Test drive: Kía Soul 1.6 L CVVT

Presentado bajo un manto de confianza corporativa, el Soul busca sensaciones originales e inaugura el futuro del diseño.
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11 de diciembre de 2009  • 15:42

Por Juan Ponieman.

El escenario en el cual Kia enfocó la estrategia de ventas en la década del 70 comprometió su desempeño futuro; sus vehículos se posicionaron en el primer escalón del mercado, con valores acotados y prestaciones modestas. Es por ello que el lanzamiento del Soul representó una implosión en su estructura empresarial y un auténtico desafío para el marketing de Kia. ¿Cómo reubicar la marca sin perder el precio de venta reducido, su factor diferencial, en el camino?

El Soul fue el primer romance con la nueva filosofía corporativa: una estética efusiva se asentó en el exterior. La agresividad de sus faros, las líneas ascendentes de las ventanillas y el centenar de detalles le confieren un espíritu independiente y original. Diseñado por el ex Audi Peter Schreyer, el Soul no promete concesiones en su estética, es iconoclasta, sobria.

El habitáculo busca mesura y funcionalidad. La elevada posición de su butaca muestra el tráfico desde una postura superior. Equipado con diversos elementos de confort, se destacan el techo vidriado, la fantástica cámara trasera –se aloja en el portón y proyecta una imagen en el espejo retrovisor– y el color en sus parlantes. Cuenta con múltiples airbags y las ayudas en el frenado. Con espacio para cinco ocupantes, la lógica de sus diseñadores regresa para interactuar en el espacio o la comodidad de sus asientos. El baúl no se perjudica por la ingeniería y muestra un espacio prudente para varias valijas.

Su conducción se percibe exacta y segura por sus neumáticos: sin desentonar, la potencia del impulsor es idónea para movilizar la carrocería. Los grandes neumáticos de 18 pulgadas generan una sensación de confianza en el conductor. El motor, con 1,6 litros y 125 CV, encaja a la perfección con la fórmula Soul al completar silencio y eficiencia en su consumo. Con prestaciones civiles y razonables (declara 177 km/h de velocidad máxima), el Soul se halla tanto en la ciudad –donde su pequeña batalla facilita el traslado– como en autovías rápidas.

Definido por Kia como único en su especie, el Soul es la nueva cara de la empresa. De él partirán los nuevos modelos, más agresivos en su diseño y atractivos en conjunto.

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