
Simple y eficaz: renovación textil
Un cambio de géneros, con la ayuda de un decorador, trae aires nuevos al hogar
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Una mudanza o una simple necesidad de cambio son causas suficientes para renovar cortinas, tapizados, acolchados y demás géneros que se refieren a la decoración de un ambiente. Pero muchas veces sucede que la nueva tela no se lleva bien con las ya existentes en el resto de la casa, de modo que exige una renovación total. Para eso, una mano profesional es de mucha utilidad.
Atrás quedaron los exigentes composés de otros años. Hoy existe mayor libertad en cuanto a la combinación de texturas y motivos. Más preocupados en dar con el espíritu del dueño de casa que en seguir reglas estrictas, los géneros actuales no cuentan con límites para asociarse con diversos estilos de muebles.
Pero si bien una tela rústica puede convivir con una suntuosa, es recomendable obviar los extremos, que podrían aliar arpillera con brocato.
Al elegir las telas para un ambiente, hay que atender al color de las paredes, que serán el marco de los demás elementos. También se debe tener en cuenta el estilo y el material de los muebles.
Respecto de las tendencias, cada vez limitan y encasillan menos. Incluso los artículos del pasado son bienvenidos, siempre que se logre un conjunto armónico. Atrás quedaron los días del solemne blanco por doquier. Hoy se tiende a los colores vivos, como el verde manzana, ciruela, guinda, obispo, violeta, tostados, amarillos, lacres, y marrones, en telas fácilmente lavables. Para tapizados, existe una amplia gama de chenille. En cortinas, mandan las transparencias. Por ejemplo, las gasas de algodón otorgan una luz difusa y, si son de colores, logran juegos de luces.
FUENTES CONSULTADAS: Tata Velarde y Pía Aguilar (La Puerta): República de la India 2821; 4806-7939. Estudio Chunchuna Villafañe: 4521-4412. Dorotea Oliva: Castex 3217, 2º piso; Arenales 1237 y Village Pilar; 4802-4756/4811-8304. Mercedes Stefani: 4816-1096. Pupy y Marina Lavalle Cobo (La Ventana): Pacheco de Melo 2419; 4806-7813.
Los entendidos dicen
- Tata Velarde y Pía Aguilar, responsables de La Puerta, acuden a la casa del cliente para evaluar qué elementos se desea renovar. Una vez informadas de las necesidades, acompañan al cliente a recorrer locales, buscando distintas alternativas. Más que un composé entre las telas, suelen inclinarse por variedades que combinen entre sí. Cobran entre un 10 y un 15% de lo que el cliente gasta para renovar la totalidad de los géneros.
- Chunchuna Villafañe sugiere no renovar telas tan sólo por considerarlas anticuadas. Una vez solicitado el servicio, estudia cuáles son las necesidades del cliente, cuál es la imagen que esa persona tiene de sí misma, si es necesario o no dejar pasar la luz, la orientación de la casa. Luego de la visita y charla con el cliente, Villafañe elabora su propuesta de trabajo. Por sus servicios cobra alrededor de un 20% de lo gastado por el cliente.
- Dorotea Oliva recomienda la elección de géneros de fácil lavado, puros o con mezcla. En los locales de la diseñadora, los clientes reciben sugerencias sin precio extra. Cobra $ 100 la consulta en su estudio. Si se solicita asesoramiento a domicilio, en Capital envía a una de sus asistentes, para ver cuáles son las necesidades y tomar idea del conjunto de la casa. A partir de dicha visita, se preparan las opciones, que serán presentadas al cliente en el estudio. Este tipo de servicio cuesta $ 50. Si la casa está fuer a de la Capital, el costo es de 200 pesos.
- Mercedes Stefani visita al cliente con muestras de telas, toma las medidas necesarias, examina el tipo de ventanas, el estilo del dueño de casa, la presencia de moquettes, entre otros elementos. Se inclina por las cortinas transparentes. Es también amiga de los cueros para tapizar muebles y de las gasas blancas para las ventanas. Cobra $ 100 la consulta y, con confección incluida, entre un 10 y un 20% del costo de la obra.
- Pupy y Marina Lavalle Cobo, propietarias de La Ventana, se acercan hasta la casa del cliente para tomar medidas e inspeccionar qué se necesita en cada caso. Luego, aportan opciones de telas y, si el cliente cuenta con géneros para usar, los incorporan a la decoración. En una mudanza, adaptan las cortinas a las nuevas ventanas. Cobran, por el asesoramiento, entre $ 200 y 500, que luego se descuentan del total de la compra de telas en su local.






