Soñó con su alma gemela y la encontró, pero no puede estar junto a él
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Casi sin darse cuenta, en un viejo cuaderno que aún conservaba algunas hojas en blanco, Marisa (38) encontró consuelo para su corazón desgarrado. Después de 15 años en pareja, tres hijos y toda una vida junto a quien había prometido serle fiel tanto en la salud como en la enfermedad, de la noche a la mañana se encontró sola, con un placard vacío y una triste realidad: la habían abandonado. Estaba devastada, con una familia que mantener y sin saber qué explicación encontrar a aquella situación que atravesaba, un cuaderno de "deseos" la ayudó a salir del pozo en el que sentía que se hundía cada vez más.

Lloró, se entregó al dolor, imaginó cómo sería el hombre que siempre había soñado y lo plasmó por escrito en aquel cuaderno. Hizo una lista de las cualidades y valores que esperaba de quien se podía convertir en su compañero, buscó imágenes de lugares que había fantaseado conocer y pegó con prolijidad y dedicación cada uno de esos "recortes" mientras secaba sus lágrimas y transitaba el mal momento. En ese entonces no lo supo, pero había creado una lista de deseos que el universo se encargaría de cumplir tal como ella había imaginado.
"Logré salir adelante, seguí trabajando en el pequeño café que tengo en el pueblo donde vivo en la provincia de Córdoba con mis hijos, pero mi corazón estaba completamente roto y no quería saber nada sobre el amor, entonces rechazaba todo tipo de citas. Pero un día recibí un hola en un mensaje de Facebook. Sin ningún tipo de interés, lo abrí por curiosidad y, por cortesía, decidí responder el saludo. Era de un chico de Pakistán. Teníamos algunos amigos en común y estábamos los dos en un grupo de viajes donde yo miraba fotos de los lugares que soñaba conocer. Y con ese simple gesto, comenzamos a entablar una amistad", recuerda Marisa.

Lo cortés no quita lo valiente
Pasaron los meses, intercambiaron números telefónicos, comenzaron a hablar a diario y la simpatía y las ganas de volverse a escuchar las voces se hizo cada vez más intensa. Para Marisa era toda una aventura: él le contaba sobre su país y su cultura, sobre cómo marchaba el negocio de ropa deportiva que tenía junto a su familia y, a veces, aunque se comunicaban en inglés, él le susurraba algunas palabras en urdú, la lengua nativa de Pakistán. Al poco tiempo, él no dudó en declararle sus intenciones: quería conocerla personalmente. Entonces la invitó a viajar a Pakistán. Pero Marisa no estaba convencida. "Me daba miedo, tenía que dejar a mis hijos y no me sentía preparada para emprender esa travesía. Entonces le propuse que viniera a la Argentina y juntos comenzamos la aplicación de la visa de turista para él. Aunque teníamos muchas esperanzas, a Laaeq (30) le denegaron la visa y tuvimos que pensar en un plan B".
Estaban decididos en llevar a cabo su cometido y acordaron encontrarse en Tailandia. Era la primera vez que Marisa salía de Argentina. Los nervios fueron aumentando en intensidad a medida que el vuelo se aproximaba a su destino. Habían pactado encontrarse en un café, en el tercer piso del aeropuerto de Bangkok. "Mientras esperaba, llamé a mi mamá para avisar que estaba todo bien y para hablar con mis hijos, que estaban al cuidado de ella. Estaba muy nerviosa y de repente lo vi a lo lejos. ¡Imposible no distinguirlo con la altura que tiene! Corté la llamada y corrí rápido a abrazarlo. Nos tomamos las manos, cargamos mi equipaje y subimos a un taxi".
La química entre ellos fue inmediata y sintieron que estaban destinados el uno para el otro. Juntos pasearon por Bangkok, se cansaron de tomar fotos, caminaron abrazados bajo la lluvia, él la cargaba en brazos y le decía al oído que se relajara, mientras ella moría de vergüenza tratando de combatir su timidez. Conocimos templos budistas, se trasladaron a la costa hacia la ciudad de Pattaya, caminaron de la mano por la playa y se entregaron al amor. "Él superó todas mis expectativas. Los días vividos fueron maravillosos, mágicos y mi corazón volvió a latir. Me sentí una reina. Pero llegó el momento de decir adiós y con lágrimas en los ojos nos prometimos encontrarnos nuevamente".
Seis meses después Marisa pudo finalmente viajar a Pakistán para conocer a la familia de Laaeq. "Conocer su familia fue algo que nunca voy a olvidar. Cuando llegué al aeropuerto me encontré con unas 20 personas que me esperaban. Habían preparado dos ramos de flores especialmente para mi. Me sentía en un cuento de princesas. Su mamá fue la primera que me abrazo, tomó mi cara entre sus dos manos y me dio un beso en la frente con mucho cariño y respeto". Pero nuevamente volvió el tiempo de decir adiós con la promesa de que esta vez él vendría para Argentina a conocer a la familia de Marisa.

Pasó el tiempo. En diciembre de 2017 lograron encontrarse en Tailandia para pasar las fiestas juntos. En mayo de este año Marisa regresó a Pakistán pero la distancia es un obstáculo que aún no logran vencer. "Es duro encontrar a tu alma gemela, el ser que siempre soñaste y no poder estar con él. Estamos haciendo todo lo posible para poder estar juntos. Sé que lo vamos a lograr. Cuando anoté todas las cosas lindas con las que soñaba en ese cuaderno jamás imaginé que se me iba a dar. Esa fue mi lista de deseos y, al poco tiempo, el universo me respondió. Sé que sólo es cuestión de tiempo para que me sorprenda de nuevo".
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