de gran belleza, como las playas, el casco histórico y el paseo marítimo. No estaba dispuesta a rendirse.

Halló un nuevo empleo en otro restaurante, donde hasta se desenvolvió con mayor soltura, pero que le reafirmó una de las enseñanzas que le deja el hecho de ser foránea: no importa el lugar del mundo donde uno esté, siempre hay que pagar derecho de piso.

“Te hacen hacer las tareas más pesadas, no les gusta cuando alguien es nuevo”, asegura Virginia, quien para obtener más dinero también se empleó de manera esporádica en tiendas de ropa. “Sin dudas, lo bueno que destaco de acá es que hay mejor calidad de vida, destaco la seguridad, no hay inflación o es mínima para nuestros parámetros”.

Para Virginia, los primeros tiempos en España fueron duros, pero no quiso rendirse.
Para Virginia, los primeros tiempos en España fueron duros, pero no quiso rendirse.@viajaconvir

“Lo malo, que en realidad no lo llamaría malo, es que hay que pagar el precio del desarraigo, estar lejos de todos tus afectos”, continúa. “Yo me vine sola y acá cada uno vive a su ritmo. Con los pocos conocidos que tengo no me veo casi porque cada uno tiene su vida, su trabajo. Me ha pasado que el mismo argentino no te da mucha bola, perdón la expresión, por ahí me han ayudado más los españoles o de otros países que el argentino, que, a su vez, te pregunta de todo: que por qué vine, si tengo papeles, en qué trabajo. El FBI parece, ojo, no todos, por suerte he conocido compatriotas muy buenos”.

Aprendizajes y añoranza argentina: “Soy de las que cree que hay que arriesgarse en la vida”

La llegada a España por primera vez fue dura. Nada fue color de rosas. Tras muchos esfuerzos, Virginia halló cierta estabilidad en su nueva vida, hasta que la noticia de su hermana le clavó un puñal en el corazón. En el fondo, ella desea regresar a su tierra, pero en un planeta en constante movimiento político, económico y social, tener empleo es un tesoro que ella aprecia más de lo imaginable. No hace mucho tiempo atrás, su vida había alcanzado un límite en una Argentina donde se hallaba desempleada, entre changas, intentando sobrevivir. Una Argentina que extraña hasta el infinito.

“Y por más mal que esté el país yo amo a mi Argentina y quiero que mejore algún día. Lo teníamos todo... Una lástima. Hace un tiempo me conmoví mucho porque un matrimonio español que escuchó mi historia me decía: `Argentina, qué país tan elegante y con buena presencia´. Cuando uno está lejos valora más las cosas...”, reflexiona Virginia, emocionada.

"Cuando uno está lejos valora más las cosas...”, reflexiona Virginia.
"Cuando uno está lejos valora más las cosas...”, reflexiona Virginia.@viajaconvir

“Aliento a todos aquellos que quieren venir, pero sí recomiendo que lo hagan con papeles. Las empresas no contratan sin papeles, las multas son muy caras. También deben saber que aquí hay que venir a trabajar, nadie te regala nada”, continúa la mendocina.

“¿Se extraña? Sí, un montón, pero hay que ser fuerte, mi familia y amigos me alentaban a venir, otras personas me decían que para qué me iba a ir a otro país. En Argentina nada me ata y soy de las que cree que hay que arriesgarse en la vida, no quedarse con la incertidumbre de cómo podría haber sido. Muchos me dicen que soy valiente y fuerte por haber emprendido a los 41 años este viaje sola a un país que no conocía. Yo misma me sorprendo por haberme animado. Quiero tener un futuro mejor".

Hoy Virginia vive en Italia, pero sueña con volver a la Argentina
Hoy Virginia vive en Italia, pero sueña con volver a la Argentina

“Lo cierto es que llevo meses buscando trabajo en Argentina y nada sale. Mi deseo es que mi tierra mejore algún día y poder quedarme definitivamente. Y aunque amo viajar desde chiquita, siempre quiero volver al mejor país del mundo: Argentina, mi país y qué país”, concluye con un intenso brillo en sus ojos.

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Destinos Inesperados es una sección que invita a explorar diversos rincones del planeta para ampliar nuestra mirada sobre las culturas en el mundo. Propone ahondar en los motivos, sentimientos y las emociones de aquellos que deciden elegir un nuevo camino. Si querés compartir tu experiencia viviendo en tierras lejanas podés escribir a destinos.inesperados2019@gmail.com . Este correo NO brinda información turística, laboral, ni consular; lo recibe la autora de la nota, no los protagonistas. Los testimonios narrados para esta sección son crónicas de vida que reflejan percepciones personales.