Sexo a diario: estás son las actividades para cuidar la salud mental

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1 de noviembre de 2019  • 00:34

¿Cómo hacer para aumentar la cuota promedio de sexo que necesita un habitante normal, en un momento en el que cada vez es más difícil conseguirlo? Los Estados deberían promover un servicio de afecto terapéutico "regulado" (pienso, ahora que cualquier cosa es posible) para asegurarle al ciudadano la dosis básica que se requiere para mantener sanas sus neuronas, y generar nuevas. A fin de cuentas, estas minúsculas células que nadan en nuestro cerebro son las que configuran la sociedad en que vivimos...

Pasados los 45 años es cuando más debemos atenderlas, recuerda un ensayo del Departamento de Psicología de la Universidad de Maryland. Según las conclusiones, que coinciden con muchos otros estudios científicos sobre el tema, la experiencia sexual es una de las actividades que más ayuda a restaurar el declive producido por la edad mediante la neurogénesis (o el crecimiento de nuevas neuronas) y las funciones del hipocampo (responsable de la memoria, las emociones etc.). Precisamente cuando baja la producción de neuronas el ser humano corre el riesgo de padecer, entre otras patologías, Alzheimer. Asi es que mantener relaciones carnales con otros individuos (no aclara si la práctica en soledad cuenta a estos fines) ayuda a la constante fabricación de células, nada menos. "Algunos estudios poblacionales han evidenciado una asociación entre la existencia de actividad sexual y un mejor rendimiento en determinadas funciones cognitivas como la memoria y las funciones ejecutivas", sostenía en una entrevista Cristina Fernández, jefa de Neurología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, España. "Se han planteado distintas teorías para intentar determinar si existe una base neurobiológica para ello. Se plantea la posibilidad de influencia en el sistema nervioso central de hormonas sexuales como la testosterona o la oxitocina y la alteración de diversos neurotransmisores, por ejemplo, la relación de la dopamina y la actividad sexual. En una revisión reciente se plantean los efectos de la actividad sexual sobre el estímulo de la neurogénesis, la expresión génica y diversos aspectos intracelulares" aclaraba en un texto publicado en la revista Elle británica.

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El beneficio es aún mayor cuando el ejercicio amatorio es gratificante, lo que ya sería mucho pedir, pero eso surge de la investigación hecha en laboratorio con roedores jóvenes, que llegaron a la madurez con sus funciones cognitivas mejoradas gracias, también, a la práctica sexual prolongada. Es decir, se observó que cuando dejaban de divertirse, también cesaba la regeneración de células. Este proceso en personas adultas se produce solo en dos áreas del cerebro, dice la ciencia: el hipotálamo y la zona subventricular. El hipocampo es la región de la cabeza encargada de gestionar los recuerdos, el aprendizaje y las emociones; también la memoria a corto y largo plazo, y la memoria espacial, clave para no desorientarnos. Los adultos fabrican unas 700 neuronas diarias, y curiosamente la usina depende de actividades como correr, estudiar, ayunar y tener buen sexo.

Especialmente en estos días tan argentinos, vale destacar que la depresión y la ansiedad inhiben la producción de neuronas, es decir, las crisis nos envejecen, de modo que en vez de lamentarse por lo que no fue o lo que vendrá, mejor calzarse las zapatillas y salir a correr, o amar. Sobre todo, esto último....

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