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Lifestyle

Seis ideas para darles onda a tus plantas de interior

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29 de julio de 2020  • 00:00

La forma de incorporar plantas en el interior de tu casa no puede desentenderse de principios básicos de diseño; suelen verse mejor agrupadas, lejos del roce del tránsito dentro de las viviendas, y en armonía con sus recipientes: los envases deben ser proporcionales a la planta que sustenten. A algunas plantas les convienen las macetas de boca ancha; otras necesitan envases cónicos. Para que se luzcan a sus anchas, podemos recurrir a distintos elementos -como canastos- y recursos -como ubicarlas a distintas alturas, por ejemplo- para darles onda y escapar de la monotonía. Aquí te compartimos algunas ideas.

Cestos y canastos

Son una tendencia que llegó para quedarse. En tonos neutros o colores vibrantes, de mimbre o de hilados vegetales: se consiguen desde en grandes hipermercados hasta en organizaciones de artesanas de distintos puntos del país que las elaboran a partir de fibras naturales.

Muchos canastos que hoy se venden en el mercado son de fibras naturales, elaborados algunas veces por organizaciones de mujeres artesanas de distintos puntos del país.
Muchos canastos que hoy se venden en el mercado son de fibras naturales, elaborados algunas veces por organizaciones de mujeres artesanas de distintos puntos del país. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Canastos que albergan y a la vez tapan las macetas plásticas aportan una calidez y una singularidad que no la da ningún otro elemento.
Canastos que albergan y a la vez tapan las macetas plásticas aportan una calidez y una singularidad que no la da ningún otro elemento. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • ¿Cuándo es necesario cambiar el envase de un ejemplar? Lo más indicado es observar la parte inferior de la maceta: si hay raíces que comienzan a salir por los orificios de drenaje, significa que la planta está necesitando más espacio. También la proporción entre el crecimiento superior y el envase: un excesivo tamaño en un envase pequeño desestabiliza la planta, además de retrasar su crecimiento.

Cuando unificar es una buena opción

Elegir un color para todas las macetas o ubicar a las plantas en contenedores de idénticas formas y tamaños otorga sensación de unicidad y armonía: cualquier tono neutro o conjunto monocromático cobrará vida con plantas de follajes interesantes.

Monocromo

Blanco total: elegir un solo tono para los contenedores y agruparlos le da armonía al conjunto.
Blanco total: elegir un solo tono para los contenedores y agruparlos le da armonía al conjunto. Fuente: Jardín - Crédito: Catalina Romero

Mismo material, misma estructura

Izquierda: Las macetas de terracota son siempre la opción más óptima: aunque evaporan más rápido el agua, poseen mejor intercambio gaseoso para la raíz. Derecha: amplios portamacetas idénticos revestidos de la misma madera que la pared contienen a los clásicos potus.
Izquierda: Las macetas de terracota son siempre la opción más óptima: aunque evaporan más rápido el agua, poseen mejor intercambio gaseoso para la raíz. Derecha: amplios portamacetas idénticos revestidos de la misma madera que la pared contienen a los clásicos potus. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín

  • El momento correcto para cambiar de maceta la mayoría de las plantas de interior es durante los períodos de crecimiento activo: en primavera y en verano. La excepción son las plantas leñosas en macetas que, durante el invierno, se encuentran en un estado de dormancia. Trasplantarlas antes de que aparezcan los brotes, al comienzo de la primavera.

Espacio aéreo

Móviles con macetas de cerámica, que pueden incluir tres o hasta cuatro contenedores o colgantes de macramé son una opción para ubicar a tus plantas en espacios desaprovechados. En algunos casos, incluso, son un recurso para que las plantas alcancen la luz que necesitan. En Internet abundan los tutoriales para fabricarlos en casa y solo se necesitan unos pocos materiales.

Aéreas: las plantas colgantes, como el conocido rosario o Senecio rowleyanus (izquierda), lucen mejor ubicadas en altura, donde se pueda apreciar el despliegue de hojas o frutos.
Aéreas: las plantas colgantes, como el conocido rosario o Senecio rowleyanus (izquierda), lucen mejor ubicadas en altura, donde se pueda apreciar el despliegue de hojas o frutos. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín

Recuperar, reciclar, reconvertir

Objetos antiguos y materiales de antaño generan ambientes con cierta melancolía y que apelan a la memoria. Podés crear tus propias macetas reutilizando objetos como candelabros, soperas, pavas, canastos y vajilla. Las suculentas son muy utilizadas para estas pequeñas obras originales.

Nada se tira, todo se recupera a la hora de convertir contenedores para plantas. Un recurso económico apto para todos los bolsillos.
Nada se tira, todo se recupera a la hora de convertir contenedores para plantas. Un recurso económico apto para todos los bolsillos. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

  • Siempre se aconseja colocar en el fondo del nuevo envase una porción de leca, canto rodado, piedritas o material grueso para favorecer el correcto drenaje. Realizado el trasplante, supervisar el buen drenaje y volver a regar para homogeneizar el agua del terrón de la planta con el nuevo sustrato.

Diferentes alturas

Variar los niveles donde ubicamos las plantas otorga dinamismo a los espacios y jerarquiza el lugar de cada una en el ambiente en que se encuentra. Banquitos, pedestales de hierro o madera, mesas ratonas o estantes de bibliotecas sirven para que cada una sea bien apreciada en su lugar y ninguna pase desapercibida.

Izquierda: En las macetas negras, un cuerno de arce (Platycerium bifurcatum) sobre soporte de hierro y una Chamaedorea elegans sobre una mesa ratona. Derecha: dos pedestales retro y un mueble reciclado con distintas macetas dan un espíritu vintage a este rincón al lado de una ventana.
Izquierda: En las macetas negras, un cuerno de arce (Platycerium bifurcatum) sobre soporte de hierro y una Chamaedorea elegans sobre una mesa ratona. Derecha: dos pedestales retro y un mueble reciclado con distintas macetas dan un espíritu vintage a este rincón al lado de una ventana. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Terrarios y kokedamas

Son dos formas originales de contener a las plantas. Un terrario es un recipiente (generalmente de vidrio) donde se recrea un pequeño invernadero, con las condiciones de temperatura, humedad y luz adecuadas para el desarrollo de ciertas especies. La kokedama es una técnica de origen japonés en la que se envuelve el pan de tierra de la planta en musgo y luego se ata con hilo. No se usa contenedor. Para regar, se sumerge la bola de musgo en agua cuando esté seco. Es ideal no exponerlas al sol directo e ir girándolas sobre su eje para que todas las hojas reciban la misma intensidad de luz. Cada año será necesario un reacondicionamiento, agregando musgo nuevo sobre el viejo.

Las plantas ideales para los terrarios (izquierda) son las que provienen de zonas tropicales, donde la humedad es más elevada. Para las kokedamas (derecha), son peperomia, palmito, chamaedorea, cissus, areca, flodendro, guembe, azalea, erica, palo de agua, spatiphilum y cordiline.
Las plantas ideales para los terrarios (izquierda) son las que provienen de zonas tropicales, donde la humedad es más elevada. Para las kokedamas (derecha), son peperomia, palmito, chamaedorea, cissus, areca, flodendro, guembe, azalea, erica, palo de agua, spatiphilum y cordiline. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín

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