
Las hermanas Ángeles e Inés Castro Corbat moldean su talento en bellas piezas y comparten su taller con una legión de alumnas
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Aunque se declara como una persona inquieta e intensa, Ángeles Castro Corbat, dueña de esta usina artesanal, supo esperar. Con la paciencia de aquel que trabaja con sus manos, le dio tiempo a su proyecto para crecer, pero sin perder calidad. El primer taller que tuvo formaba parte de su casa y, sin bien le permitía –con tres hijos chiquitos– estar disponible para cada rol, su lugar de trabajo requería ampliarse a la par de su emprendimiento. Decidió, junto con su marido Miguel, construir un espacio en el mismo terreno con entrada propia y una arquitectura que previera expansiones futuras. Empezó con 3x5m y llegó a los 6x8m (las medidas actuales, quizá no las últimas). La incorporación de su hermana Inés trajo, además de "diversión adicional", nuevas perspectivas al negocio: producen, exhiben productos y dan clases. "Me sujeté fuerte a mi proyecto", dice Ángeles, diseñadora de interiores de profesión y ceramista por elección.
Producción: Arq. Eugenia Cides | Texto: Soledad Avaca Cuenca.
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