
Una cita con el color de las herbáceas
Por lo general, encontramos este término en libros de jardinería sin saber exactamente a qué especies se refiere. Aquí le proponemos conocer el mundo de estas plantas indispensables a la hora de diseñar un jardín
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Las herbáceas son plantas de consistencia tierna que no forman tejido leñoso. Se clasifican en anuales, bianuales y perennes. Las primeras mueren luego de un año; las bianuales florecen al término de su segundo y último año de vida, y las perennes son las que subsisten más de dos. Estas, a su vez, se dividen en vivaces y siempre verdes. Las últimas conservan su follaje y algunas florecen durante la estación fría.
Respecto de las vivaces, su parte aérea desaparece en invierno, pero permanece su sistema radicular, garantizando el rebrote en primavera. Muchas veces se las deja de lado por su corta floración, el gran esfuerzo de mantenerlas o por ver espacios vacíos durante el invierno.
Si las elige, combínelas con arbustos persistentes para lograr un cantero alegre y poder apreciar su despliegue de color. Es cierto que muchas requieren atención constante: división de matas, tutorado, controles sanitarios, podas, fertilización o renovación de especies. Pero existen variedades que no son tan exigentes: Agapanthus (nobles y adaptables a diversos estilos), Bulbine (resistentes y floríferas), Crocosmia (de un anaranjado brillante), Dietes (para suelos húmedos, bien drenados y pleno sol).
Se deben elegir las que se adapten a la zona en que vivimos. No sirve tener especies espectaculares, propias de otros climas, que difícilmente prosperen en nuestro jardín. También es primordial preparar el cantero. Conviene elevarlo con respecto al césped para evitar acumulación de agua. Se recomienda, además, trabajar el suelo y mejorarlo con compost. Las labores que demandan estas perennes son fáciles: retirar las flores secas para prolongar la floración, carpir la tierra periódicamente con el fin de evitar la compactación, controlar la sanidad, abonar y mejorar el suelo con compost, humus de lombriz o estiércol vacuno.
También se pueden cultivar en macetas si cuentan con buen drenaje. No olvide poner abundante leca o trozos de maceta partida en el fondo. Asimismo, aliviane la mezcla con arena o perlita. Por último, vigile el riego, ya que la tierra de las macetas se seca rápidamente.
JARDIN sugiere
- Riéguelas al atardecer, pero tenga cuidado de no mojar las flores.
- Muchas especies pueden plantarse aisladas por su importante porte, como el formio o el meliantus.
- Agrupe las que tienen similares requerimientos de pH, humedad, sol y drenaje. De esta manera, el trabajo posterior se facilitará.
(Esta nota es una producción especial de la revista Jardín para LA NACION)






