
“Si me paro, me oxido”: a los 91 años viaja sola con una mochila de cinco kilos y ya pisó 86 países
Tras culminar su etapa laboral, Kandy García transformó su vida cotidiana en una travesía constante; hoy inspira a miles de personas a través de sus redes sociales
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Los sellos en el pasaporte de Kandy García no se detienen. A sus 91 años, la abogada jubilada, conocida popularmente como la “abuelita mochilera”, acumula 86 países en su bitácora. La meta que fijó en su juventud mantiene plena vigencia, ya que, tal como comentó en una entrevista con La Vanguardia, la mujer se propuso algo: “Me prometí que cuando me jubilase, daría la vuelta al mundo. Y como era el sueño de mi vida, fui a por él”.

Kandy indicó que el trayecto inaugural comenzó en suelo argentino y concluyó en territorio indio, un destino al que retorna de manera anual. Su figura cobra tanta relevancia en las rutas que incluso el comandante de una embarcación la identificó de inmediato durante su paso por el Estrecho de Magallanes.
Aunque en la actualidad acepta acompañantes en sus recorridos para llevar tranquilidad a su familia, su afecto por la autonomía permanece intacto. Durante la charla con el medio español, la protagonista remarcó el valor del camino individual: “¿Tú sabes cuándo viajar solo, la maravilla que es? Haces lo que quieres, no tienes que pedir permiso a nadie, disfrutas cada momento”.

Su influencia traspasó las pantallas. A partir de los 80 años comenzó la coordinación de expediciones dirigidas a adultas mayores. La idea cobró forma tras un diálogo con jóvenes mochileras, quienes manifestaron el deseo de sus madres por emprender semejante reto. Aquella sugerencia casual disparó un proyecto colectivo de empoderamiento.
La simplicidad define su estilo. Evita el despacho de valijas en los aeropuertos, carga solo cinco kilos de equipaje y realiza el lavado diario de sus prendas. Frente a las demandas estéticas del mundo virtual, la abogada ironizó: “¡Qué más me da repetir vestido en las fotos, esto no es un desfile de modelos!”. En cuanto al transporte y la gastronomía, prefiere espacios compartidos y puestos callejeros. Sobre las alternativas gastronómicas de alto costo, su postura fue categórica: “Quien quiera ir a una estrella Michelin que vaya, yo no”.
El contacto humano es la verdadera riqueza de sus viajes. Entre sus memorias resaltó el caso de una mujer devastada por el duelo de su hijo que se sumó a una de sus salidas. Al finalizar la travesía, la persona mostró un cambio anímico profundo y le expresó su gratitud. A los pocos días, el profesional a cargo de la terapia de la participante le envió un mensaje donde le sugirió el ejercicio permanente de esa actividad.

Para Kandy, el retiro profesional equivale al amanecer de una nueva libertad. Considera que cualquier disciplina, proyecto académico o expresión artística resulta válida si existe un propósito detrás. Aunque empresas de diversos rubros la buscan para campañas publicitarias gracias a sus 132.000 seguidores en Instagram, rechaza las propuestas comerciales.
Ante los reclamos familiares para pausar la marcha, mantiene una convicción inquebrantable: “Mucha gente pensará, ¿Pero qué dice esta mujer? Cuando no puedas correr, ve caminando. Cuando no puedas caminar, usa bastón. Pero, nunca te pares. Yo digo que si me paro, me oxido”. Con esa determinación, afirmó que la lista de metas pendientes frena cualquier indicio de envejecimiento.



