
Tienda / Cómo ver la obra
Una acuarela de rasgos excepcionales en la trayectoria de un artista que fue un notable testigo de la Argentina del siglo XIX
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La forma difícil: con esta calificación -debida al crítico Rodrigo Naves- queremos aludir a una determinación esencial en la historia del arte argentino. Se trata de esa compleja síntesis de múltiples procedencias y diferencias culturales que lo caracteriza. Así, de esta forma, aparece actualmente ante nuestros ojos la obra de Jean Léon Pallière.
Nacido en Río de Janeiro, hijo de franceses y descendiente de familia de artistas, inicia su formación en Francia a los 7 años. Luego estudiará en Italia, en la prestigiosa Academia de Francia en Roma. En 1855 llega Buenos Aires. Allí deja de ser el pintor académico-alegórico francés para convertirse en el minucioso documentalista de escenas, costumbres y paisajes vernáculos americanos.
Muy pronto, su espíritu aventurero lo lleva a iniciar una vida de pintor viajero. Recorre el país, y pasa por Chile y Bolivia. Sigue por la Mesopotamia hasta el sur de Brasil, antes de retornar a Buenos Aires. Testimonio de esa época son sus Diarios de viaje, verdadero libro de artista del siglo XIX. Desde ese momento Pallière integra, ocupando un lugar preponderante, la tradición iconográfico-costumbrista argentina. Probablemente por su detallada fidelidad y su popularidad, obras como La pisadora de maíz, El corralito y Tropa de carretas terminaron siendo utilizadas como viñetas en billetes de banco. Resulta necesario destacar que en el Río de la Plata estuvo sólo diez años.
En el conjunto de su obra se destaca un cuadro curioso, incluso enigmático. Es una acuarela circular sobre papel, titulada Tienda. Tres puntos extremos organizan la mirada del espectador en una especie de triángulo dentro del círculo. En la parte superior, a la izquierda, el enigmático antifaz negro; en la parte inferior, el casi imperceptible perrito blanco, y arriba, a la derecha, la luminosa sombrilla sobre el hombro de la señora. El primer plano de la obra es ocupado por tres diferentes clases de telas y estampados, en un movimiento que parte del poncho a rayas rojas verticales del gaucho hacia la falda de rayas azules verticales de la compradora, unidas por la tela de rayas horizontales que ofrece la vendedora. Los rostros de las tres figuras permanecen en un segundo plano.
Indudablemente quedará defraudado quien, llevado por el título de la obra, pretenda encontrar allí alguna documentación sobre las características de una tienda de ese entonces: en el interior del lugar reina una penumbra que incluso envuelve el único rostro frontal del cuadro. La mirada del espectador queda atrapada en los pliegues y las texturas de las telas, en la constelación de colores que forman y en el movimiento contrapuesto de sus líneas. A diferencia de gran parte de su obra, donde la escena costumbrista y descriptiva es la protagonista natural, encontramos en esta acuarela que la visibilidad de las telas inicia y clausura la escena. Se podría conjeturar que el gran artista costumbrista, dispuesto a representar fielmente una tienda, se encontró seducido por las posibilidades de formas y colores que ofrecían los géneros. Por eso, ni las personas ni el lugar son los protagonistas, sino las tres telas, que transforman cualquier otra presencia en secundaria.
Coordinación: Alicia de Arteaga - aarteaga@lanacion.com.ar
El autor es artista plástico. Realizó su primera exposición individual en 1983. En 2003 le fue otorgada la beca de la Sacatar Foundation y obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón Nacional.
Datos útiles
- Año: alrededor de 1860
- Técnica: acuarela sobre papel
- Medidas: 34,7 cm de diámetro
- Dónde encontrarla: patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, Avda. del Libertador 1473; 4803-8814
Jean Léon Pallière
(1823-1887) Vivió en nuestro país entre 1855 y 1870. Cautivado por el campo y el personaje del gaucho, realizó una serie de trabajos caracterizada por la mirada realista y minuciosa del costumbrismo






