
Sobre lirios
Son tantos los tonos de sus flores que recibió el nombre de iris, como el arco celestial
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Se los conoce por su nombre vulgar: lirios. Con más de 300 especies e innumerables híbridos y variedades, el mundo de estas flores se asemeja al de las rosas en riqueza y complejidad. Los requerimientos de cultivo son distintos: algunos adoran el agua, otros necesitan climas casi desérticos, por lo que seguramente encontrará uno que se adapte a su jardín.
Como los sépalos parecen pétalos, a unos y a otros se los denomina tépalos. Los órganos sexuales están ocultos por las tres ramas del estilo y, en la mayoría de los casos, se ensanchan y semejan pétalos. Los insectos polinizan y los lirios los atraen con el néctar. Las marcas –en general amarillas– sobre los tépalos señalan el camino para encontrarlo. El insecto debe pasar por el estigma, dejando algo del polen que traía en el cuerpo y, luego, por el estambre, donde se cargará de polen para fecundar la próxima flor. El estigma queda al descubierto al entrar el insecto y se oculta cuando éste sale; así, la planta evita la autofecundación y se asegura una mayor variabilidad genética.
Para entender su universo, puede hacerse una división entre iris rizomatosos e iris bulbosos. Dentro de los primeros, el grupo más extenso, figuran los barbados, que son los más comunes. Tienen pelitos característicos en los tépalos inferiores, y los superiores están erguidos formando un estuche. Existen múltiples cultivares e híbridos y se los clasifica según su altura: enanos, medianos y altos. En estos lirios se buscan flores cada vez más grandes y resistentes, tépalos con estriados irregulares, tonos amarronados, y se sigue tras la pista del elusivo rojo puro.
Hay iris que tienen bulbos u órganos parecidos. Pertenecen al grupo de los bulbosos. Las flores son generalmente azules, aunque hay blancas y amarillas. Son las que venden los floristas, pues duran mucho tiempo. En el mundo de los lirios, siempre se consigue uno que resalte con su belleza en el jardín.
JARDIN sugiere
- Si planta iris españoles, ingleses u holandeses (grupo de los bulbosos), tenga en cuenta que necesitan suelos neutros a ligeramente alcalinos, bien drenados, y mucho sol.
- Un ejemplo de la variedad de barbados es el Iris germanica, que requiere mucho sol y suelo con buen drenaje. Deben plantarse superficialmente, con un extremo desenterrado.
- Si el jardín es encharcado, puede poner Iris foetidissima, que produce decorativos frutos, o Iris pseudacorus, que puede crecer dentro del agua una parte del año.






