Gabriela, en su labor como jardinera, reproduce suculentas que luego vende. “Son de fácil mantenimiento, tienen formas esculturales y dan muchos gajos, por eso se multiplican las macetas”.
Este jardín se caracteriza por el reciclado, la estética rústica y el bajo mantenimiento. “No tenemos una rutina de riego ni de cuidado. Lo hacemos en verano para disfrutar el aire libre”.
En el estanque tienen peces cometas que se comen las larvas de mosquitos.
Entre los ladrillos del piso nacen aromáticas: peperina, menta, salvia.