Snacks saludables, el cambio de las galletitas por las almendras con miel
Las colaciones bajas en grasas y con propiedades nutritivas ganan lugar a la hora del "picoteo"
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"No hace mucho, si estando en la calle quería comer algo saludable, tenía que acercarme a alguna dietética específica o comprar una fruta en una verdulería. Ahora en cualquier lado encuentro barras de cereal no industrializadas, de las buenas y naturales", cuenta Sofía Martin, y en su experiencia pueden reflejarse muchos. Es que hoy, además de la oferta cotidiana de papas fritas, caramelos y galletitas, los quioscos y supermercados han hecho lugar en sus góndolas a una nueva categoría de alimentos: los snacks saludables. Almendras bañadas en miel y recubiertas con semillas, frutas disecadas y almohaditas de avena son sólo algunos de los nuevos protagonistas en la media tarde de las oficinas y los recreos del colegio.
Nuevos jugadores
El cambio puede palparse. Los restaurantes naturistas se replican en cada barrio y las ferias de productos orgánicos van ganando la calle. Las ganas de vivir mejor están despertándose con fuerza en la sociedad y se aprecian en las nuevas propuestas de consumo.
Ése fue el origen de Zafran. "El proyecto nació hace un año y medio, cansados de no encontrar nada saludable para comer estando en el trabajo, más allá de frutos secos. Creamos la solución a nuestra medida, en forma de cajas de snacks saludables que se envían por delivery a oficinas", ilustra Nito Anello, uno de sus fundadores. Su inquietud resultó también la de otros, y hoy Zafran no sólo hace envíos a espacios laborales, sino que también vende en quioscos, algunos mercados premium y hasta en colegios. ¿Qué alternativas al clásico yogur ofrecen? Entre los más pedidos, resaltan la aminopiñada (almendras recubiertas con miel y semillas de chía), el cuyano (mezcla de almendras, pasas de uva y damascos) y el santrudel (mezcla de manzana, nueces, pasas de uva y canela). En promedio, sus porciones no superan las 120 calorías.
En similar sintonía, aunque desde el inicio a la venta en supermercados y locales, Smart Foods surgió cuando Adrián Labbe y Sebastián Proietti, en aquel momento empleados en empresas multinacionales de consumo masivo, descubrieron el nicho no explorado de los snacks sin tantas grasas ni calorías. "La no existencia se debía a la alta concentración de venta en uno o dos jugadores, que los llevaba a canibalizar sus propuestas entre sí, y a la vez a la complejidad de elaboración de sabores más artesanales", explica Proietti. Así, los primeros paquetes de chips vegetales (de papas rejilla, de batata y papa y de remolacha, batata y mandioca) y frutos secos (en sus variedades "oriental mix" y " honey mix ") se asomaron al mercado en octubre del año pasado.
Otro referente de esta tendencia es Dr. Deli, una propuesta de barras de cereal y mezclas de semillas que apuntan a disminuir el colesterol, ganar energía y combatir el tránsito lento, también nacida en 2012. Con productos aptos para celíacos y libres de gluten, su diferencial reside en su foco médico, que los hace venderse específicamente en farmacias.
Del otro lado del mostrador
En otro escalón se ubican las dietéticas. Existentes desde mucho antes que los snacks saludables y el auge de vida sana, encontraron en este fenómeno un terreno más fértil aún para sus propuestas.
Grandiet, por caso, una de las compañías líderes del rubro con más de 25 años de historia, abrazó el éxito -y la sana competencia- a partir de incluir en su experiencia de venta un servicio de asesoría gratuito dado por nutricionistas, que aconsejan al cliente sobre el mejor modo de consumir los productos. "Hoy somos un conjunto de servicios orientados a mejorar la salud y prevenir patologías crónicas no transmisibles, como el sobrepeso, la diabetes y el colesterol", describe Gonzalo Fernández, jefe de Marketing de la empresa.
Su innovación también incluyó el rubro de snacks , donde los ítems más vendidos son las almohaditas de avena con distintos rellenos y las frutas azucaradas o disecadas. "La idea es que en vez de comerse un caramelo, la persona se coma un melón azucarado. Es mucho más sano y brinda la misma saciedad de dulzura", apunta Fernández.
La prueba de fuego
En todos los casos, la respuesta del público habla de una efectiva lectura del mercado. Para Zafran (y aunque paradójicamente creada por dos varones) las mayores compradoras de la propuesta son mujeres de entre 30 y 50 años, que buscan tanto un snack para el trabajo como para que sus chicos lleven a clases.
En el caso de Smart Foods, el mayor éxito fue en el segmento de jóvenes mayores de 25 años, sobre todo hombres "que no encontraban un producto dirigido especialmente a ellos a la hora de la picada". De todas formas, cabe resaltar que en muchos casos se notó que fueron las mujeres quienes se animaron primero a probar y luego a llevar la marca a casa...
Pero aunque sano y beneficioso en los papeles, la prueba de fuego que convierte a un comprador ocasional en un cliente finalmente está en el sabor. "Comerte un snack tiene que hacerte feliz. Debe ser rico, no sólo algo que te llene en el momento. Porque la verdad es que si te vas a pasar los días contando cuántas almendras secas podés comer, tu dieta y cambio de hábitos no van a durar ni dos semanas." Así lo sentencia Camila Varas, otra consumidora de larga data de productos saludables. Y así, también, parecen haberlo comprendido las mentes detrás del último paso en el camino a una vida más sana.
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