Un torrontés de caballos desbocados

Gracias al francés Michel Rolland, wine maker genio de la Rive Droite Bordeaux, ese traminer exasperado que era el torrontés de Cafayate evolucionó a vino que toman las señoras en los brunchs piripipí de los hoteles de lujo
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29 de julio de 2007  

Me estoy acordando de los años sesenta, de la finca que tenía en Limache el bardo Raúl Aráoz Anzoátegui. Como un ausonio, pero del noroeste calchaquí, él cultivaba la gleba salteña (tabaco) y publicaba poemas seráficos en Buenos Aires, a la sombra (o a la luz) de su correlativo, Ignacio B.Anzoátegui, poeta católico à-la-Claudel. Yo estuve recluido algún tiempo en Limache escribiendo ya no me acuerdo qué, pero poco. Porque la finca era un despiporre de poetas locales: Jaime Dávalos, Manuel Castilla, el Cuchi Leguizamón, Perdiguero, todos lechuzones habitantes de la noche que, no bien oculto el sol tras la montaña, ya les daban a los locros y la faena de parrillas, con abundante ingenio folk sostenido por los vinos tintos de la zona. Pero al doblar la medianoche, cuando yo intentaba irme a dormir, qué dormir ni qué ocho cuartos: los salteños ya tenían armada bruta cacharpaya, o sea, entrevero de guitarras meta y ponga hasta el amanecer (el sol bien alto), donde las bagualas gritonas del Cuchi predominaban por sobre las zambas tristes de Dávalos, y éstas sobre los vinos blancos torrontés, en ese orden.

Más tarde se incorporaban Eduardo Falú y el pianista Ariel Ramírez, ambos rodeados por morochas de ojos verdes que eran todo su placer: nunca dejaron de tener menos de media docena. O aparecía Mario Arnedo Gallo con su esotérico triunfo críptico cuatro colores tiene / la luna al agua / qué digo la luna al agua /azul, blanco, amarillo, rojo escarlata / qué digo rojo escarlata.

A la sazón, el Torrontés era apenas un vinito regional de Cafayate al cual ningún experto serio del escabio daba bola. Sus perfiles eran primitivos, de una rusticidad no te digo de uva chinche, pero casi, vinificado sobre todo en dos bodegas principales, Etchart y La Rosa, hoy El Esteco. De manera subsidiaria y al estilo pata-pata de Miriam Makeba, también lo hacían otros varios productores lugareños, Era en general un arrebato exuberante de barandas terpénicas, frívolo mix de paladar ácido-cítrico con sabores dulzaínos residuales, un tosco vino montañés tierno y salvaje, más afín con caballos sueltos desbocados que con señoras jailaif tomando copa de champagne en brunch dominical del hotel Alvear en Buenos Aires. Comiendo en esa misma Orangerie el pulido bodeguero español marqués de

Griñón lo había definido como "un traminer exasperado".

Dicha exasperación eran los terpenos, unos hidrocarburos terebínticos de baranda exuberante, al que el gran wine maker francés Michel Rolland luego amainó hasta llevarlos virtualmente al punto cero. Genio total del entourage Robert Parker de la Rive Droite en Bordeaux, Rolland llegó al país (1984) invitado por Arnaldo Etchart, ocupándose casi en seguida de la excelencia torrontés. No trabajó con su discípulo José Luis Mounier sobre el filtrado y el clarificado en las vinificaciones, sino en la justa relación entre la radiación solar, los follajes de la viña y los racimos ya formados, que es la ciencia de la canopy: la sombra justa a ejercer sobre las uvas para que el sol no amarrone sus polifenoles, amaine el exceso de terpenos y le mejore al vino su after taste.

La verdad, no sé si la cosa fue exactamente así como pasó o de otra manera similar, pero sí que Rolland ayudó mucho a que apareciese una opción occidental y cristiana del torrontés, desdibujándole los terebintos cabecita-negras. A partir de eso, los bodegueros argentinos empezaron a exportarlo bien debute.

Recortes

Maridaje incluido

Todas las noches, hasta fin de año, el restaurante Le Mistral, del Four Seasons, ofrece un especial menú de tapas y cocina contemporánea mediterránea. Además, éste se acompaña con una copa de diferentes vinos argentinos de alta gama. La propuesta de maridaje cambiará cada 15 días. Reservas e informes: 4321-1730; 4321-1200.

Cocina armenia

El restaurant Armenia y la bodega Catena Zapata están presentando un exclusivo menú con el vino Alamos, de esta marca. Como entrada, una seguidilla de seis platos típicos cada dos personas, como mutabel, tabulé, sarmá, bastermá, falafel y ensalada belén. El plato principal puede variar entre una brochette de carne vacuna macerada con especias orientales y acompañada de arroz pilaf o bien michugov de carne y trigo burgol extrafino con relleno de nuez y cebolla. Infaltable el café oriental (con borra) acompañando una exquisita degustación de postres almibarados.

Aniversario

El Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires está celebrando su primer año en servicio. Durante esos 365 días se hospedaron allí 300.000 turistas, se consumieron 90.000 copas de champagne, se sirvieron 12.700 servicios de té, 5000 trufas y mucho más. Informes y reservas: Avda. Alvear 1661; 5171-1234.

* * *

1.- Top. Un torrontés casi como antes, bien terpénico: el 2006 Maximun ($ 12) de El Porvenir.

2.- Clásico. En el fondo de su alma, el consumidor argentino prefiere el torrontés de antes.

3.- Opción. Otro torrontés con sus terpenos casi intactos es el Don David 2005 Torrontés de El Esteco ($ 16).

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