
Una feria donde manda Pokémon
El juego más requerido de estas semanas salió a competir en popularidad con los grandes estudios de Hollywood en el reciente Comic-Con
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SAN DIEGO
Domingo a la tarde. Afuera del famoso Hall H –donde los estudios de Hollywood suelen presentar escenas y tráilers exclusivos de sus películas– no hay una cola ordenada como los días anteriores, sino una aglomeración de gente. Cada persona de la multitud mira obsesivamente su celular. La organización de Comic-Con, que había dispuesto carpas como todos los años para que los fans de Marvel o DC no se quemaran bajo el castigador sol del sur de California –a la espera de que el Hall H abriera sus puertas y así ser los primeros en ver el nuevo tráiler de Doctor Strange o de Mujer Maravilla– ahora se ven desbordados por una moda propagada hace pocas semanas.
El Hall H, para 6500 personas, está en un extremo del Centro de Convenciones de San Diego, situado a la vera de la bahía de la ciudad, durante cuatro días de julio es el escenario de una peregrinación de 150.000 personas que llegan a la cita anual de Comic-Con Internacional. Nacida hace cuarenta años en un pequeño salón del Hotel Cortez, cerca del actual Centro de Convenciones, esta feria comenzó con unas 200 personas que intercambiaban colecciones de historietas. Durante estas cuatro décadas fue sumando cine, videojuegos, muñecos coleccionables, manga, animé, juegos de rol, televisión y cualquier artefacto pop que puebla la obsesión de millones de fanáticos de todo el mundo. Tal vez por eso su eslogan es celebrando las artes populares, una construcción sustantiva que abarca tantas cosas que es imposible mencionarlas a todas.
Pero este domingo es especial. Más allá de todo lo que fueron los cuatro días previos, Comic-Con es testigo por primera vez de una moda que interrumpió la cultura pop: el Pokémon Go. Lanzada sin mucha alharaca a comienzos de julio, la aplicación para celulares se convirtió de la noche a la mañana en una furibunda moda con más de 75 millones descargas y va camino a multiplicarse a medida que se habilita en distintos países como la Argentina. Pokémon Go está basado en el juego original de Game Boy creado por Nintendo en 1995, que consiste en atrapar con una bola roja a los pokémones (término derivado de pocket monster, monstruo de bolsillo), unas criaturas fantásticas. Una vez capturadas se entrenan para pelear contra otros contrincantes y sus pokémones. Ganar una batalla permite subir de nivel y, por consiguiente, los propios pokémones que van ganando poderes.
El Pokémon Go es una versión para celulares del juego original y sus múltiples derivados, pero con la característica que utiliza la tecnología de AR, Realidad Aumentada. Esto quiere decir que el jugador busca pokémones ocultos mirando las calles y avenidas reales a través del celular. Cuando aparece uno, el jugador tiene que usar la poké ball para atraparlo y seguir buscando más.
Desde su lanzamiento, las noticias sobre el furor de la app no paran. Diez días después de su salida al mercado, una estampida de personas se abalanzó de noche sobre Central Park de Nueva York buscando un pokémon difícil de encontrar. Y no faltaron los titulares de personas que recorriendo lugares de difícil acceso se toparon con cadáveres ocultos o los que se cayeron de un puente o un precipicio por mirar la pantalla del celular y no dónde se estaba caminando. En Ontario, Canadá, una mujer fue atropellada mientras caminaba por un estacionamiento buscando un pokémon. El conductor no la vio porque también estaba jugando al Pokémon Go.

En varios lugares del mundo, los jugadores de la aplicación fueron asaltados al no darse cuenta de que estaban entrando en barrios peligrosos. A su vez, el Museo de la Memoria en Auschwitz, Polonia, le pidió a la empresa que lo retire de sus mapas porque, que haya jugadores yendo ahí a buscar pokémones, resulta “una falta de respeto a la memoria de las víctimas” del Holocausto.
La furia sobre el Pokémon Go fue inesperada, aun para Comic-Con. El primer día del encuentro estaba pautado un panel con John Hanke, fundador de la empresa Niantic, quien desarrolló la aplicación junto con Nintendo, la empresa japonesa dueña de la marca. El salón iba a ser el 25ABC, donde entran 480 personas, pero se decidió mover el panel al domingo y mudarlo al famoso Hall H. Pokémon Go oficialmente competía en popularidad con los grandes estudios de Hollywood.
La gente que se apiñaba en la puerta del Hall H tenía abierta la app de Pokémon Go y los rumores circulaban. Todos coincidían en que iban a anunciar un nuevo pokémon. Mewtwo o los Moltres se escuchaba en esa zona de muchedumbre. Finalmente, nada de eso sucedió. El éxito del juego tomó por sorpresa a Niantic, que un día antes tuvo que llamar de urgencia a sus ingenieros de sistema por una saturación en los servidores situados en San Francisco. Cuando Hanke anunció que no habría nuevos pokémones, muchos mostraron su frustración y se fueron, habiendo hecho cola todo el día para entrar en el panel.
Pero aún así, la visión de Hanke de una aplicación donde los jugadores salen a la calle, recorren la ciudad caminando e interactúan con otras personas se transformó en realidad. El Hall H lleno apenas dos semanas de lanzada la app fue una prueba de eso y también de que algo está cambiando en Comic-Con.
Si hay algo que define a Comic-Con son los fans. Los hay de todas edades y extractos sociales. Los hay de cine, de animación, de videojuegos, de cómics y de cosas que seguramente existen en otro plano de existencia. Pero Comic-Con es una mancomunación y una celebración del fanático. Con el nuevo auge de las películas basadas en cómics, de la mano de Marvel y su MCU (Marvel Cinematic Universe, donde los films suceden en el mismo mundo que las series de televisión y las de Netflix), Comic-Con fue desplazando al coleccionista de historietas para atraer el público que va al cine y hace que las películas de Los vengadores, Capitán América y Batman sea éxitos monstruosos en todo el mundo. La queja de los que van hace años a Comic-Con es comprensible. ¿Cuántas de esas personas que fueron a ver Ant-Man leyeron alguna vez un comic de ese personaje?

El nadir, para algunos de los fundamentalistas de la Con, fue en el período 2010-2014, cuando Comic-Con se transformó en pura prensa de franquicias como Crepúsculo o Los juegos del hambre. En vez de abrazar los nuevos integrantes de la fraternidad de fans, en su mayoría mujeres debido al público de estos productos, la platea masculina se quejó de la excesiva comercialización de la Con. En otras palabras, Comic-Con se había vendido a Hollywood.
Ah, Hollywood. Ese concepto que engloba no solamente el cine norteamericano más popular y comercial, sino que también se usa como descripción, a veces degradante, de cierto tipo de películas. Ni lerdo ni perezoso, Hollywood vio cómo Comic-Con crecía con los años y cada tanto les tiraba un hueso, un panel por acá, un invitado por allá. Pero desde la década pasada, Hollywood decidió desembarcar con todos sus millones en la Con, monopolizando el Hall H y erigiendo masivos stands, relegando a los de los comics a un costado.
La lógica de Hollywood era aparentemente infalible: la presentación en el Hall de las películas de los Grandes Cinco (Warner Bros., Universal, Disney, Fox, Paramount) servía como plataforma de lanzamiento, donde los fans hacían cola desde la noche anterior para ver un adelanto, aunque sea minúsculo, o estar en el mismo salón inmenso que sus estrellas admiradas. La fanaticada de Comic-Con es bastante permeable a la maquinaria de publicidad y cualquier escena se vivía con un vitoreo apocalíptico. La reacción de los fans era el puntapié inicial de una campaña que muchas veces se adelantaba un año antes, algo que se hizo costumbre en las últimas épocas. En este Comic-Con, Marvel presentó Guardianes de la galaxia: Volumen 2, que se va a estrenar en abril de 2017, por ejemplo.

En los últimos años, Hollywood había salido victorioso, proyectando luego las reacciones de los fans al mercado internacional. Hasta que, un día, las películas que eran apoteósicamente recibidas por la fanaticada no lograban el éxito de taquilla que se podía suponer, según la reacción del Hall H. El laboratorio que era Comic-Con mostró que no siempre a lo que un fanático reacciona de forma positiva en el contexto adecuado se traduce en ventas internacionales. Dos casos paradigmático fueron Tron: El legado, que estuvo dos veces en Comic-Con, y su éxito entre los fans no se tradujo en la taquilla, y Scott Pilgrim vs The World, la primera película en Hollywood del inglés Edgar Wright, que tras un boca a boca impresionante en Comic-Con resultó un fracaso comercial rotundo (aunque la película es excelente), tanto que en la Argentina ni llegó a estrenarse.
El auge de las series
La burbuja de los supuestos tanques hollywoodenses coincidió con el boom de las series, no sólo transmitidas por canales de aire y cable, sino también por servicios de streaming como Netflix y plataformas aún no disponibles en la Argentina, como Hulu –que produjo la miniserie 11.22.63, con James Franco, basada en la novela de Stephen King– , Amazon Studios –con éxitos como Transparent, Mozart in the Jungle– y Crackle, que ahora produce films de terror.
La predominancia de las series hizo que este Comic-Con sea distinto. Los estudios de cine Universal y Fox decidieron no presentar nada este año y Disney sólo hizo lo suyo con Marvel, pero nada de Star Wars: Rogue One, la película que se estrena a fin de año. Warner Bros. se reservó su clásico casillero del día sábado para mostrar imágenes y tráilers de El Rey Arturo, de Guy Ritchie, Kong, Animales Fantásticos –que sucede en el mismo mundo de Harry Potter, pero situada en los Estados Unidos y varios años antes– y la cereza del postre: las películas de DC Films, Escuadrón Suicida, La Mujer Maravilla y La liga de la justicia.
De hecho, la pelea entre DC y Marvel se mantiene entre lo más comentado. La actriz Brie Larson, ganadora del Oscar por La habitación, estuvo presentando Kong durante la mañana del sábado y a la tarde volvió al Hall H, cuando Marvel la confirmó como la protagonista de Capitán Marvel (no confundirse con el original Capitán Marvel, creado en 1939 y publicado por DC, quien por problemas de derecho terminó llamándose Shazam!). Un golpe bajo de Disney que terminó por diluir el impacto que produjo el tráiler del gorila gigante.
Autorrelegados los estudios de Hollywood y llevándose las series toda la atención, lo que le faltaba a la Con era la pata de videojuegos. Si bien el encuentro no se especializa en presentar novedades –para eso está la convención E3 realizada unos meses antes– siempre hay oportunidad para que los fans puedan jugar con los nuevos lanzamientos o disfrazarse de su personaje virtual preferido.

Apenas una recorrida por el salón de exhibición alcanza para entender que la vedette actualmente es la realidad virtual (VR). Las dos grandes consolas del mercado Xbox y PS4 van a lanzar a fin de año sus aparatos de VR y Comic-Con fue campo de prueba de ello. Pero la VR no es sólo el nuevo chiche de los fichines. Varios stands, como el de la serie Teen Wolf o el late show de Conan O’Brien –quien viajó hasta San Diego para emitir su programa de aquí– tenían su casquito de VR.
Y hablando de Conan, ya es el segundo año que el pelirrojo viene a Comic-Con con su programa. A partir de eso, la empresa de juguetes Funko lanzó en exclusiva una serie de muñecos Pop! con la efigie del conductor. Sólo unos pocos afortunados que resultaron ganadores de un sorteo han podido alzarse con el preciado muñeco. Una caminata por el salón de exhibición permitía encontrar los Conan exclusivos de Comic-Con, sólo que a varios cientos de dólares más: veinte veces de su valor original.
El tráfico de juguetes exclusivos de Comic-Con es algo común, y hasta admitido. Las grandes compañías de juguetes, como la mencionada Funko, junto con Mattel, Hasbro y LEGO, tienen sus Comic-Con Exclusives que solamente se pueden conseguir ahí y vienen con su logo especial. Pero el proceso para comprar uno es prácticamente inhumano. Debido a las largas horas de cola en los stands, las empresas decidieron hacer un sorteo todos los días desde las siete de la mañana entre la gente que espera en otro pabellón. El resultado es: fans haciendo cola toda la noche para lograr un ticket que le permita ir durante el día a comprar su Comic-Con Exclusive. Inhumano, e insólito.
Las colas nocturnas son algo idiosincrático de la Con, desde la espera para entrar en el Hall H, el sorteo de tickets para adquirir los muñecos o hacerse de una pulsera que permita entrar en la selecta fila de quienes podrán pedir un autógrafo, siempre que es los dioses de Hollywood deciden bajar y mezclarse con los mortales en la sala de exhibición.
Comic-Con, durante cuatro días, es una maquinaria que funciona las 24 horas, con un sinfín de actividades, concursos, regalos, charlas, paneles, juegos y un largo etcétera que resulta ser un oasis alejado de la realidad y un mundo fantástico que, por un rato, da a la apariencia de que está todo bien en el mundo exterior. Porque Comic-Con no es solamente los salones del A a la H donde se sitúan los expositores, sino también un miríada de actividades que van de paneles y charlas respecto de todo lo que tenga que ver con esta cultura, desde Cómo dibujar un animé hasta ponencias sobre la psicología del Joker, anuncios de nuevas líneas de juguetes y celebraciones por el aniversario de algún cómic, dibujante o edición.
Los dos hoteles que flanquean al centro de convenciones, el Marriott y el Hilton, albergan por su parte el festival de animé, con proyecciones prácticamente las 24 horas. Hasta el Petco Park, el estadio de béisbol de los Padres de San Diego, es copado por Comic-Con. Ahí se desarrolla el escape de The Walking Dead donde la gente huye de hordas de zombies para evitar ser comidos.
Esta serie es una fija de Comic-Con, no sólo por el éxito que tiene, sino por el género (zombies) y porque además está basada en el cómic creado por Robert Kirkman, quien trabajó también para Marvel. O sea, es el producto perfecto para el que participa de este encuentro. Como si fuera poco, los actores, especialmente Andrew Lincoln (el protagonista Rick Grimes) y Norman Reedus (Daryl, el bruto portador de ballesta de buen corazón amado por las mujeres) han estado desde el comienzo en la Con, cuando nadie los conocía y mantienen la misma humildad y predisposición hacia el fan, algo que no es muy común en aquellos que vienen de éxito tras éxito.
Además, la serie parece la inspiración perfecta de los nuevos zombies que andan, teléfono en mano, buscando por las calles personajes ficticios.






