
Se acaba de inaugurar Turma, una plataforma de intercambio, producción y difusión de la fotografía argentina.
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Por Leni González
Julieta Escardó siempre busca dar un paso más, otra vuelta que acerque la producción fotográfica a los libros y estos a las manos curiosas de cualquier interesado en ver y tocar ese objeto atesorador de imágenes. Fotógrafa, editora y docente, desde 2002, dirige la Feria de Libros de Fotos de Autor (Fotolibrosdeautor.com) y tiene a su cargo, junto con Eugenia Rodeyro, la editorial La Luminosa, la primera en el país especializada en ediciones numeradas y firmadas, adecuadas a la demanda de cada título.
Su flamante emprendimiento se llama Turma y es un punto de encuentro donde pueden cruzarse los que buscan lo mismo y no sabían dónde: crear, intercambiar, difundir y potenciar los proyectos visuales. “En todo el mundo hay un auge del libro como mejor soporte para la fotografía. Es una herramienta muy eficaz para la distribución, con mucha más llegada que una muestra. Por otro lado, también se trata de una resistencia a la virtualidad, de la vuelta al objeto tangible, proceso que va de la mano de que en los últimos años cambió radicalmente el modo de producción: las imprentas digitales abrieron la posibilidad a la autogestión y a mayor libertad para producir el material propio”, dice Escardó, cuyo foco es cómo, en este panorama, hacer cada vez más y mejores libros.
La plataforma Turma ofrece talleres, charlas, biblioteca, muestras, ferias, festivales; en fin, toda una red de accesos y colaboraciones para que fotógrafos, artistas visuales, editores, curadores, gestores culturales y el público dialoguen acerca de las formas expresivas. “Es una sinergia entre todas esas actividades con énfasis no tanto en lo expositivo como en lo editorial, la idea de taller, de fábrica, de usina, que interprete y abra las puertas a los grandes fotógrafos que tenemos y que no tienen la visibilidad que merecen. Solo si trabajamos colectivamente, podemos alcanzar ese objetivo”, remarca la directora. Por eso, la elección del nombre: “Turma” es una palabra cuyo significado la mayoría desconoce. Originalmente, así se llamaba el escuadrón de caballería del ejército romano, pero tiene otro sentido, el que usan los brasileños, que es el de grupo de personas, pandilla, banda.
Además del laboratorio editorial y del programa curatorial con muestras físicas y virtuales, una de las áreas más activas es la Biblioteca, un centro de documentación en pleno crecimiento, a disposición de los interesados en producir o investigar sobre libros de fotografía. Recibe donaciones y ofrece su catálogo online con más de, por ahora, 700 títulos. Por otro lado, en cuanto al programa educativo, hay cursos y talleres a cargo de docentes especializados, tanto para profesionales con experiencia como para principiantes. Por ejemplo, este mes comienza el taller Imágenes Intervenidas, dictado por Julián Teubal, para el que no se necesitan saberes artísticos previos. O, si ya se tiene un proyecto previo en marcha, el de Laboratorio Audiovisual, con el mismo profesor y muchos invitados. O el de Photoshop para fotógrafos, en octubre, por Bob Lightowler, que propone un acercamiento especial para quienes ya vienen trabajando con esa potente herramienta. Y por qué no un intensivo con Luisa Dorr de dos días para sacarle todo el provecho al smartphone y explorar las posibilidades de la fotografía móvil desde una cuenta en Instagram.
“Todo lo que venimos haciendo desde hace 15 años lo pusimos en la licuadora para perfeccionarlo y que sea más accesible”, dice Escardó. Solo se trata de meterse. La fotografía ya no es un arte que se desarrolle a los ponchazos según el empuje o los contactos de cada uno. Hay un lugar desde donde empujar todos en turma.
www.somosturma.com/ info@somosturma.com / Tel: 4544-2595.
<b>Una madrina de lujo</b>
Turma se inauguró en junio con una fiesta a la que asistió Sara Facio, musa y madrina de la biblioteca del nuevo emprendimiento, al que sumó los libros de La Azotea, la editorial dedicada a la fotografía que la artista fundó en 1973. Directora durante 13 años de la Fotogalería del Teatro San Martín, su intención siempre fue preservar el patrimonio audiovisual del país. Es la creadora de la sección de Fotografía del MNBA, donde fue curadora en los 90. A fines de 2014, la realizadora que junto a Alicia D'Amico retrató a Cortázar, Pizarnik y Borges, entre otros, donó al MNBA casi 200 fotografías de su colección. “Ahora le toca recibir mimos, después de todo lo que hizo y nos enseñó”, dice Julieta Escardó sobre la espléndida maestra de insospechados 84 años.






