
Una chica de tapa
Conocida por todos como modelo, Lorena Ceriscioli debutó como conductora en la tevé por cable. Segura y conversadora, no duda en dejar su opinión de cada tema
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No es tiempo de frivolidades y Lorena Ceriscioli, más allá de su trabajo de modelo, así lo entiende. Sin divismos -como dicen en el barrio, el éxito no la ha mareado- nos abre la puerta de su casa de La Lucila, al tiempo que intenta convencernos de que la fiera que nos ladra es buenita . Desde noviembre, la modelo de 26 años, altísimos 1,80 y un cabello castaño claro que hace años abandonó por el rubio ("así es como les gusta a los hombres argentinos") conduce El estuario , un programa sobre barcos y deportes náuticos que emite los miércoles a las 21 América Sports. Pero estamos en uno de los veranos más crítico de las últimos dos décadas y hasta las modelos tienen algún que otro padecimiento. Después de unos ladrones la tuvieron encerrada en su casa un par de horas, la Ceriscioli decidió colgar el cartel de "se vende o alquila". Al tiempo se dio cuenta de que su decisión no era desacertada. "Hay muy poco trabajo acá, así que finalmente me decidí por aceptar el ofrecimiento de una amiga y me voy a trabajar a México. Acá están todos mis afectos, pero no puedo estar cruzada de brazos. ¿El programa? No creo que continúe, por eso ya tengo un pasaje para el 17 de febrero."
La mayor de tres hermanas entró en el modelaje hace 7 años de casualidad y hoy hay otra Ceriscioli que quiere seguir sus pasos. "Mi hermana Natalia no me dijo nada y se anotó en SM 2002 . Está entre las seleccionadas y ya quiere ser modelo, pero le pedí por favor que no cometa el error de dejar de estudiar. Hoy todas las chicas quieren ser modelos, porque hay mucha fantasía y magia alrededor de nuestra carrera. Las chicas te ven y dicen qué divina, viaja por el mundo,le pagan mucha plata, sale en las revistas y ellas dicen me encantaría estar en ese lugar . En realidad, unas pocas tienen esos privilegios pero hay que ver el lado negativo. En este trabajo sólo ven lo estético y a nadie le importa tu opinión acerca de determinados temas. Te parás frente a una cámara, vendés un producto y punto."
Decíamos que llegó a las pasarelas casi sin proponérselo y es cierto. Un día, a la salida de la facultad, Mora Furtado la paró en la calle y le preguntó si le interesaba ser modelo. "Debe de haber sido por mi estatura. Le dije que sí y al otro día me llevó a la agencia de Ricardo Piñeiro. En esa época no había chicas tan altas. Fue como una revancha por todo lo que sufrí de chica. A los 15 ya medía 1,79, no conseguía ropa, salía a bailar y era lo menos, porque todos me llegaban al hombro y me sentía un monstruo."
Más allá de vacaciones en familia en Mar del Plata y en Córdoba, hasta los 20 Lorena era de cabotaje. "Primero me mandaron a Miami y al año siguiente pasé seis meses en Milán. Crecí muchísimo y sirvió paradespegarme de mi familia, que es muy chapada a la antigua." Paso a paso, como Mostaza, la Ceriscioli se metió por entero en el ambiente del modelaje, cada vez más observado de cerca por una sociedad que se dedicó una década entera -del 89 al 99- a ser frívola. "Fui creciendo lentamente. Durante dos años hice desfiles menores, después me contrataron para una campaña de jeans, pasé a trabajar en Europa y a la vuelta me convocaron para varios comerciales. Y así es esta carrera. ¿La frivolidad de su entorno? Es difícil que desaparezca, si nosotros vendemos una imagen, una estética. Es mi trabajo y punto, nada de lo que ocurra alrededor es mi culpa."
De un desfile de alta costura a la tapa de una revista, Lorena no tiene problemas para aceptar la mayoría de los ofrecimientos que recibe. "Con mi metro ochenta y lo flaca que soy fue importante llegar a hacer todo esto, porque para el argentino no soy la mina que le rompe la cabeza. Los hombres prefieren dos potras como Pampita o Prandi, porque son alcanzables. A todos les gustan las minas con curvas, que le rompan la cabeza. Pero el hombre argentino consume lo que le ponen, no va más allá de la tapa de las revistas o de lo que le pasan en la tele" (¿acaso sucede sólo en este rubro?).
Quedó dicho, el 17 la modelo se suma a la ola imparable de argentinos en busca de un destino . "Trato de ser positiva, pero esto no va a cambiar en el corto plazo. No me puedo quejar, pero tampoco quiero quedarme cruzada de brazos."
Lorena Ceriscioli
- Ninguna tonta. Aquello de que las modelos son todas tontas no va con Lorena. Rubia desde hace unos años, de altísimo metro ochenta, la chica pide que más allá de que se fijen en su imagen le presten atención a lo que piensa.
- Paso a paso. En siete, la modelo cumplió con todos los pasos de la carrera y ahorava por más. Desde fines de 2001 conduce El estuario, programa dedicado a los barcos y a la náutica.
- Exilio El 17 viaja a México para probar suerte, primero allá y luego en Los Angeles. Aclara que no se puede quejar, pero que tampoco quiere quedarse cruzada de brazos.






