
Una técnica que se basa en una aseveración dudosa: para saber si alguien te gusta, bastan ocho minutos. Instrucciones para la vidriera interactiva de enamorados en potencia.
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Por José Santamarina.
El gremio de los inseguros tiene que ponerse creativo para seguir de pie. ¿Qué es Speed Dating? Diez encuentros cara a cara, una mesa de distancia, una cerveza en la mano, ocho minutos por cita. El método nació en Estados Unidos hace una década, creado por Aish HaTorah, una organización judía que promovía encuentros entre jóvenes solteros para evitar los matrimonios mixtos. Se filtró al mundo con apariciones en Sex and the City y Virgen a los 40, entre otras series y películas, y llegó a nuestro país en 2005, cuando Alejandra Campero fundó 10en8, la primera empresa de citas rápidas de Latinoamérica.
"Puedo convertirme en la Alessandra Rampolla de la seducción", dice con tonada colombiana, un jueves cualquiera en su oficina de Almagro, vestida de gym. El día del evento, Alejandra recibe a los participantes en la puerta de Bar o Bar, en Retiro, una de las cuadras en las que se habla spanglish los sábados a la noche. Botas negras con taco, pollera larga, capa negra sobre los hombros, pelo largo negro. Lo menos oscuro es la mirada azul y la familiaridad en el saludo a los clientes. Una anfitriona que contiene a sus invitados. "La soledad está creciendo muchísimo", explica, "pero el mercado no tiene conciencia de los singles como nicho". Según el Departamento de Análisis Demográfico de la Ciudad, la mitad de los porteños no tiene pareja, y según Alejandra, "el que dice que no está buscando miente".
Las reuniones se dividen por rangos de edad. El usuario nuevo tiene que registrarse en 10en8.com con un nickname, esperar la confirmación del evento y hacer un pago anticipado, de 70 pesos para los más jóvenes, de 23 a 32 años, 90 para el resto y 120 para categorías especiales, como singles con hijos o singles no fumadores. El resto es ir y subirse a la calesita, rotar de mesa cada vez que suena la campana, anotar en la planilla el grado de afinidad con cada cita, entrar en la web al día siguiente para ver las coincidencias. Si hubo flechazo mutuo, la página entrega: nombre real, mail y celular.
"Afuera está jodida la cosa, no te da bola nadie", dice Martín, de anteojos con marco rojo y saco gris, triple reincidente del programa. La fábrica de amor exprés registra varios matrimonios. Alejandra se acuerda de uno y disimula la burla en la sonrisa para hablar en serio: "Si yo casé a esa chica, puedo casar a cualquiera". Cuando los hombres se acomodan, mujeres enfrente, Alejandra gira el dimmer de la luz y da la largada. Empieza a correr el cronómetro, y el silencio tímido del bar se hace volumen ascendente.






