
Tiempo al tiempo
Señor Sinay: El tiempo pasa muy rápido y muchas veces no se vive el presente. Con mis cincuenta y pico, lo valoro más que nunca.
Juan Pedro García Rey
RE:
Tiempo y espacio son condicionantes de nuestra vida. Somos en el tiempo, existimos en el espacio. Concebimos el tiempo de dos maneras. Como Cronos, padre impiadoso que devoraba a sus hijos para que no lo destronasen. Y como Kairós, dios masculino con forma femenina, hijo de Cronos, que representa el momento oportuno y la medida justa. El tiempo de Cronos, devorador, está en los relojes y calendarios; pretendemos inútilmente envasarlo, atraparlo, ahorrarlo, detenerlo y estirarlo. El de Kairós no tiene medida, es interno y eterno, es el tiempo existencial y se caracteriza, como dice el sacerdote Anselm Grün en El misterio del tiempo, "por la gracia, por el amor, por la sanación, la integridad, la plenitud". De él habla nuestro amigo Juan Pedro.
Según Grün, este tiempo es un puro presente que abraza al pasado y al futuro en una hermandad que integra a los tres y les da razón de ser. Distinto es el tiempo de Cronos, una pista de carrera hacia las posesiones inmediatas, el tiempo de la ansiedad y la angustia por no poder tenerlo todo. En el tiempo de Cronos el pasado es un ancla o simplemente se evapora sin dejar huella ni memoria. Y el futuro es una zanahoria que manoteamos desesperadamente mientras ella siempre se aleja. No hay presente, sólo instante.
"Un ser consciente de sí mismo y de su propia naturaleza no es y no puede aceptar ser esclavo del tiempo que pasa. ¡Ningún yo puede morir!", proclama el filósofo Jacob Needleman en El tiempo y el alma. Cuando escapamos de las garras de Cronos y nos permitimos mirarnos el uno al otro con calma y atención, sin urgencias ni carreras contra el reloj, vemos que en el otro hay algo que no pertenece al tiempo: el alma.
Esta reflexión no es recomendable para espíritus atrapados por el delivery existencial, por el llame ya. No es apta para los adeptos al ahora o nunca. Para acceder a ella hay que salir de la jaula de Cronos y explorar la inmensidad de Kairós.







