
El equilibrio entre los espacios comunes y privados es el eje de este departamento, cuyos detalles clásicos no sólo se revalorizaron, sino que se hicieron lucir contra una selección impactante de arte y mobiliario
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Más allá de la ubicación en una distinguida esquina de Av. del Libertador, lo que terminó de convencer a los dueños de elegir este lugar fueron los detalles de estilo de la construcción. Además, sus generosos 450m2 se podían readaptar de forma tal que cada uno de los hijos tuviera su propia habitación, por lo que se dispusieron a remodelarlo, conservando su carácter único, por supuesto.
La obra, a cargo del arquitecto Gustavo Saibene, significó la demolición de la mayoría de las paredes internas, para incluir un quinto dormitorio y rearmar ese sector en tres áreas diferenciadas: la suite principal y dos sectores, uno para las hijas mujeres y otro para los varones, con un hall, un baño compartido y dos cuartos cada uno. Además, se redistribuyó el área del lavadero y los cuartos de servicio para crear una doble circulación. En la zona social, se integraron el comedor, el living y un estar en un amplio y protagónico ambiente.
La decoradora Agustina Aguilar trabajó desde el principio del proyecto y puso el foco en lograr ambientes vivibles, con “una paleta neutral que da paz al lugar” y cede protagonismo a la envidiable vista. La mano de la curadora Victoria Peláez puede verse en la elección de las obras de arte.
Texto: Bárbara Orlando.
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