
Una aventura para escapar al culto y saltar a la radio
La banda de Richard Coleman, Los Siete Delfines , presenta su nuevo disco
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Cómo escapar del mote de banda de culto sin perder el respeto de aquellos que los siguen desde el principio. Ese es el desafío que encaran Los Siete Delfines con Aventura , su octavo álbum y el primero de una refundación de la banda de Richard Coleman.
Desde Regio , su álbum en vivo de 1999 -que contó con Gustavo Cerati como invitado-, que L7D no tenían una buena ocasión para dar el gran salto. Sin embargo, la solidez del proyecto hace que la continuidad del grupo no dependa del mayor o menor éxito de un disco. "Ya nos vemos viejos y destruidos, todavía con ganas de tocar", dispara con humor el cantante, padre del dark criollo.
"Después del álbum en vivo sacamos un CD corto, de siete temas, Azulado , pero no tuvo mucha repercusión. Con Aventura , en realidad, empezamos en el 98, con la pauta de esperar a tener un poco más de producción, porque veníamos haciendo todo de manera independiente y queríamos trabajar con un productor externo a L7D y con un sello. Queríamos lograr una distribución como la gente y una buena difusión radial."
Las 36 canciones iniciales decantaron en las 12 definitivas, pasadas por el tamiz de Tweety González, músico y productor con unas cuantas horas de vuelo (chequear su proyecto electrónico, Acida, con Alina Gandini). "Una de las primeras cosas que hablamos con Tweety en las reuniones iniciales de producción -comenta Germán Lentino, bajo del cuarteto- es que él trabajara el disco como si fuese el primero de una banda nueva. Tenía que aparecer algo novedoso y fue así. No sólo tuvo la sartén sino también el mango, porque no queríamos caer en nuestros viejos vicios."
Juegos electrónicos
Si bien las guitarras conservan el protagonismo y las atmósferas darkies se niegan a desaparecer, los chiches electrónicos se suman al sonido delfín. "Con Germán veníamos ensayando bastante con máquinas -destaca Coleman- y eso sirvió de base para después mostrarle a Tweety y desarrollarlas más a partir de las ideas que generamos nosotros. Viste que las máquinas no están en primer plano, siguen siendo canciones de guitarra y todo el trabajo es como una especie de crema que envuelve el sonido de la banda. Hace rato que lo queríamos hacer, pero buscábamos alguien idóneo."
Para Coleman, el calificativo de banda de culto es vicioso. "Siempre tratamos de exponernos ante la mayor cantidad de público posible, que todo el mundo conozca nuestros temas y elija las canciones que le gustan. Yo creo que la gente que nos viene siguiendo y nos sustenta con su culto, entre comillas, no va a estar decepcionada con Aventura . La mitad de los temas ya los hemos tocado y con los más nuevos hay que tomarse el trabajo de escucharlos. Somos una banda que no está basada en el funcionamiento comercial del asunto y este disco es una buena referencia para llegar a un proyecto grande, basados en el tiempo de permanencia de L7D y en cómo el público que lo escucha se queda con esas canciones y no las descarta".
Con Fogón como editor del octavo opus de Coleman (voz y primera guitarra), Germán Lentino (bajos), Diego Soto (segunda guitarra) y Braulio D´Aguirre (batería), el grupo se tiró a ampliar horizontes. "Después de la presentación en Niceto vamos a Córdoba y a Mendoza, volvemos a Buenos Aires y de ahí a la gira por América latina."
Hay lugares comunes que más vale evitar y el de la madurez es uno. "Sí, coincido con vos. Esto es un reenfoque de lo mismo. La banda está tanto o más fuerte que en el primer disco, y el trabajo humano es el que sostiene el resultado."
Los Siete Delfines. Mañana, a las 22, en Niceto.
Niceto Vega 5510. Entrada, $12; CD, $15.






