Sofía Gala Castiglione: "Me cuesta estar en lugares con mucha gente"
A los 30, la heredera de Moria Casán ya es madre de dos hijos, protagoniza una obra de teatro y está en plena filmación de una película
1 minuto de lectura'
Para ella la cámara siempre estuvo ahí, en su casa, en los lugares que frecuentaba con su mamá, en los camarines, todo el tiempo desde el día de su nacimiento, como en Truman Show. Hija de la monumental Moria Casán y del actor Mario Castiglione, Sofía Gala creció en los pasillos del teatro de revista, en los sets de filmación de las películas de Olmedo y Porcel, y en los backstages de los programas de chimentos.
Con una docena de películas en su haber y una extensa trayectoria en teatro y televisión, por estos días protagoniza Confesiones de mujeres de 30, la exitosa pieza teatral con dirección de Lía Jelín, junto a Tamara Petinatto y Julieta Cayetina, y también está rodando 27: El Club de los Malditos, el film de Nicanor Loreti que habla de los rockeros célebres que comparten la singularidad de haber muerto trágica y prematuramente a los 27 años, donde se pone en la piel de una chica punky con su cabello en tono violáceo, tal como lo lleva ahora.

-En enero cumpliste 30 años. ¿Cómo te sentís?
-Me siento bastante estable. Estoy contenta, bastante realizada y haciendo lo que me gusta, con mi hijos (Helena de 8 años y Dante de 2), mi pareja, mis amigos. También tengo una hijita del corazón, que es la hijita de mi marido, Julián (Della Paolera), que se llama Renata y tiene 9. La verdad es que tengo una vida bastante plena.
-¿En qué momento decidiste que querías dedicarte a la actuación?
-A los 16 años conocí a Fernando Peña y me dijo: "Vos tenés que hacer esto". Hizo una obra para nosotros, Yo chancho y glamoroso, que hablaba de la frivolidad de la TV. Creo que ese fue el momento más trascendental, donde me di cuenta de que tenía que hacerlo. Si no lo hiciera, estaría muchísimo más loca de lo que estoy, eso seguro.
-Alguna vez dijiste que te sentís un poco marginal. ¿Por qué?
-En realidad siempre me sentí un poco outsider, es la palabra más exacta. De chica, en el colegio ya me sentía un poco rara porque en mi casa estaba rodeada de gente más grande que yo, me quedaba hasta cualquier hora con mi mamá cuando ella trabajaba de noche. Después no tengo muchos amigos actores, nada malo ni nada incómodo, pero todo el tiempo sentí que tuve que crear mis propios mundos, porque no logro encajar perfectamente en ningún otro que no sea alguno creado por mí.
-¿En qué creés?
-Creo en mis hijos, en mi familia, en mis amigos, en la música, en lo positivo, en todo lo que tenga pulsión de amor y de vida. Y por sobre todas las cosas creo en la luz, odio la oscuridad o lo turbio, todo eso me pone muy nerviosa, y me aleja.
-¿Sos un poco fóbica?
-Sí, me cuesta un poco estar en lugares con mucha gente, esta idea social que hay de estar en un lugar y saludarse todos con todos. De adolescente era más cerrada, hora puedo estar más fácilmente en algún lado y compartir, pero siempre necesito estar rodeada de gente con la que tengo confianza. No podría ir nunca a un lugar sola.
-¿Es cierto que te aburrís una o dos veces por día?
-El aburrimiento es un estado que no me molesta. Me encanta el ocio, puedo estar sin ganas de hacer nada, y como no es algo que me moleste, disfruto de esos momentos de aburrimiento, me parece que son parte de algo divertido también.
-¿Alguna película o serie para recomendar?
-Veo bastantes películas y series. La última serie que estoy viendo es Love, la de Judd Apatow. También me gustó una serie con Guillermo del Toro que se llama The Strain. Después, una de mis películas de cabecera es El desprecio, de Godard, y me gusta mucho Mr. Lonely, de Harmony Korine, una película bastante poco conocida, pero que está buenísima.
-¿Una reflexión sobre la vida en pareja y la convivencia?
-Es un trabajo que hay que elegir todos los días, que tiene un montón de satisfacciones y de cosas increíbles, pero no es una cosa mágica o de ensueño, sin problemas. Creo que la convivencia tiene muy poco que ver con el amor. El amor es lo que te lleva a convivir, a hacer una vida con el otro, pero realmente para lograr convivir y llevar adelante una pareja, una relación y una familia, hay que aprender a lidiar con el otro, a tenerle paciencia, a aceptar las cosas malas.
-¿Sos celosa?
-Sí, soy celosa, pero creo que los celos tienen distintos momentos en las relaciones. Al principio son más pasionales, de "ay, la miraste", esto o lo otro. Pero a medida que vas viviendo y compartiendo cosas con una persona, esos planteos se vuelven algo más infantil. Hay que aprender a controlarlos un poco más, hay que tener como un límite. Pero sí, soy supercelosa y es algo que todo el tiempo intento controlar y aprender a manejar, porque si no sufro mucho.
-¿Creés en la monogamia?
-Sí..., claro, pero no, no... En realidad, sí, en esta relación y con esta persona sí. Pero me parece que no se pueden catalogar las relaciones en general por cómo se manejan en cuanto a su sexualidad o con cuántas personas está cada uno. Es muy íntimo de cada persona. Creo en el amor libre, y creo en que cada uno pueda manejarse en su relación como pueda y como quiera.
-¿Qué aprendiste de tu madre?
-A compartir, creo que es lo más importante. Mi mamá es una persona muy generosa, que disfruta de compartir con los demás y eso es algo que me inculcó desde muy chica.
-¿Qué cosas te angustian?
-La muerte. Es algo que me da miedo. Pensar en la muerte de mis hijos, de mi marido, de mi madre, me angustia mucho. Y pienso bastante en eso, porque siempre fue algo que me dio vueltas en la cabeza, me pareció como injusto.
-¿Cómo ves al país hoy?
-Lo veo bastante complicado, en un momento de crisis, donde la plata no alcanza, todo cuesta más. Veo que hay mucha agresividad, que la gente está triste. Pero bueno, yo creo que las crisis también tienen que ver con un cambio y con tocar determinados fondos, entonces también estoy en un momento en donde no tengo muy claro el panorama, sino que trato de pasarlo.

Con una rodajita de limón
Sofía asegura sin dudar que su bebida favorita es la Coca-Cola. "Es casi lo único que tomo. Ni siquiera sé si es mi bebida preferida, porque en realidad es lo único que tomo", dice entre risas. Para más especificaciones agrega que debe ser Coca común, y si se puede, la de botella de vidrio retornable "bien fría, con hielo y una rodaja de limón. Y si hay lima, mejor".










