
Un acuerdo de paz, un documental y el papel crucial de Ravi Shankar
El gurú tuvo una participación poco difundida pero muy activa para acercar al gobierno colombiano con las FARC; "Ellos me prometieron que seguirían los principios de Ghandi", dice hoy
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Los altos mandos de las FARC alias Iván Márquez, Pablo Catatumbo y Pastor Alape están sentados entre un grupo de personas en el jardín de la Embajada de la India en la Habana, Cuba. Sus manos no portan armas, sino que se agitan para relajar el cuerpo. Es junio de 2015 y los guerrilleros están participando en una meditación colectiva guiada por el líder espiritual y fundador de El arte de vivir, Sri Sri Ravi Shankar. No están allí por azar, el gurú los invitó extraoficialmente dentro de un encuentro de tres días que está manteniendo con ellos, a pedido del presidente colombiano Juan Manuel Santos, para mediar en el conflicto por la paz en Colombia. Pocos días más tarde, los líderes guerrilleros anunciarían su decisión de "abrazar el principio gandhiano de la no violencia".
Lo que ocurrió en esas jornadas tuvo una testigo directa: la cineasta argentina Paula Schargorodsky, que lleva varios años siguiendo a Ravi Shankar por el mundo para realizar un documental sobre él. Con el material audiovisual que la documentalista obtuvo en la Habana y luego en Colombia, realizó un cortometraje, "El gurú y las FARC", disponible en YouTube y que muestra esta faceta poco conocida sobre la mediación del líder espiritual en el conflicto colombiano. Ravi Shankar estuvo en la firma del acuerdo de paz, previa al referéndum que tumbó la decisión, y Schargorodsky lo acompañó.
Ambos hablaron vía Skype con LA NACION sobre esta experiencia y sobre la película:
"Estoy convencido de que el cese de la violencia por parte de la guerrilla es definitivo, aunque queda trabajo por hacer, hay un proceso sanador que necesita ser hecho. El acuerdo en los papeles no es suficiente, los corazones de las personas deben unirse", remarca el gurú.
Sri Sri asegura que vio cambios en los guerrilleros tras la meditación, "porque esta práctica trae el cambio de percepción y la mente de los hombres cambia, aunque haya matado a otra gente. Ellos me prometieron que seguirán los principios de Gandhi y me dicen que están disfrutando de la meditación", cuenta.
El gurú recomendó a las partes que el referéndum se demorase al menos seis semanas "ya que no había tiempo para llegar a la gente". Por otro lado, cree que los colombianos votaron por el NO al acuerdo porque, "cuando uno se pone en la consciencia de la víctima, es difícil comprender los beneficios del perdón. Uno piensa en venganza. Pero, cuando juntamos a víctimas con las FARC en La Habana, el escenario cambió. Más interacciones como ésta hubieran ayudado. El pacto debe comprenderse desde un lugar espiritual".
"Desde esos días en Cuba, las FARC no volvieron a realizar tomas en pueblos, ni secuestros ni asesinatos", señala Juan Carlos Losada, ex diputado nacional en Colombia e instructor de El arte de vivir que también participó en el proceso junto al gurú.
Francisco Moreno Ocampo, hijo del ex fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo -que también asesoró en Cuba a los guerrilleros sobre el futuro jurídico del acuerdo-, es delegado de El arte de vivir en Colombia y fue otra figura central en la negociación. Francisco explica que esta mediación comenzó en octubre de 2014, cuando una delegación colombiana acudió a un centro de El arte de vivir en Canadá, habló con Sri Sri y él demostró un gran conocimiento sobre del conflicto. "En ese momento, él me envía a mí a La Habana para contactar a las FARC con un mensaje muy preciso: él reconocía que la guerrilla buscaba justicia social y les ofrecía su ayuda para el proceso de paz. En las tres sesiones con el secretariado, les contó casos como el del primer ministro de Nepal, que fue guerrillero y se convirtió en ministro al dejar las armas, y el de los naxalitas, un grupo muy violento de la India que, a pesar de defender derechos quizás genuinos, por haber tomado las armas, los exterminaron a casi todos".
A favor del rápido cese de las armas, el gurú explicó a los guerrilleros la importancia del factor tiempo: "Si tú no te comes la fruta del árbol, el tiempo se la come".
Schargorodsky (38) dice que nunca se hubiese imaginado "estar en un cuarto con 15 de los líderes de la guerrilla más antigua de América latina y ver a Sri Sri en acción, mediando por la paz, explicándoles que tenían que dar un paso más y dejar atrás el pasado. Lo vi en Colombia con las víctimas y en La Habana con los líderes de las FARC pidiéndoles lo mismo a ellos". El corto de la creadora argentina es del escasísimo material audiovisual que hay de las FARC fuera de la selva. Dura 12 minutos y también se puede ver en www.srisriyfarc.com. El video generó un rico debate y su autora trabaja para extenderlo a un largometraje.
Schargorodsky no sólo no se imaginó esta situación, sino tampoco otros avatares que la vida le fue poniendo. Al rondar los 30, le asaltaron varios interrogantes: "Yo quería entender por qué hasta esa edad está todo bien con estar soltera: vivir como quieras, viajar, trabajar, tener las relaciones que quieras y cómo, a partir de ahí, se mira a la mujer desde un lugar mucho más conservador y se preguntan, ¿qué problema tendrá esta chica, por qué no tiene pareja?".
Con estas dudas en la cabeza, la cineasta, que es también politóloga, se propuso hacer una película, autobiográfica, titulada 35 y soltera, que acabó coproduciendo con The New York Times. Al grupo norteamericano le interesó el personaje, la historia, el cambio de paradigmas y el tema generacional.
A partir de ese momento, Paula inició una investigación sobre su propia vida amorosa: entrevistó a sus ex, a su familia y a especialistas. "Les pregunté a todos y, cuando ya no obtengo más respuestas, decido viajar a la India, porque me llega un libro de Sri Sri, de esos de título y respuesta, y digo: este gurú parece que tiene una respuesta para todo, voy a ir a conocerlo". Lo empezó a seguir para realizarle preguntas, pero una gastroenteritis la postró cinco días en una cama. "Fue como un momento de introspección -recuerda- en el que me doy cuenta de que no necesito responder las preguntas, ya no hay preguntas ni respuestas. Es una experiencia especial, que a veces pasa en los viajes y en las enfermedades, de silencio y aprendizaje".
En 2011 pensó en hacer una película con Sri Sri. Se celebraba en Berlín una meditación por la paz en el estadio donde Hitler declaró la guerra. Ahí logra filmarlo, casi no lo conoce. Pensó que sería el personaje perfecto para un documental y le escribió una carta contándole su idea, pero el proyecto quedó en el tintero. En 2013, volvió a la India y desarrolló mejor la propuesta; le dieron el visto bueno y la dejaron viajar con el gurú entre las navidades de 2013 y marzo de 2014 por los Estados Unidos, Nepal, Alemania, India, Holanda, Colombia, Cuba y Bogotá.
"Fue bello viajar con él en tren por Andhra Pradesh (India), donde realizó una campaña anticorrupción instando a la gente a ir a votar. Lo esperaban en las estaciones, y también recorrimos Nepal. Él se reúne con tribus y con líderes políticos y espirituales de distintos lugares", cuenta Paula.
Su documental sobre Ravi Shankar tardará unos años en ver la luz. "La idea inicial es hablar sobre la figura del gurú. Como para nosotros es normal ir al psicólogo, en la India lo es tener un gurú, es una diferencia entre Oriente y Occidente. Gurú viene de la misma raíz sánscrita de lo que en inglés sería guide, guía o couch. En Occidente, tenemos maestros para tocar un instrumento, aprender un idioma, practicar un deporte. En India, un gurú es quien te enseña el camino espiritual hacia vos mismo", explica. Sobre su relación con Ravi Shankar, Schargorodsky apunta que "estás ahí, con la cámara, y siempre se genera un vínculo, una familiaridad, entre el documentalista y su personaje".
Sri Sri explica que, cuando la gente le pregunta si lo puede seguir para grabarlo, él no pone impedimentos. "No me importa porque creo que estoy haciendo un libro abierto. No pido que me graben, pero tampoco los detengo", dice. Al gurú le gusta la Argentina. "Es un país muy hermoso, con gente valiente", opinó semanas atrás mientras paseaba por Villa Leyva, en Colombia, acompañado de Schargorodsky, de Moreno Ocampo y de Losada. Vestido con dhoti y kurta blancas y con unas gafas que le concedían un aspecto futurista, como de otro planeta, saludaba a la gente por los jardines del hotel donde se alojaba por esos días.
¿Hay algún día en el que el gurú no se sienta bien? "No, no. Las técnicas de meditación y de respiración son tan poderosas que no tenés por qué sentirte una víctima de ti mismo", señala. Sri Sri dice que duerme tres horas por día; es vegetariano y no lee libros, aunque sí ve televisión para estar informado y es usuario activo de las nuevas tecnologías. "Son buenas y útiles, su objetivo es traer confort: si están en las manos correctas, unen a la gente. Si no, pueden destruir a la civilización", reflexiona.
El gurú ha mediado en la resolución de una decena de conflictos armados en Asia, África y Europa. El de Colombia es el primer proceso de paz del que participa en el continente americano.
¿Qué se necesitaría para alcanzar una utópica paz mundial? "Algún día llegará, pero no podemos decir cuándo. Todos deberían trabajar por eso. Si el mundo puede estar libre de polio, también puede estar libre de guerras".






